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Entrada de blog por Miguel A. Soto - 22-11-2017


Madera manchada de sangre

La policía brasileña busca a un fugitivo acusado de terribles asesinatos, pero permite que siga vendiendo su madera ilegal. Y nosotros podemos comprar esta madera… manchada de sangre. El pasado 19 de abril de 2017, cuatro hombres armados con cuchillos, machetes, pistolas y rifles se adentraron en la selva por una carretera secundaria del distrito de Taquaruçu do Norte, en el núcleo rural de Colniza, en el Estado de Mato Grosso. Su objetivo era matar y aterrorizar a la población local. El escuadrón de la muerte, conocido como los “encapuchados”, torturó y ejecutó a los colonos que vivían a lo largo de un camino de 10 km. En total, nueve personas fueron asesinadas.

Greenpeace Brasil acaba de presentar el informe titulado “Madera manchada de sangre: violencia y robo de madera amazónica”, un informe que expone de madera cruda de qué color es la madera tropical que vemos en algunos puentes, paseos, piscinas, etc.

Según el Fiscal del Estado de Mato Grosso (MPE-MT), el ataque, conocido como la “masacre de Colniza”, fue motivado por la codicia de madereros y acaparadores de tierras. Según este fiscal, la persona que ordenó el crimen fue Valdelir João de Souza, también conocido como el “ebanista polaco”. Valdelir es el dueño de las empresas forestales Madeireira Cedroarana y G.A. Madeiras, que son responsables del Plan de Manejo Forestal para el área adyacente al lugar de la masacre. El motivo del crimen radica en la existencia de valiosas especies arbóreas como ipe, jatoba y massaranduba en la selva en la que vivían los agricultores asesinados.

Souza es ahora un fugitivo buscado por la policía. Pero su empresa maderera continúa operando, procesando madera que luego se vende en los mercados nacionales e internacionales. Tremenda paradoja. El principal acusado del crimen puede vivir muchos años huido de la justicia, pero sus cuentas bancarias y la actividad de sus empresas puede seguir funcionando.

Y una de estas empresas, la maderera Cedroarana, envió entre mayo y agosto de 2017 siete cargamentos de madera a los Estados Unidos. El día de la masacre de Colniza, esta misma empresa cargó madera en barcos con destino a Estados Unidos y Europa. En 2016 y 2017, la compañía exportó más de 4.000 m³ de madera amazónica a países como Estados Unidos, Alemania, Francia, Holanda y Portugal.

Debido a la facilidad con la que se puede defraudar los sistemas de concesión de licencias forestales y de control de la madera en Brasil, eventos como la “masacre de Colniza” son cada vez más comunes, especialmente en la Amazonia, donde los conflictos en el medio rural están frecuentemente relacionados con la tala ilegal. La presión ejercida por la industria maderera y los fraudes con la titularidad de la tierra es una amenaza para los bosques y las poblaciones rurales y tradicionales de la región. Existen numerosos informes de ejecuciones especialmente crueles. Esta impunidad y falta de acción gubernamental generan un ambiente propicio para la tala ilegal generalizada en la selva amazónica.

En estas condiciones, es imposible confiar en el origen de la madera brasileña. Las cadenas de suministro están contaminadas. Esas maderas de ipe, jatoba y massaranduba, tan presentes en nuestro mercado, pueden estar manchadas de sangre.

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