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Entrada de blog por Julio Barea Luchena - 21-11-2019


Pero, ¿seguimos en sequía?

En las últimas semanas ha llovido en parte de la península ibérica. Las reservas de agua embalsada esta semana están al 43,60%, tan solo un 6,5% más que el mismo periodo en 2017, cuando España sufrió su última gran sequía.

Embalse al pie del Pirineo el pasado mes de octubre de 2019. ©Greenpeace/Pedro Armestre

Sin duda estas precipitaciones han servido para aliviar la situación, pero la falta de agua sigue presente en muchos lugares, incluso en los que han recibido estas lluvias. La sequía ahoga a muchos territorios y lo seguirá haciendo, si no es de forma inmediata, en un futuro cercano, puesto que no ha cambiado nada en cuanto a la gestión de nuestros recursos hídricos.

Y si alguien duda de lo que nos depara el futuro respecto a la escasez de agua y los impactos asociados al cambio climático en España (como las mayores temperaturas o la subida del nivel del mar), los datos y la ciencia deberían hacernos reflexionar:

  • La precipitación media anual en España mostró una disminución moderada en las últimas cinco décadas según la AEMET (Agencia Estatal de Meteorología).
  • Se está produciendo un incremento del nivel del Mediterráneo estimado en 3,4 mm por año.
  • Entre 2006 y 2017 han fallecido 83 personas por golpes de calor y entre 2004 y 2016, 446 personas por exposición al calor excesivo.
  • Los veranos son casi 5 semanas más largos que a inicio de los años 80 en España.
  • Existe un claro aumento de la extensión de los climas semiáridos, más de 30.000 km2 (en torno al 6% de la superficie de España). Las zonas más afectadas son Castilla-La Mancha, el valle del Ebro y el sureste peninsular (periodos de referencia entre 1961-2010).
  • Los bosques retienen cada año un 0,2 o 0,3% menos carbono debido al aumento del CO2 y la sequía. Nos quedamos sin sumideros de CO2 naturales como son los océanos y los bosques.
  • Los datos de la AEMET revelan una clara tendencia desde 1971 a temperaturas más altas, tanto en valores promedio como en máximas y mínimas. Además se ha producido un ascenso de temperatura especialmente intenso durante la última década.
  • Aproximadamente 32 millones de personas ya se han visto afectadas por el cambio climático en España.
Mientras los embalses en Ávila se encuentran en mínimos históricos, se sigue regando el campo de golf de la capital. ©Greenpeace/Pedro Armestre
Gestionar el agua con eficiencia

Ante una situación como la actual, desde Greenpeace apostamos por gestionar el agua desde la máxima eficiencia. El derecho al acceso al agua no debería anteponerse al deber de mantener y conservar el medio ambiente. Por ello, algunas de nuestras demandas son:

  • Cambiar la política hidráulica tradicional centrada en la ejecución de grandes obras.
  • Luchar contra el grave estado de contaminación que sufren nuestras aguas continentales (superficiales, subterráneas y costeras).
  • Implantar regímenes de caudales ecológicos científicamente establecidos.
  • Poner freno a la edificación y a la construcción de instalaciones muy demandantes de agua (campos de golf, parques temáticos…), especialmente salvaguardando emplazamientos cercanos a espacios protegidos o costas.
  • Cerrar el más de millón de pozos ilegales repartidos por toda la geografía.
  • Adaptar las políticas forestales a las necesidades del país más árido de Europa.
  • Establecer una hoja de ruta de cara a incrementar la superficie dedicada a la agricultura ecológica y el uso de variedades locales adaptadas al clima.
  • Reconversión del regadío intensivo y superintensivo a explotaciones sostenibles, diversificadas y de bajo consumo de agua.
  • Prohibir los nuevos proyectos de ganadería industrial y apoyar la producción extensiva, local, de calidad y ecológica.

Todavía estamos a tiempo de actuar para mitigar los impactos del cambio climático. Impactos que en España serán especialmente intensos (sequías, temperatura elevadas, desertificación…). Por eso es urgente trabajar en cambiar nuestra forma de generar y consumir energía a través de un sistema 100% renovable en 2030; alcanzar el cero neto de emisiones en 2040 y un cambio en el modelo agroalimentario. Todo ello con la imprescindible participación ciudadana. ¿Se animarán nuestros responsables políticos a actuar en este sentido?

Julio Barea Luchena - autor del blog.
Julio Barea Luchena
Doctor en Geología, especialidad de Hidrogeología, Ingeniería Geológica y Geología Medioambiental, por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Gestión y Tratamiento de Residuos por la Universidad Autónoma de Madrid. Responsable de campañas de Consumo y Biodivesidad. Twitter: @JulioBarea
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