Vivienda digna y asequible – derecho a un techo que te proteja del clima
- La vivienda digna es aquella asequible, accesible, sostenible y saludable. Así lo pide el nuevo informe de Greenpeace Tu llave de la Vivienda Digna: Cómo hacer realidad el derecho a una vivienda asequible, saludable y sostenible. El estudio propone una batería de soluciones para que el sistema garantice el acceso a una vivienda digna, sostenible, asequible y saludable a todas las personas mediante varios sistemas financieros de rehabilitación energética del parque de viviendas actual.
¿Tú también practicas porno inmobiliario (pasarte horas en internet buscando casas que sabes que luego no puedes pagar)? ¿Cuántas veces te has encontrado con viviendas ineficientes, viejas e insalubres a precio de oro en vez de dignas y asequibles?
Lo que debería ser un refugio blindado y un derecho básico es hoy un tablero de Monopoly. Mientras los fondos buitre juegan con nuestras vidas y la especulación nos roba las ciudades, lo que queda es una angustia colectiva.
El otro inconveniente del acceso a una vivienda: que sea digna
El problema de la vivienda en este país es un monstruo de dos cabezas. No solo es que acceder a una sea una odisea; sino que, cuando lo logras, no siempre es una vivienda digna y asequible, accesible y sostenible. Porque seamos claros: la dignidad no es solo tener un techo. Dignidad es que no sea un cuarto sin ascensor, que no sea un zulo minúsculo en el extrarradio sin servicios, o que no tenga humedades y tuberías de la época de tus abuelos.
Dignidad es, sobre todo, que tu casa sea saludable, segura y resiliente, que no sea una cárcel térmica con paredes de papel y ventanas que no aíslan. Si tienes que dejarte medio sueldo (o más) en no morir de frío en invierno ni asfixia en verano —si puedes permitírtelo—, eso no es un hogar, es precariedad y pobreza energética.
La ineficiencia de las viviendas españolas: una de las causantes de la pobreza energética
¿Y por qué la mayoría de las viviendas son así? El parque de viviendas en España es ineficiente, un vestigio del siglo pasado. El 95% de ellas no cumplen con los estándares actuales de calidad. Son auténticas «bombas climáticas» y coladeros de energía fósil.
Hablemos de números: la vivienda devora el 30% de la energía que consumimos y es responsable del 15% de las emisiones que calientan el planeta. Sí, las mismas emisiones que alimentan las DANAs, incendios, e inundaciones que ya estamos sufriendo. Y mientras tú haces malabares para llegar a fin de mes, tus facturas están engordando las cuentas de unos pocos millonarios, amos de empresas energéticas fósiles y de oligarcas como Putin o Trump. Es un sistema perverso que nos vacía los bolsillos y nos roba el futuro.
Administraciones: Acceder a una vivienda digna, asequible, saludable y sostenible es un derecho y vuestra responsabilidad
Desde Greenpeace lo tenemos claro: esta situación es intolerable. No podemos normalizar que acceder a una vivienda digna haya dejado de ser un derecho para convertirse en un lujo de mercado mientras el clima se colapsa. Urge frenar la especulación salvaje y garantizar que el acceso a una vivienda digna sea, de verdad, para todas las personas: asequible, saludable y sostenible. No queremos más parches ni mítines vacíos. Necesitamos un acuerdo de país entre todas las administraciones y una transformación estructural para que nadie tenga que elegir entre pagar el alquiler o pagar las facturas de la luz.
La vivienda digna no solo es necesaria y urgente, sino también posible
En nuestro nuevo informe Tu llave de la Vivienda Digna: Cómo hacer realidad el derecho a una vivienda asequible, saludable y sostenible, proponemos medidas concretas para que la vivienda sea un derecho real y la rehabilitación energética de los edificios la vía fundamental para hacerla digna:
- Derechos, no promesas: Tanto si eres propietario o inquilino, la ley debe garantizarte una casa saludable y resiliente, donde la energía no se esfume por paredes y ventanas.
- Rehabilitación en tu barrio y pueblo: Queremos llevar la transformación edificio a edificio, barrio y pueblo. Con oficinas de barrio, que actúen como ventanillas únicas para asesorarte y acompañarte en todo el proceso, de forma sencilla y cercana. Menos burocracia y más facilidades.
- Un «monedero» para la vivienda digna: El dinero no puede ser el muro que nos impida vivir mejor. Proponemos soluciones de financiación accesibles y sostenidas en el tiempo, adaptadas a cada realidad: fondos públicos y privados que aseguren que la rehabilitación llegue a todo el mundo, no solo a quien pueda pagarla.

Si quieres profundizar en la propuesta y conocer cómo hacer realidad el derecho a una vivienda asequible, saludable y sostenible entra aquí y descarga nuestro resumen.
Comentarios