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Entrada de blog por Julio Barea Luchena - 19-02-2018


Ciudad del Cabo sin agua, pero podría ser Madrid o Barcelona

La sequía es un fenómeno cíclico y habitual en muchas regiones del mundo. Los habitantes y los ecosistemas de estos lugares se han adaptado y han aprendido a combatirlas con inteligencia. Sin embargo, el cambio climático está modificando el patrón de estos periodos secos, haciendo que sean cada vez más impredecibles y extremos. A esto debemos sumar que el consumo mundial de agua se multiplicó por seis en el último siglo, más del doble de la tasa de crecimiento de la población, y previsiblemente continuará creciendo rápidamente en las próximas décadas.

La sequía que actualmente padece Sudáfrica y en concreto Ciudad del Cabo, la segunda mayor ciudad del país con más de 4,5 millones de habitantes, pone claramente de manifiesto al problema que nos enfrentamos. Esta crisis se ve como el resultado de una combinación de una mayor demanda de agua y una sequía extrema. Tanto es así, que de no llover y aumentar las reservas hídricas que abastecen la ciudad, el 16 de abril ha sido declarado “Día cero” en el que sus habitantes solo dispondrán de 25 litros de agua por persona y día. ¿Imaginamos realmente lo que esto implica para la vida cotidiana de una urbe así?

Tal vez pudiera parecer que Ciudad del Cabo esté lejos y que es una situación excepcional de aquel país. Pero debemos recordar que la Península ibérica también está afectada por una sequía plurianual. Aquí también el cambio climático y el aumento en la demanda de agua son una realidad. Tanto es así, que de no llover la próxima primavera se pondrá en serios apuros poder satisfacer el abastecimiento de muchas poblaciones.

Mientras esto sucede nuestro Gobierno sigue perdiendo tiempo en articular un “Pacto por el Agua”. Un pacto que prolonga políticas hídricas del pasado siglo propias de regiones ricas en agua, y donde se continúa intentado cubrir cualquier demanda por insostenible que está sea. Pacto que no pone coto al sobreconsumo y al despilfarro.

Siendo el agua un recurso limitado y del que depende la vida. ¿Cómo se explica que la Administración central no esté haciendo nada para controlar y cerrar el más de millón de pozos ilegales que salpican nuestra geografía? Estos pozos son las reservas estratégicas de agua para un futuro que ya está aquí. De ellos, cada año se extraen, sin control, más del doble del agua que consume toda la población española. Otro ejemplo del caos hídrico español, es que se siga sin cumplir la obligación de dar una correcta depuración a los vertidos de aguas urbanas e industriales. Lo que hace que estemos perdiendo ingentes cantidades de agua por su elevada contaminación.

¿Actuamos ya?… O esperamos también al “Día Cero” como en Ciudad del Cabo.

Julio Barea Luchena - autor del blog.
Julio Barea Luchena
Doctor en Geología, especialidad de Hidrogeología, Ingeniería Geológica y Geología Medioambiental, por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Gestión y Tratamiento de Residuos por la Universidad Autónoma de Madrid. Responsable de campañas de Consumo y Biodivesidad. Twitter: @JulioBarea
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