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El gobierno hace públicos los últimos datos sobre la calidad del aire.

Greenpeace exige medidas inmediatas para mejorar la calidad del aire en las ciudades españolas

04-10-2018

  • La calidad del aire en las grandes ciudades sigue siendo deficiente, según el informe presentado hoy por el Ministerio de Transición Ecológica
  • La reducción del 40% en las emisiones de CO2 aprobada por el Parlamento Europeo, aunque ambiciosa, no es suficiente para frenar el calentamiento global
  • Greenpeace demanda la equiparación tributaria del diésel de forma inmediata y un plan que ponga fin a la venta de automóviles de combustión interna antes del año 2028 para poder cumplir así con el Acuerdo del Clima de París

 

Madrid, 4 de octubre de 2018. El Informe de Evaluación de la Calidad del Aire en España 2017, presentado hoy por el Ministerio de Transición Ecológica, muestra un incremento de las zonas que incumplen los límites legales de dióxido de nitrógeno (NO2) y micropartículas PM10. La afección de NO2 se concentra en los entornos urbanos de Madrid, Barcelona, Bilbao y Granada, principalmente por el alto uso del automóvil en estas áreas metropolitanas.

Greenpeace recuerda que, desde la entrada en vigor de la Directiva Europea sobre Calidad del Aire en 2010España ha incumplido los valores límite de NO2 año tras año, tanto en su valor horario (relacionado con los episodios de alta contaminación) como en el valor límite anual, el cual se basa en los niveles medios registrados en cada medidor. Unos límites incluso excesivos en comparación con las recomendaciones fijadas por la Organización Mundial de la Salud, mucho más estricta en materia de calidad del aire.

“La contaminación atmosférica causa 30.000 muertes anuales prematuras en España y 400.000 en toda la Unión Europea” afirma Adrián Fernández, coordinador de la campaña de Movilidad de Greenpeace España. “Los datos publicados por el Ministerio deben reflejarse en la puesta en marcha de medidas inmediatas contra los principales emisores de contaminación, especialmente los automóviles propulsados por combustibles fósiles”, afirmó Fernández.

2028 como fecha final para el motor de combustión

En este sentido, el pasado día 20 de septiembre Grenpeace presentó el informe 2028: fin de los combustibles fósiles en los coches  elaborado por el Instituto Aerospacial Alemán. Dicho informe evalúa el techo de emisiones de CO2 en función del parque automovilístico actual y su evolución futura, y fija en 2028 la fecha límite para vender nuevos vehículos de combustión interna (diésel, gasolina e híbridos) para poder cumplir así con el límite de 1,5º fijado en el Acuerdo del Clima de París.

En este sentido, el Parlamento Europeo aprobó el miércoles una histórica reducción del 40% en las emisiones de CO2 para turismos y furgonetas para el año 2030, en contra de las presiones de la industria del automóvil quienes no aceptaban reducciones superiores al 20%. Para Greenpeace la decisión de Europa indica el camino a seguir para conseguir frenar el cambio climático, pero al mismo tiempo alerta de la necesidad de tomar medidas adicionales, enfocadas a reducir el uso del automóvil en favor de modos sostenibles, para garantizar el freno, no solo al calentamiento global, sino también a la polución en las grandes ciudades.

Por ello, Greenpeace exige al Gobierno de España que acabe con las subvenciones fiscales al diésel, equiparando sus tributos a los de la gasolina, y pide a los ayuntamientos la puesta en marcha de Planes de Calidad del Aire con el objetivo de contener la contaminación que causa el tráfico, tal y como reconoce el propio Ministerio. Greenpeace recuerda que la defensa de la calidad del aire, lejos de ser una cuestión partidista, es una urgencia ambiental y de salud pública.

 


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