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Entrada de blog por Greenpeace España - 15-05-2019


Si te preocupas por el medio ambiente, las elecciones europeas te importan

¿Qué te viene a la mente cuando piensas en la Unión Europea? ¿El Brexit? ¿Libertad de movimiento? ¿La crisis de la deuda?

¿Qué hay de la protección del medio ambiente? Salvaguardar la vida en el planeta no es uno de los asuntos sobre lo que habitualmente pensamos que la UE tiene alguna responsabilidad. Por eso, puede sorprender que una gran parte de la legislación de la UE regule la limpieza del aire o del agua, o la producción de alimentos y energía.

Esta es una parte de la UE que rara vez sale en los periódicos. Sin embargo, la Unión Europea ha promulgado decenas de leyes y directivas que benefician al mundo natural, ha hecho muchas cosas buenas en materia de medio ambiente. Y si la ciudadanía europea elige a las personas adecuadas para el Parlamento Europeo en las elecciones que se celebrarán a finales de mayo, podría hacer aún más:

¿Qué ha hecho la UE por el medio ambiente?

Desde los años setenta, la UE ha establecido una serie de normas medioambientales destinadas a proteger los hábitats naturales, mantener el aire y el agua limpios, garantizar la eliminación adecuada de los residuos, protegernos de los productos químicos tóxicos y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que provocan la degradación del clima.

Algunas de las leyes son tan efectivas que las industrias contaminantes están presionando mucho para deshacerse de ellas. Por ejemplo, la UE ha puesto en marcha una serie de leyes destinadas a limpiar el aire que respiramos. El objetivo de estas leyes es frenar a la industria automovilística por vender productos altamente contaminantes y restringir la contaminación del aire en zonas densamente pobladas.

Como miembros de la UE, los países que no cumplan con estas leyes pueden incluso enfrentarse a acciones legales, que es exactamente lo que está sucediendo con seis gobiernos nacionales que no han logrado limpiar el aire que respiran sus ciudadanos.

La UE tiene también leyes estrictas para proteger nuestros ríos, lagos, humedales, arroyos, aguas costeras y aguas subterráneas. Sin embargo, en muchos casos son los propios gobiernos nacionales los que no cumplen con estos requisitos. Por ejemplo, se necesita una acción mayor de la Comisión Europea -el brazo ejecutivo de la UE- para asegurar que los países apliquen las normas sobre contaminación del agua.

Otro ejemplo de lo que ha hecho la UE son las leyes sobre el uso de transgénicos (OMG), que exigen la evaluación del riesgo y el etiquetado de todos los cultivos y animales modificados genéticamente.

Estas normas han hecho que los agricultores europeos tengan muy pocos cultivos transgénicos, lo que limita el impacto de estos organismos tolerantes a los herbicidas que se cultivan en campos empapados de productos químicos peligrosos como el glifosato. Aunque no es ninguna sorpresa, la industria agroquímica y algunos gobiernos están presionando para tumbar estas leyes.

Subvenciones a la agricultura y acuerdos comerciales

A pesar del historial positivo, aún queda mucho por hacer para reformar algunas de las políticas más destacadas de la UE, que todavía tienen un coste medioambiental masivo y dificultan la protección de la naturaleza y de un clima saludable.

La Política Agrícola Común -más conocida como la PAC- ha promovido que las subvenciones agrícolas se gasten en iniciativas agroindustriales perjudiciales para el medio ambiente. Esto significa que el dinero de los contribuyentes europeos se utiliza para financiar actividades que contaminan el aire, el suelo y las aguas, reducen el espacio para la fauna y la flora silvestres y emiten cantidades masivas de gases de efecto invernadero. La UE debe reorientar urgentemente estos fondos para promover la agricultura ecológica y proteger los mismos recursos de los que depende nuestra producción de alimentos.

Los acuerdos comerciales de la UE con un número cada vez mayor de países de todo el mundo también tienen una huella medioambiental, por ejemplo, al apostar por un sistema agrícola industrial destructivo que promueve el uso de la tierra para cultivar piensos animales en lugar de alimentos para las personas. Algunos acuerdos, como el acuerdo entre la UE y Canadá, también podrían permitir a las multinacionales ignorar las normas europeas en materia de salud y medio ambiente a través de tribunales especiales de apelación.

¿Por qué votar en las elecciones europeas?

La cuestión más obvia y apremiante para la UE es la crisis climática mundial. Dado que se trata de un problema global, requiere una solución internacional. La UE, como un poderoso bloque de países que trabajan juntos, está en mejores condiciones que cualquiera de sus países en solitario para hacer frente al problema.

La Unión Europea es actualmente la economía avanzada que más en serio se toma el calentamiento global. Ya ha fijado objetivos y ha elaborado medidas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Pero aún no son suficientes para mantener el mundo por debajo del ascenso del 1,5ºC, el umbral para prevenir los peores efectos del cambio climático.

La UE solo puede mejorar con representantes que reconozcan la importancia de proteger nuestro planeta y actúen en consecuencia. Solo manteniendo, haciendo cumplir y ampliando las leyes ambientales podremos prevenir el colapso del clima y de la biodiversidad.

En las elecciones europeas de este mes de mayo, la ciudadanía tiene la oportunidad de dar forma a la composición del Parlamento Europeo en este sentido. Sin embargo, existe al mismo tiempo un riesgo real de que la UE dé un paso en la dirección equivocada. Hoy más que nunca, los políticos que desprecian el medio ambiente y que cuestionan abiertamente el cambio climático, esperan ganar poder en la UE, impulsando campañas que dividan y enfrenten a nuestras sociedades y generen escepticismo hacia Europa.

Por eso no podemos permitirnos el lujo de permanecer en silencio o quedarnos en casa el 26 de mayo. Si esta vez salen elegidos más negacionistas, los avances necesarios para abordar la emergencia climática retrocederían justo en el momento en el que ésta se está produciendo.

Por Richard Casson -Campaigner Digital de Greenpeace UK, Franziska Achterberg -Asesora de política democrática de Greenpeace EU y Justine Beck -becaria en Greenpeace Bélgica.

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Comentarios

lourdes
18/05/2019

Podéis ir un poco más lejos con el artículo y hacer una valoración de los partidos a los que podemos votar los españoles que vayan a defender mejor las políticas medioambientales? antes del 26M. Gracias

pilar
21/05/2019

Estaría muy bien. A favor de esa idea.

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