Usamos cookies para mejorar tu experiencia.
Entendemos que estás de acuerdo si sigues navegando.

Entrada de blog por Julio Barea Luchena - 25-10-2019


Sequía e inundaciones, dos caras del cambio climático

A pesar de las copiosas lluvias de estos días, que han dado una pequeña tregua al campo, nuestras reservas de agua embalsada siguen descendiendo y se encuentran por debajo del 40%. La sequía persiste en muchas regiones de nuestra geografía, especialmente en el norte y oeste peninsular.

sequía

Las lluvias siempre son bienvenidas pero a veces producen una falsa ilusión de abundancia. Es lo que ha pasado con las impactantes imágenes de riadas e inundaciones, como la de estos días o las ocurridas hace tres semanas, con el paso de la anterior DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) por la región sureste.

Las inundaciones son la catástrofe natural que más daños genera en España, desgraciadamente también en vidas humanas. Generalmente producen mayores perjuicios que beneficios y lo peor es que, según las previsiones de expertos en cambio climático, estos episodios serán cada vez más frecuentes en la región mediterránea.

Estar prevenidos frente a riadas y sequías es posible. Son dos fenómenos naturales aparentemente antagónicos pero que, sin embargo, están muy unidos. Y en el futuro parece que lo estarán mucho más. Estar preparadas y ser resilientes a ellos pasa por plantear importantes cambios sobre lo qué estamos haciendo con nuestro medio ambiente. 

La clave pasa por gestionar bien y reducir nuestro consumo de agua, adaptándolo a la disponibilidad real de la misma. ¿Cuáles son nuestras propuestas?

  • Planificar los desarrollos urbanos e infraestructuras sin ocupar zonas inundables y eliminando barreras en ellas cuando existan.
  • Gestionar los recursos hídricos con usos acordes al agua que tenemos.
  • Cerrar las extracciones ilegales de cauces y pozos.
  • Fomentar una agricultura acorde con nuestro clima, reduciendo la superficie de regadíos intensivos, apoyando la agricultura ecológica y de temporada.
  • Apoyar la ganadería extensiva y sostenible.
  • Reducir nuestro consumo, especialmente el de los de bienes un solo uso.
  • Cambiar el modelo energético y de transporte hacia uno 100% renovable. 

Cuestiones que ahora parecen estar en boca de todo el mundo, pero que quienes deciden y legislan no se toman realmente en serio.

Julio Barea Luchena - autor del blog.
Julio Barea Luchena
Doctor en Geología, especialidad de Hidrogeología, Ingeniería Geológica y Geología Medioambiental, por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Gestión y Tratamiento de Residuos por la Universidad Autónoma de Madrid. Responsable de campañas de Consumo y Biodivesidad. Twitter: @JulioBarea
28 posts

¡ Comparte !


Comentarios

jo11se
29/10/2019

hola

Inge Alba
30/10/2019

Porqué no se empieza con lo más lógico? Hacer entender al ser humano que ya basta con la reproducción exegerada? Para que familias numerosas? Como se llaga a esto? Es fácil, restringir las ayudas a familias numerosas! No más bonus a esta gente! En todo el mundo, porqué no hablan de esto? Que razón hay? No se atreven por las iglesias? Si no empiezan poner freno a la expolsión natal, pronto ni habrá espacio para sembrar una margarita!

Adriana Sarries
31/10/2019

Qué manera de confundir!
En España llevamos dos años con una natalidad por debajo de la mortalidad. Es un dato muy grave.Las razones es te las explixa muy bien Greempeace. Leelo por favor.

José Juan
31/10/2019

Hablo desde una región seca (Canarias). Me da mucha pena cuando se pierde agua por excesiva lluvia. Sería buena idea apoyar la construcción de obras hidráulicas u otro tipo de medidas, que permitan la recuperación del nivel del acuífero y, a la vez se impida la llegada de agua al mar que es irrecuperable.
Desde hace muchos años es necesaria el agua de mar desalada que es imprescindible tanto para consumo doméstico, como para riego.
De otro lado el agua subterránea es de propiedad privada y, eso unido a ser escasa es ideal para especular.
Resultado:

Se produce competencia con el turismo ( más fuerte económicamente). También con los organismos públicos, sobretodo ayuntamientos para abasto. Toda esta competencia eleva enormemente el precio y, condiciona el abandono de la agricultura y, de paso no hay riegos cercanos a la zona de extracción que recuperarían algo las reservas y, esa agua muchas veces acaba vertida al mar. Ayudando a menos vegetación,perdida de suelo y, menor protección ante catástrofes naturales.
La natalidad es la sabia de las sociedades.
Tenemos que educar y asesorar para que las personas puedan y , sepan elegir.
No debemos permitir que sigan muriendo jóvenes por buscar una vida mejor. Ayudémosles en sus países y regulemos la inmigración

Xavier
01/11/2019

Las inundaciones són un fenómeno natural. La civilización Egipcia, por ejemplo, no hubiera existido si no fuera por las inundaciones naturales del rio Nilo que ferilizaban los campos para la agricultura y aportavan sedimentos a su delta. Lo que tenemos que hacer és precisamente dejar hacer a la naturaleza su curso natural, cosa que no enseñan en las universidades. Y esto significa no construir en cauces de rios y zonas inundables. Y este concepto hubiera estado presente en Cataluña ahora no tendriamos que lamentar ningun daño material ni humano. Y no digo por que los he vivido en primera persona.

Jesús Manuel
01/11/2019

Está claro que debemos bajar el consumo de agua, especialmente en el sector agrario, responsable del 80% aprox del gasto. Esto debe comenzar con desmitificar el regadío como signo de progreso rural, cuando hemos sobrepasado ampliamente la capacidad de nuestros ecosistemas acuáticos. Como sociedad debemos realizar un consumo responsable eligiendo productos de temporada y cercanía que no fomentar la producción barata económicamente; pero muy cara medioambientalmente.

Antxon
01/11/2019

Estoy de acuerdo con todo lo que proponéis pero añadiría una respuesta al consumo del agua que se hace para lavar los coches, autobuses, camiones, trenes , aviones y al que suponen las piscinas de particulares más el del mantenimiento de los campos de Golf y en especial de los creados en zonas de sequía. La cultura del valor del agua es una asignatura que se debería de impartir en la educación de los niños y más si cabe de los del ¨primer¨ mundo, que saben como tenerla abriendo un grifo y dan por echo en su natural inocencia que siempre sale, como que no se acaba nunca.

Ricardo
01/11/2019

El clima está cambiando y eso nos obliga a cambiar nuestra cultura del agua, creo que de otra forma no solucionaremos el problema.
Muy interesante el programa de Jalis de la Serna sobre el agua en Australia en la Sexta recientemente, tenemos mucho que aprender.

JUAN ANTONIO
01/11/2019

La clave está en que consumimos más agua y recursos de los que disponemos. La agricultura intensiva y de regadío es una lacra de consecuencias devastadoras. Solo hay que mirar qué está pasando en el Mar Menor. Pero los responsables de controlar el sector miran a otro lado por "oscuras" razones.

María Antonia
04/11/2019

Pienso que está muy claro lo que hay que hacer. Todo lo que proponéis, me parece correcto, pero tanto a nivel individual cómo colectivo estamos mirando para otro lado. La ciencia y la técnica lo tienen muy claro, pero los políticos tienen otros intereses por encima del cambio climático: el poder y el dinero

Añadir comentario

¡ Comparte !