La energía del carbón es de las mayores amenazas a la que se enfrenta nuestro clima.


36.000.000
toneladas
equivalentes de CO2 emitidas por las centrales térmicas de carbón españolas en 2016
En
2030

el carbón será responsable del 60% de las emisiones mundiales de CO2 si continúan los planes actuales de construir nuevas centrales térmicas

550.000

ataques de asma cada año como consecuencia de la contaminación de las centrales térmicas de carbón

El problema

El carbón es el combustible fósil que más contribuye al cambio climático y las centrales térmicas de carbón son la mayor fuente de emisiones de CO2 producidas por el hombre.

Por desgracia, los gobiernos de todo el mundo están permitiendo que la industria gaste cientos de miles de millones de dólares para construir nuevas térmicas de carbón en todo el mundo en los próximos años. Si los planes actuales siguen adelante, el carbón será responsable del 60% de las emisiones de CO2 para el año 2030.

En 2016, el carbón fue el responsable de más del 65% de las emisiones de CO2 producidas en la generación eléctrica en España, pero daba sólo el 14% de la demanda de electricidad peninsular.

La contaminación atmosférica procedente de la combustión del carbón está destruyendo los medios de vida y matando gente. Solo en España mueren prematuramente cada año 30.000 personas por respirar aire contaminado.

«Las falsas soluciones como la captura y almacenamiento de carbono crean una distracción peligrosa. Sólo dejando a un lado el carbón y aumentando la eficiencia energética y la producción con energías renovables podemos prevenir un cambio climático catastrófico»

La solución

Para evitar los peores impactos del cambio climático tenemos que evitar un aumento de temperatura global por encima de 1,5 ºC. Para ello, las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero deben tener su máximo en esta década y desde allí disminuir a cero en este mismo siglo. Lo que significa que en los países de desarrollados deberemos estar en cero emisiones para 2050.

El mundo tiene suficiente energía renovable técnicamente accesible para satisfacer seis veces la demanda actual de energía. Necesitamos una revolución energética que sustituya a las energías sucias como el carbón con energías como la eólica o la solar y logre una eficiencia energética que generará puestos de trabajo y reducirá los costes de la electricidad.

Muchos gobiernos ya han decidido poner fin a la quema de carbón para producir electricidad: California, Ontario 2014; Bélgica, Escocia 2016; Massachusetts, Pekín 2017; Delhi 2018; Estado Nueva York 2020; Oregon 2020; Connecticut 2021; Hawaii, Nueva Zelanda 2022; Francia 2023; Austria, Gran Bretaña, Estado Washington, Italia 2025; Berlin, Canadá, Finlandia, Nuevo México, Holanda, Portugal, Suecia 2030. España, sin embargo, es el único país de Europa occidental que ni siquiera lo considera.

Qué está haciendo Greenpeace

Desde Greenpeace demandamos responsabilidades al Gobierno para que actúe con urgencia frente al cambio climático, cuide nuestra salud y garantice empleos justos y sostenibles. Exigimos un plan de cierre progresivo, con fecha límite en el año 2025, de todas las térmicas de carbón en España. Debe ser un plan de transición justa para garantizar un futuro real y sostenible para las personas que viven en las cuencas mineras y de las centrales de producción eléctrica contaminante.