No más veneno en nuestro organismo. Frenemos los microplásticos.
© Greenpeace
Los microplásticos ya no son solo un problema ambiental: son una emergencia de salud pública. Los plásticos han pasado de contaminar nuestras playas y bosques a contaminar nuestro cuerpo y poner en alto riesgo nuestra salud.
Estas partículas invisibles están presentes en el agua que bebemos, los alimentos que comemos y hasta el aire que respiramos. Estudios científicos han confirmado su presencia en sangre, pulmones, placenta y tejidos humanos, lo que plantea graves riesgos para la salud actual y futura.
¿Sabías que calentar tu comida precocinada o con tupper solo cinco minutos en el microondas puede liberar hasta 534.000 partículas de microplásticos directamente en tu plato? Cada vez que «abrimos y calentamos» por falta de tiempo, estamos ingiriendo un cóctel invisible. De las 16.000 sustancias químicas presentes en el plástico, 4.200 ya han sido identificadas como altamente peligrosas para nuestra salud.
El impacto de los microplásticos en la salud
Estas sustancias tóxicas pueden alterar el sistema hormonal, provocar inflamación crónica y podrían estar relacionadas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias, reproductivas y del desarrollo. Aun así, seguimos expuestos a ellos, de manera diaria y sin información clara ni protección suficiente por parte de las autoridades.
Es urgente proteger la salud de la población, sin excusas. La situación en nuestro país es crítica. Según datos de la industria del plástico, en España el 40% de todo el plástico fabricado se destina exclusivamente a envases, la mayoría de un solo uso, y los platos listos para comer ya acaparan el 20% de este mercado en España, superando incluso a bares y cafeterías.
¿Quiénes están más expuestos a este riesgo? Las zonas con poblaciones de menor poder adquisitivo, donde la escasez de oferta de producto fresco y de proximidad obliga a depender de los ultraprocesados.
¿Qué proponemos?
Exigimos al Gobierno y al Ministerio para la Transición Ecológica:
- Eliminación de tóxicos y fomento de la reutilización: exigir políticas que prioricen la reducción y el uso de materiales no tóxicos en contacto con alimentos, frenando la migración de microplásticos y químicos peligrosos que ocurre al calentar envases de un solo uso.
- Cumplimiento estricto de la Ley de Residuos: garantizar que los supermercados dejen de plastificar frutas y verduras de forma innecesaria, aplicando sanciones ante el incumplimiento de los objetivos de reducción de plásticos innecesarios en los puntos de venta.
- Prohibición de envases de un solo uso: prohibir por ley cualquier envase que no sea 100% reutilizable o reciclable, estableciendo objetivos obligatorios y cuantificados para que la industria abandone el modelo de «usar y tirar» que colapsa nuestro sistema.
- Responsabilidad ampliada del productor: asegurar que las empresas envasadoras asuman el coste total del ciclo de vida de sus productos, incluyendo la gestión de residuos y los impactos derivados en la salud pública y el medio ambiente.
Cada día de inacción aumenta la acumulación de microplásticos en nuestros cuerpos y en el de las futuras generaciones. La salud no puede sacrificarse por la comodidad ni por los intereses de la industria del plástico.
Exigimos medidas ya. La salud no debería ser un privilegio, sino un derecho.

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