Comienza en Nueva York la negociación del Tratado Global de los Océanos
Greenpeace pide a los Gobiernos que frenen el lobby empresarial de cara a la primera COP de océanos
- Se espera que las conversaciones tengan un impacto decisivo sobre el poder de la pesca industrial destructiva en alta mar, una actividad que podría tener consecuencias catastróficas para los océanos
Hoy comienza la tercera ronda de negociaciones, en la sede de la ONU de Nueva York, para avanzar en el funcionamiento del Tratado Global de los Océanos, de cara a la celebración de la primera Conferencia de las Partes (COP) de océanos, que se celebrará en los próximos meses (aún sin fecha cerrada).
Se espera que las conversaciones tengan un impacto decisivo sobre el poder de la pesca industrial destructiva en alta mar, una actividad que podría tener consecuencias catastróficas para la vida marina, por lo que Greenpeace exige a los Gobiernos que frenen el lobby empresarial en la protección de los océanos. [1]
Para Megan Randles, jefa de la delegación de Greenpeace en las negociaciones, “la industria pesquera ha estado presionando para debilitar el Tratado Global de los Océanos durante años. Necesitamos que los gobiernos pongan freno a la influencia corporativa ahora, que dejen de ceder ante las presiones del sector y eviten que el proceso quede atrapado en retrasos. Las organizaciones que gestionan la pesca en alta mar siempre han protegido los intereses de la industria. Por eso Greenpeace pide que se limite la influencia que puedan ejercer sobre las propuestas de santuarios, necesarios de manera urgente para permitir que el océano se recupere”.
Los santuarios totalmente protegidos cerrarían enormes áreas del océano a la actividad humana destructiva, algo contra lo que la industria pesquera ha estado presionando durante años. Los gobiernos deben imponer un límite máximo de 120 días para la revisión de las propuestas de santuarios; esto evitaría que las organizaciones que controlan la pesca en alta mar y los intereses industriales estanquen el proceso. Estas Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera (OROP) siempre han protegido los intereses del sector, supervisando la devastación de la biodiversidad y la destrucción de ecosistemas enteros durante décadas y, por lo tanto, no se debe permitir que bloqueen la protección de los océanos con retrasos.[2]
Los gobiernos se han comprometido a proteger el 30 % del océano en los próximos cuatro años. Un objetivo que, según los científicos, es el mínimo necesario para que el océano se recupere tras décadas de destrucción. Para conseguirlo, resulta vital garantizar que el proceso de creación de santuarios no se vea obstaculizado.
“Las negociaciones que tendrán lugar durante estos días son clave para decidir cómo funcionará el Tratado en la práctica (sus normas, instituciones y procedimientos). Lo que aquí se acuerde determinará en gran medida su eficacia real. Por eso, debemos exigir a nuestros líderes políticos que sean coherentes con el objetivo último del Tratado y prioricen la protección de la biodiversidad marina frente a intereses económicos.”, ha declarado Ana Pascual, responsable de la campaña de Océanos y Pesca de Greenpeace España.
Notas
- La próxima ronda de negociaciones sobre la entrada en vigor del Tratado Global de los Océanos, la Tercera Comisión Preparatoria (Prepcom 3), dará comienzo en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York el 23 de marzo. Estas negociaciones son extremadamente importantes, ya que se formularán recomendaciones clave sobre cómo la primera Conferencia de las Partes (COP) de los Océanos (prevista antes de enero de 2027) puede garantizar la protección necesaria para que los océanos se recuperen tras décadas de destrucción.
- Según una evaluación de 48 poblaciones de peces de alta mar, el 75 % se consideraban agotadas o sobreexplotadas en 2016.
- La industria pesquera ha estado presionando activamente durante décadas contra las medidas de protección de los océanos para proteger sus márgenes de beneficio. El año pasado, InfluenceMap reveló que casi todas las grandes empresas de productos del mar hacen lobby en contra de la protección oceánica: 29 de las 30 mayores empresas analizadas promovían políticas que entran en conflicto con los objetivos globales de biodiversidad. Entre bastidores, estos mismos actores trabajaban para bloquear la creación o ampliación de santuarios marinos.