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Entrada de blog por Julio Barea Luchena - 12-09-2019


Ahorrar agua cuando aún la tenemos

Estamos a punto de terminar el año hidrológico, que abarca desde el 1 de octubre de 2018 al 30 de septiembre 2019. En ese periodo la media de precipitaciones en España ha sido un 15% menor de lo normal. Las reservas de agua embalsada están al 43,38% de su capacidad, un 13% menos que el pasado año. Y, según las previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), el mes de septiembre podría acabar con escasas precipitaciones, lo que aumentaría aún más el déficit hídrico.

En amplias zonas de Castilla y León, Castilla-La Mancha, la Comunidad de Madrid, Extremadura, Andalucía, Canarias, incluso áreas de Galicia o el Pirineo de Huesca, las lluvias han sido incluso inferiores. En casos como los de Guía de Isora, Arico o Vilaflor en Tenerife, este año ha llovido menos de la mitad de la media registrada entre los años 2001 y 2016.

sequía

Una situación que cubre toda la geografía estatal y que nos debería haber puesto en alerta ya para tomar medidas preventivas. Sin embargo, solo las cuencas del Segura y Júcar tienen vigentes un decreto por sequía, a pesar de ser de los escasos lugares donde las lluvias han estado en la media o algo por encima. En el resto del territorio no se ha declarado oficialmente la sequía, aunque debería haberse hecho hace mucho tiempo.

De nuevo, los más afectados por la falta de precipitaciones están siendo la agricultura y ganadería. Sobre todo por ser las actividades que consumen más del 70% del agua dulce del país. Precisamente por eso, las medidas de ahorro deberían centrarse en estos sectores. Los cultivos que más están sufriendo la sequía son la vid o el olivar (reconvertidos al regadío masivo), pero también secanos stricto sensu como las papas, los cereales y las viñas en Tenerife. Además, la producción de miel en la Alcarria estima ya unas pérdidas de producción del 60%.

Las últimas lluvias torrenciales y sus posteriores inundaciones poco han contribuido a mejorar la situación de sequía; al contrario, han agravado aún más las pérdidas que sufre el campo. Los episodios torrenciales y las sequías en la península ibérica, según el panel de personas expertas en cambio climático de la ONU (IPCC), serán cada vez más recurrentes e intensos como consecuencia del cambio climático. Es hora de trabajar para mitigar sus efectos y podemos empezar por ahorrar agua cuando aún la tenemos. Después será muy difícil o imposible gestionar la escasez.

Julio Barea Luchena - autor del blog.
Julio Barea Luchena
Doctor en Geología, especialidad de Hidrogeología, Ingeniería Geológica y Geología Medioambiental, por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Gestión y Tratamiento de Residuos por la Universidad Autónoma de Madrid. Responsable de campañas de Consumo y Biodivesidad. Twitter: @JulioBarea
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