Reacción al Plan Europeo de Vivienda votado por el Parlamento Europeo
Greenpeace pide a la UE que apueste por viviendas dignas para las personas, no para hacer negocio
Greenpeace ha advertido que el plan del Parlamento Europeo para abordar la crisis de la vivienda puede convertirse en un traje a medida para promotores inmobiliarios y especuladores, a costa de los estándares de calidad de la vivienda y de protección del medio ambiente.
Aunque los eurodiputados y las eurodiputadas han votado hoy a favor de destinar financiación a la vivienda asequible y han dado algunos pasos para frenar los alquileres de corta duración, que perjudican la oferta de vivienda en Europa a las familias, también han rechazado propuestas para consagrar la vivienda como un derecho humano y han dejado la puerta abierta a desmantelar las normas que garantizan que las viviendas sean de alta calidad y se construyan sin destruir el entorno local.
El Parlamento ha votado a favor de apoyar la próxima ley de la Comisión Europea para acelerar los procedimientos de concesión de permisos para la construcción, cuya publicación está prevista para 2027. Greenpeace advierte que esta ley podría tener un impacto negativo en el medio ambiente y debilitar los estándares de eficiencia energética de los edificios, algo que es esencial para combatir el aumento de las facturas energéticas.
La responsable de campañas políticas de Greenpeace UE, Ariadna Rodrigo, ha afirmado: “Todas las personas deberían tener una vivienda asequible en la que sentirse seguras y cómodas, pero una mayoría de la clase política europea está del lado de las empresas que se benefician de la crisis de la vivienda en lugar del lado de la gente que la sufre. Recortar en estándares de construcción y control de la contaminación puede aumentar la cuenta de resultados de las constructoras, pero a costa de tener viviendas deficientes, donde se pasa frío en invierno y calor en verano, y en lugares de alto impacto ambiental o vulnerabilidad frente a catástrofes. La UE debe reivindicar la vivienda como un derecho para las personas en Europa, trabajar para atajar los problemas que están en la base de la crisis actual y proteger a la ciudadanía de los especuladores depredadores, en lugar de limitarse a prometer grandes desarrollos inmobiliarios.”
Renovación energética
Greenpeace también pide el despliegue de aislamiento y sistemas de calefacción con energías renovables en los hogares, para ayudar así a las familias a abandonar los sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles. El sector residencial consume alrededor del 40% del gas fósil que se quema en la UE.
Las facturas energéticas representan alrededor de una quinta parte de los costes de vivienda de la población europea, mientras que el transporte cuesta, de media, la mitad que la vivienda. La eficiencia energética -lo fácil que es calentar o enfriar una vivienda-, así como la disponibilidad de opciones de transporte asequibles, influyen de manera significativa en el coste de vida familiar. Además, son una solución clave para atajar de manera definitiva la inflación fósil en un contexto de guerra.
Próximos pasos
La Comisión Europea publicó su plan para abordar la asequibilidad de la vivienda el 16 de diciembre de 2025. A este le seguirán dos nuevas leyes previstas para finales de 2026 y en algún momento de 2027, cuyo objetivo es desregular el sector de la construcción para aumentar la oferta de vivienda. Estas nuevas leyes serán propuestas por la Comisión y posteriormente debatidas y modificadas por el Parlamento Europeo y los gobiernos nacionales antes de alcanzar un acuerdo final. Queda por ver cuándo la Comisión abordará legalmente el tema de los alquileres de corta duración y de temporada para equilibrar su impacto negativo en la asequibilidad de la vivienda a nivel local y los beneficios del turismo.