¿Sabías que España es el país de la Unión Europea con mayor superficie de agricultura ecológica?

En España se dedicaron casi
2
millones
de hectáreas a la agricultura ecológica en 2016
La agricultura familiar y campesina produce alrededor del
80%

de los alimentos en el mundo
En 2015 se utilizaron más de
77.000
toneladas
de agroquímicos en España

El problema

El desarrollo de enfermedades, la desaparición de insectos vitales como las abejas, la contaminación de nuestras aguas y tierras, la deforestación, la contribución al cambio climático… Estas son algunas de las consecuencias de la agricultura industrial. Este tipo de agricultura es además un modelo:

  • Destructivo, que consume gran cantidad de agua y petróleo.
  • Asociado a la deforestación de ecosistemas de gran valor.
  • Que emplea productos químicos (fertilizantes y plaguicidas) que provocan emisiones de gases de efecto invernadero y contaminan los acuíferos, suelos y los alimentos.
  • Que perjudica a los pequeños agricultores y productores y concentra el control de la agricultura en pocas manos, amenazando la soberanía alimentaria.
  • Que amenaza la agrodiversidad y la biodiversidad en general.

La agricultura industrial nació con el único objetivo de incrementar masivamente la producción de alimentos… y lo consiguió, pero con unos “intereses” que no podremos pagar nosotros ni las generaciones futuras.. La triste realidad es que cerca del 30% de los alimentos se tiran a la basura, cuando el número de personas hambrientas alcanza la alarmante cifra de 800 millones de personas. Además para producir estos alimentos que terminan en la basura se utilizan muchos recursos, por el ejemplo el 24% del agua dulce.

Todavía en 2016, el 85% de la energía usada en España provenía de combustibles fósiles o energía nuclear. De hecho España, junto con otros cinco países de la Unión Europea, acumulan alrededor del 70% de todos los gases de efecto invernadero del continente.

Por otro lado, la inmensa mayoría de la producción mundial de alimentos no se destina a alimentar a personas directamente, sino a producir piensos para que en los países enriquecidos se pueda disponer de carne, y otros derivados animales, barata. Los grandes cultivos para producir piensos para alimentar a animales, que a su vez satisfacen nuestras necesidades insanas de carne, están destruyendo el planeta.

La solución

La respuesta es la agricultura ecológica: una agricultura verdaderamente sostenible, social y ambientalmente, en la que se prohíbe la utilización de agrotóxicos y de transgénicos y que, al contrario que la agricultura industrial, no se desarrolla en detrimento del medio ambiente. La agricultura ecológica trabaja con la naturaleza, no en su contra como la industrial.

Este modelo está basado en una gestión sostenible de los recursos locales que beneficia a productores y consumidores. Alrededor de todo el mundo existen explotaciones agrícolas de agricultura ecológica que demuestran cada día que pueden proveer suficiente alimento, aumentar la seguridad alimentaria, preservar la biodiversidad y generar una mayor calidad de vida a quienes producen los alimentos y a quienes los consumen.

Una mujer sujeta una cesta con las frutas, vegetales y plantas medicinales que ella misma cultiva en Eslovaquia. Agricultora aventando trigo en la India

Qué está haciendo Greenpeace

En Greenpeace trabajamos para conseguir una agricultura sana para el planeta y para las personas como es la ecológica. Por ello estamos exigiendo al Gobierno español que:

  • Apueste decididamente por la agricultura y ganadería ecológica.
  • Prohíba la liberación de cultivos transgénicos al medio ambiente.
  • Mientras se permita el cultivo de transgénicos, que publique datos fiables y exactos sobre su cultivo en España.
  • Prohíba todos los plaguicidas perjudiciales para abejas y otros polinizadores y adopte planes de acción para salvar a las abejas.
  • Prohíba el uso del glifosato.
  • No autorice proyectos de macrogranjas y fomente la reducción del consumo de carne y otros derivados animales.