Bosques

Durante 2018 hemos denunciado la entrada de «madera de sangre» en España procedente de la Amazonia a través del puerto de Vigo. Se trata de madera de talas ilegales, de una empresa relacionada con la masacre de Colniza (Brasil), donde nueve personas fueron asesinadas en 2017. Por ello exigimos a la Xunta de Galicia que no eluda su responsabilidad y que establezca controles a los importadores de madera.

En el ámbito nacional, de cara al verano hemos realizado una campaña para que la ciudadanía sea consciente de los peligros de los incendios forestales. A través de una sencilla aplicación, la «Calculadora de incendios«, las personas que vivan en entornos forestales pueden evaluar el riesgo de fuego y tomar medidas para prevenirlo.

En el ámbito internacional continuamos nuestra campaña contra el aceite de palma «sucio». Nuestro objetivo ha sido Wilmar, el mayor comerciante de aceite de palma del mundo, que sigue destruyendo la selva tropical de Indonesia, según revelamos en junio en un informe. Tras él, empezando en septiembre por Indonesia y continuando durante el otoño en países receptores como Italia, Holanda o Alemania, hemos realizado protestas directamente a Wilmar o a marcas que usan su aceite de palma, como Mondelēz, fabricante de Oreo. Como resultado Wilmar se comprometió en diciembre a mapear y monitorizar todos sus proveedores, paso necesario para eliminar la deforestación de su cadena de suministro.

Costas

Durante el verano nuestro barco Esperanza visitó Barcelona, Ibiza, Cádiz y Tenerife. En él presentamos el informe A Toda Cosa 2018, que vuelve a poner sobre la mesa la destrucción de los ecosistemas costeros.

En Ibiza, junto a la actriz Inma Cuesta, llevamos a cabo el primer muestreo social de amenazas a la posidonia. El resultado no se hace esperar, y a finales de julio el Gobierno balear aprueba un decreto para su protección.

Por otra parte, en julio se cumplían cinco meses de la aprobación de ley de medidas urgentes para garantizar la sostenibilidad ambiental en el entorno del Mar Menor, en Murcia, que se encuentra en un estado de contaminación grave debido a la intensificación del regadío y la mala gestión del agua. Sin embargo el gobierno regional aún no había aplicado la norma. Ante esta situación, nuestro voluntariado desplegó una pancarta con el lema «Salvemos el Mar Menor» para exigir su cumplimiento.

Océanos

A principios de año exploramos una parte del fondo marino del océano Antártico nunca antes explorada por el ser humano. Capturamos imágenes de un fondo marino cubierto de vida y vulnerable, que demostraron la necesidad de un santuario del océano Antártico para proteger especies como ballenas y pingüinos. La publicación de las imágenes vino acompañada por una recogida de firmas por la protección del océano Antártico.

Días después, Javier Bardem pudo comprobarlo por sí mismo. El actor descendió en un submarino de dos plazas junto a un biólogo marino de Greenpeace para visitar esta área remota del planeta, y alzar su voz para pedir la creación del santuario.

Las buenas noticias no se hicieron esperar. En julio, cuando 1,7 millones de personas en todo el mundo habían firmado la petición, la gran mayoría de compañías pesqueras de kril anunciaron su respaldo a la protección del océano Antártico. Se comprometían a dejar de pescar en las grandes áreas de alrededor, incluyendo ‘zonas de amortiguación’ en torno a colonias de pingüinos, para proteger la fauna antártica. El kril es un pequeño crustáceo, clave en la red trófica de la Antártida, del que se alimentan pingüinos, focas, ballenas y otras especies marinas.