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Trump está sembrando el caos y la destrucción dentro y fuera de su país. Persigue y atemoriza a la población, ataca la democracia, ataca países y ensucia el planeta solo por su interés personal, y el de sus amigos y aduladores.
Las ansias imperialistas de Trump le han llevado a asaltar Venezuela para hacerse con las mayores reservas de petróleo del mundo y pagar así a las compañías de combustibles fósiles que financiaron su campaña electoral. Apenas unos días tras el ataque para expandir su colonialismo energético, Repsol mostró en persona su disposición a triplicar su actual ritmo de extracción. Repsol tiene enormes reservas de petróleo y gas allí, unos 1.747 millones de barriles. De sacarlo todo equivaldría a las emisiones de toda España durante casi 3 años.
Ahora Trump amenaza a Groenlandia y a Europa (con nuevos aranceles si defiende a la isla) para apropiarse de su petróleo, gas y minerales. En el Ártico está prohibida la perforación de petróleo y gas, y si Trump consiguiera transgredir esta normativa, los impactos en los pueblos indígenas y en animales como los osos polares y los renos serían desastrosos. Bajo sus hielos hay una bomba climática de 31.400 millones de barriles de petróleo y gas. Si se quemasen equivaldrían a las emisiones de España entera durante 40 años o el 7% del presupuesto de carbono que le queda A TODO EL MUNDO para no superar el 1.5°C.
Los combustibles fósiles, además de destruir ecosistemas y enfermar a la población local, son la principal causa del cambio climático y, por tanto, provocan aumento de las temperaturas extremas, inundaciones, incendios, tormentas y sequías que ya están impactando en todo el mundo.
La lucha por controlar el petróleo y el gas está detrás de guerras y conflictos en todo el mundo.
Los acontecimientos se precipitan. No podemos simplemente sentarnos y observar con ira y desesperanza: debemos unirnos y convertir nuestra indignación en acción. La necesidad de eliminar los combustibles fósiles que destruyen el clima y a los seres vivos y sustituirlos por una energía renovable más limpia, segura y estable nunca ha sido tan urgente.
La mejor forma de detener a Trump (y a su querido amigo Putin) es dejar de usar cuanto antes petróleo y gas. Tenemos las alternativas. ¿Te unes en nuestra lucha contra estos abusones? Estamos en un momento único para pedir al gobierno:
Firma para plantar cara a Trump, a Putin y a las petroleras como Repsol que rinden pleitesía al colonialismo fósil, y para dejar de alimentar las guerras y el cambio climático que provocan.
firmas. ¡Ayúdanos a conseguir !
Asociación Greenpeace (CIF G28947653), inscrita en el Registro Mercantil de Asociaciones, al Tomo 1, Folio 2307530 y los 6 siguientes, Hoja nº 54070
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