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Entrada de blog por Nanqui Soto - 05-12-2018


¿Por qué seguimos pidiendo justicia para Berta Cáceres?

La semana pasada, siete hombres fueron declarados culpables del asesinato de Berta Cáceres, una mujer indígena y activista galardonada con un premio internacional por su defensa del medio ambiente. Pero la lucha para proteger a los defensores del medio ambiente no ha terminado.

Berta Cáceres junto al río Gualcarque, por el que luchó la mayor parte de su vida para defenderlo de una megapresa. Foto: Goldman Environmental Prize

En los últimos días del juicio por el asesinato de Berta Cáceres, su hija Laura Zúñiga Cáceres compareció ante el tribunal: “Me toca hablar hoy, cosa que no me gustaría hacer, porque nadie quiere hablar cuando han asesinado a su madre, pero me toca hablar porque hay una justicia que no nos dejó participar en este proceso”.

Más de dos años después de su asesinato, un tribunal hondureño finalmente ha condenado a siete hombres por el asesinato de Berta Cáceres. Entre ellos se encuentran un oficial militar hondureño en activo, asesinos a sueldo y ex empleados de la empresa hidroeléctrica Desarrollos Energéticos S.A. (DESA), la compañía constructora de la presa Agua Zarca, proyecto al que oponía Berta. Se espera que la sentencia concreta se conozca en febrero de 2019.

Pero a pesar del veredicto, todavía debemos continuar luchando en memoria de Berta. Como han denunciado repetidamente su familia, sus abogados y las organizaciones defensoras de los derechos humanos, este juicio se ha visto empañado desde el principio por irregularidades procesales. La falta de transparencia, la exclusión de la familia y las compañeras de Berta y la atención insuficiente de los medios de comunicación han empañado lo que debería haber sido un mensaje inequívoco para las empresas y los gobiernos que amenazan a los activistas ambientales.

La hija de Berta, Laura Zúniga, habla durante una manifestación tras el asesinato de su madre en 2016. Foto: Bob Simpson / Creative Commons

Y ese es un mensaje que necesitamos desesperadamente, porque el asesinato de Berta no fue un incidente aislado. Todos los días, en todos los rincones del mundo, las empresas y los gobiernos utilizan la violencia y la intimidación para silenciar a quienes usan sus voces para luchar por el medio ambiente y los derechos humanos. Según Global Witness, al menos 207 personas defensoras del medio ambiente fueron asesinadas en 2017, en comparación con 201 en 2016 y 154 en 2015. La cifra real es probablemente mucho mayor debido a la cantidad de muertes que no han sido registradas. Muchos de estos defensores son, como Berta, mujeres indígenas.

En 2015 Berta ganó el Premio Ambiental Goldman por su oposición pacífica al proyecto Agua Zarca que, de construirse, amenazaría los medios de vida de la comunidad indígena de Lenca. Menos de un año después fue asesinada en su vivienda situada en La Esperanza. La investigación sobre su asesinato reveló que fue planeada y ejecutada con el “pleno conocimiento y consentimiento” de la empresa constructora DESA para eliminar su oposición a esta megapresa.

Pero este veredicto solo condena a quienes apretaron el gatillo, a quienes recibieron la orden de matar, permitiendo que los arquitectos del asesinato de Berta permanezcan libres. De hecho, los funcionarios hondureños ni siquiera han tomado medidas para identificar a quienes planearon y ordenaron su asesinato, y mucho menos para llevarlos ante la justicia.

Por este motivo no podemos descansar. No hasta que los autores intelectuales del asesinato de Berta hayan sido encontrados y llevados ante la justicia, y los derechos de los defensores del medio ambiente en todo el mundo estén protegidos. Si bien el resultado de este juicio me ha dejado un sabor amargo en la boca, sigo inspirándome en la familia de Berta, los compañeros de COPINH y su comunidad Lenca, que continúan luchando por su territorio con amor y dignidad.

Como dijo ante el tribunal la hija de Berta Cáceres, Laura Zúñiga, “la lucha por justicia para Berta Cáceres no va a terminar aquí. Hay más procesos judiciales que vamos a seguir, porque vamos a seguir apelando a estas instituciones para que respondan, como debe ser, a la justicia. No somos víctimas pasivas. Vamos a actuar porque Berta Cáceres se lo merece, porque el pueblo lenca se lo merece, porque nos siguen persiguiendo aún ahora, porque esta estructura criminal que atentó contra Berta Cáceres sigue activa y eso también vamos a denunciar.”

Entonces, al igual que Laura y el resto de su familia, al igual que los y las compañeras de COPINH, al igual que muchas otras organizaciones, Greenpeace va a continuar luchando.

Comparte esta publicación si tú también vas a seguir clamando #JusticiaParaBerta.

Nanqui Soto - autor del blog.
Nanqui Soto
Licenciado en Biología por la Universidad Complutense de Madrid, Post-grado en Ordenación del Territorio por la Universidad Politécnica de Valencia y Diplomado en Educación Ambiental por la UNED. Responsable de las campañas de Bosques y Empresas y DDHH en Greenpeace España. Twitter: @NanquiSoto
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