Aulas, no hornos. Climatización y adaptación ya.
© Greenpeace / Mar Sala
Ir a clase en muchos centros educativos se está convirtiendo en una actividad de riesgo. El calor del verano se adelanta cada vez más, y las niñas y los niños acuden a aulas recalentadas en centros que son hornos de puro cemento y hormigón.
¿Cuál es el problema?
En la actual situación de emergencia climática, con fenómenos meteorológicos cada vez más extremos y temperaturas insoportables, la adaptación es fundamental. Pero no está ocurriendo. Ni siquiera con las personas más vulnerables y que menos pueden hacer valer sus derechos: las niñas y niños.
Cada día, millones de familias mandan a sus hijas e hijos a centros sin adaptar, en condiciones que no serían legales en un ambiente de trabajo y que ponen en peligro no solo su capacidad de aprender, sino la propia salud.
Las cifras
- Por encima de los 24 ºC, el calor afecta a la capacidad de concentración y comprensión. Ese umbral se supera durante días en muchos centros.
- 27 ºC es el límite que establece la legislación laboral para las personas trabajadoras.
- 30 ºC es la temperatura que hemos encontrado en muchas aulas de nuestro país.
- En la superficie de patios de colegios, hemos encontrado rangos de temperaturas de hasta 40 °C, 50 °C o ¡más de 60 ºC! Hornos al aire libre.
¿Qué pedimos?
Las soluciones existen, pero no han llegado a los colegios. Los políticos mantienen a nuestros niños y niñas a temperaturas que no soportarían en sus despachos. Exigimos:
- Climatización y rehabilitación térmica en escuelas: creando espacios sostenibles, eficientes y seguros para el alumnado y el personal (aislamiento térmico, sistemas sostenibles de climatización con renovables que además pueden compartirse con el barrio…).
- Naturalización de patios y entornos escolares: mayor cobertura verde y espacios de sombra (incluidas fachadas y azoteas) para crear entornos más frescos y con mayor bienestar.
- Vías escolares seguras: los entornos y recorridos habituales a los centros también deben garantizar la seguridad y el bienestar con sombra y agua, así como fomentarse la creación de vías escolares seguras, sin coches ni humos.
Además, ante la crisis climática que ya está aquí, la protección de la infancia es fundamental. ¡Centros seguros y saludables! Firma la petición.

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