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Entrada de blog por Paloma Nuche - 04-07-2018


¡Vacaciones por fin! Pero sin destrozar el medio ambiente

Una bebida refrescante en una terraza a pie de playa (¡merecido descanso después de un año de trabajo y esfuerzo!) y de pronto… “¡Anda! y ese de ahí es mi vecino caminando por el paseo marítimo, ¡qué casualidad!” Pero… ¿cómo no iba a ocurrir si cada vez más a menudo el turismo se concentra en unos pocos núcleos? En estas fechas, todos queremos estar al borde del mar…pero ¿qué implicaciones tiene eso para el planeta?

La urbanización masiva de la costa, promovida para alimentar el sector turístico, ejerce un impacto muy negativo sobre los valiosos ecosistemas costeros. Supone la degradación directa por la pavimentación del suelo, pero además ocasiona otros muchos efectos negativos indirectos como el freno de sedimentos desde el continente a las playas lo que fomenta la pérdida de arena de las mismas, la generación de toneladas de residuos, acumulación de basura en los espacios verdes o la generación de humos, ruidos, etc. Ni los sistemas públicos de saneamiento ni los propios ecosistemas naturales pueden gestionar adecuadamente esta situación creada artificialmente por el impacto del cemento. El resultado: el deterioro de los valiosos bienes y servicios ambientales que proporciona la costa, como agua y aire limpios, entornos naturales en los que relajarse y practicar deporte, elevada biodiversidad que posibilita la pesca, el marisqueo, la capacidad de amortiguación de eventos climáticos extremos, y la fijación de CO2 atmosférico, entre otros.

Por ejemplo, la contaminación del agua para baño debido a la inadecuada depuración de las aguas residuales justifica el cierre de las playas en plena temporada. El sector turístico supuso el 11,2% del PIB en 2016, ¿Nos estamos cargando la gallina de los huevos de oro por no realizar una gestión sostenible de nuestro entorno?

El modelo turístico convencional tampoco es socialmente justo. Los grandes resorts promueven un modelo turístico desvinculado del entorno, proporcionan servicios subcontratados a través de empresas externas que ofrecen condiciones precarias a sus empleados. A veces, la masificación turística puede incluso llegar a convertir la ciudad en un espacio inhabitable para la ciudadanía local, ya que además de la propia sobrepoblación, provoca el encarecimiento de los bienes de consumo.

Pero no está todo perdido, cada persona tenemos la capacidad y la responsabilidad de decidir qué modelo de turismo queremos consumir.

El turismo sostenible es, según la Organización Mundial del Turismo, es aquel que tiene en cuenta las repercusiones actuales y futuras, y no sólo las económicas para la industria turística, sino también las sociales y medioambientales.

En nuestra mano está hacer uso de un turismo responsable, darle prioridad frente a las opciones de turismo convencional. Para ello, debemos preocuparnos de que los ingresos por turismo reviertan directamente en la población local, evitar los grandes complejos hoteleros en pro de alojamientos locales, de amplio rango desde campings, bungalows, apartamentos, albergues, hostales, hoteles independientes, alojamientos con familias para conocer la cultura local. Una vez en tu destino, elegir los desplazamientos en bici en la medida de lo posible, además de contaminar menos, haremos deporte. Evitar tener un impacto en el entorno natural, llevate contigo siempre la basura que generes, también la biodegradable, pasear sin salirte de los caminos para evitar el pisoteo del suelo y de la vegetación, si somos silenciosos, además de permitir el disfrute de todos sin molestar a otros, a lo mejor podremos avistar fauna. Cada vez hay más empresas de ecoturismo que organizan actividades en entornos naturales que no tienen un impacto negativo (rutas en bici o a caballo, buceo, kayak, etc).

Para algunos consejos e ideas sobre cómo practicar un turismo responsable no te pierdas nuestro vídeo del canal de Consumo de Greenpeace en Youtube.

Además, un buen viaje es aquel que te cambia y te aporta algo para tu desarrollo personal.

Paloma Nuche - autor del blog.
Paloma Nuche
Doctora en Ecología (IPE-CSIC), Máster de Ecología y Gestión de la Biodiversiad (CREAF-UAB), Licenciada en Biología (UAM). Responsable de la campaña de Costas de Greenpeace España. Twitter @PalomaNucheGal
12 posts

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Comentarios

José Ramón
12/07/2018

Hace algunos años fui voluntario forestal un par de días.nuestro trabajo era acompañar a un guardia forestal por el monte o por la costa de la comarca de Castellón en la temporada de verano.y siempre que veibamos algo turista o veraneante le advertimos de no tirar escombros a la naturaleza o al mar.por eso a mí siempre me gustara y respetaré la naturaleza y el medio ambiente.🌍🌈

Joan Carbó Juscafresa
12/07/2018

De acuerdo con este articulo, pero podrias ir mas lejos, Te comento, tengo la satisfación de ser socio de Greenpeace, tengo la satisfacción de gestionar un Càmping en Begur, certificado por Biosphere Responsible Tourism, pero dejame aprovechar la oportunidad de lanzar una pequeña idea, dentro del contexto de tu artículo:
La carga que representa absorver el turismo i lo que representa en nuestra zona (Costa Brava) en un periodo no más de 40 dias (15/7 a 25/8, es insostenible, condicionada por la concentración de la vacaciones (escolares, funcionarios, etc), si estos 40 dias los repartimos en 80, los servicios serian mejores, las carreteras i las playas mas liberadas i sobretodo la carga ambiental sería menos grabosa para el medio i las personas.
No quisiera que se me interpretara como un deseo de alargar la temporada, al contrario, se trata de aplanar o suavizar la masa.

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