Greenpeace pone el escándalo del vertedero ilegal de Utiel como ejemplo del fracaso de Ecoembes en la gestión de envases

20-10-2020

  • La ONG ha presentado hoy un informe para evidenciar el fracaso de la gestión de envases domésticos por parte de Ecoembes tras dos décadas de funcionamiento
  • La investigación ha puesto de manifiesto cómo en Utiel y otros lugares, empresas adjudicadas por Ecoembes están guardando, enterrando y exportando plásticos de manera irregular

20 de octubre de 2020.- En pleno retroceso en la lucha contra el plástico de un solo uso por la Covid-19, Greenpeace España ha presentado hoy el informe “Ecoembes miente: Desmontando los engaños de la gestión de residuos de envases domésticos” para evidenciar las deficiencias de un sistema de gestión que, desde su implantación hace dos décadas, no ha conseguido poner fin a la avalancha plástica.

En la investigación Greenpeace ha destacado el escandaloso caso de Utiel, en el que la sociedad Utiel Recicla S.L. almacenaba miles de toneladas de plástico sin tener permiso para ello, por lo que fue sancionada.

Cabe destacar que de las ocho empresas que llevaron sus residuos a Utiel Recicla S.L, seis tienen la homologación y una adjudicación de Ecoembes S.A. para comprar el material del contenedor amarillo, y que la que mayor cantidad de residuos aportó, Saica Natur, está incluso representada en el propio Consejo de Administración de Ecoembes.

Sorprendentemente, a día de hoy, las seis siguen conservando la homologación y la adjudicación por parte de Ecoembes a pesar de las sanciones, como si no se hubiera cometido ninguna irregularidad.

Cuando una empresa pone en el mercado un envase doméstico (plástico, aluminio, metal, papel-cartón…), lo hace imprimiendo un punto verde, que significa que se ha pagado un porcentaje para que Ecoembes recupere y recicle ese envase. Sin embargo, de todos los envases de plástico que la ciudadanía compra, Ecoembes apenas recupera y recicla en su contenedor amarillo el 25 % y el resto pasa a contaminar el medioambiente.

Ecoembes es un monopolio formado por las principales marcas contaminantes de plástico (Coca-Cola, Nestlé, P&G…) que, a través de esta entidad pantalla, “limpian” su imagen pero sin cortar el ritmo de la producción, ni generar sistemas más limpios como el envase retornable y reutilizable. Ecoembes no es, por tanto, una organización medioambiental, como anuncia. Ni una entidad sin ánimo de lucro: en los últimos 18 años, ha multiplicado por cinco sus ingresos que, solo en 2018, ascendían a 578 millones de euros.

Ecoembes y sus empresas han bloqueado durante mucho tiempo alternativas a la de su ineficiente gestión de envases, como sería disponer de un sistema de retorno y devolución de envases. Hablamos de dos décadas perdidas en la lucha contra la contaminación por plásticos”, ha declarado Mario Rodríguez Vargas, director ejecutivo de Greenpeace España. “Por ello, pedimos a la vicepresidenta para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, que, con motivo de la inminente tramitación de la nueva Ley de Residuos, fomente medidas reales basadas en la economía circular, con la eliminación de envases de un solo uso y la apuesta por la reutilización y retorno de envases” ha añadido.

Dónde acaban los envases
Para evidenciar el problema medioambiental que supone Ecoembes, Greenpeace ha realizado una investigación en terreno para denunciar algunos graves fallos del sistema o, lo que es lo mismo, para responder a la pregunta ¿dónde acaban de verdad los envases? Estos son algunos ejemplos:

En vertederos

Según el MITECO, el 44 % de los plásticos españoles acaban en vertederos, cuando la mayoría podrían ser reciclados. Resulta paradigmático, por ejemplo, el caso de Utiel Recicla SL en Valencia. Una instalación no habilitada para almacenar plástico pero en la que, desde 2016, se acumula plástico de ocho empresas, seis de ellas homologadas y adjudicadas por Ecoembes. La empresa con mayor cantidad es Saica Natur, que es parte del Consejo de Administración de Ecoembes. A pesar de que una sentencia obligaba en 2018 a la retirada inmediata del plástico, hemos comprobado este año in situ cómo el plástico, lejos de ser reciclado, se tapa con tierra en el vecino vertedero de Caudete de las Fuentes.

En incendios en plantas de reciclaje

De febrero de 2012 a septiembre de 2020 se han contabilizado 342 incendios (y las cifras de siguen ascendiendo) en plantas de reciclaje y, al menos, hasta 2019, 35 de ellas aparecen en los listados de recuperadores y recicladores homologados por Ecoembes. De estas 35 plantas, 26 han sufrido más de un incendio, y algunas hasta cinco, en este periodo. Unas reincidencias “sospechosas” que han llevado al Seprona a hablar de un índice de intencionalidad de, al menos, un 15% y a las compañías aseguradoras a endurecer las pólizas en el sector ante esta alta siniestralidad.

En el medioambiente

Solo en mares y océanos, se calcula que cada año se concentran hasta 12 millones de toneladas de basura y entre un 21 % y 54 % de las partículas de microplásticos en el mundo están en la cuenca del Mediterráneo.

Exportados

Si mal está contaminar nuestro medioambiente, enviarlo a países con menor capacidad de gestión de residuos, resulta aún más cuestionable. La normativa laberíntica de exportación y la falta de controles permite que algunos exportadores envíen plásticos al exterior impunemente. En Malasia, por ejemplo, Greenpeace ha encontrado, dos años seguidos, envases plásticos españoles en vertederos ilegales, como el de Jenjarom. El ministerio de Energía, Ciencia, Tecnología, Cambio Climático y Medioambiente malasio ha devuelto a España, en los dos últimos años, más de una veintena de contenedores de residuos plásticos que intentaban entrar al país ilegalmente. Este mismo mes de febrero, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España manifestaba públicamente sus sospechas sobre el traslado ilícito de residuos: “Como resultado de estas inspecciones se ha podido detectar que una parte importante de residuos de plásticos exportados a los países asiáticos desde España no son trasladados de acuerdo a la normativa vigente, pudiendo resultar en muchos casos como traslados ilícitos.” Y no es la única zona, Greenpeace ha encontrado indicios de exportación de plástico en otros países como Indonesia y Ghana.

En incineradoras

Ecoembes habla de economía circular para referirse al plástico que se quema. Se supone que así genera energía, pero la incineración es el peor sistema de gestión de residuos, ya que emite sustancias muy tóxicas (como las dioxinas/furanos que causan cáncer) o metales pesados como el mercurio, el cadmio y el plomo, así como los principales gases de efecto invernadero.

Sobrecoste económico
Además del evidente problema medioambiental, la mala gestión de Ecoembes está generando un sobrecoste en dos direcciones. A las empresas productoras, ya que muchos de los envases por los que han pagado el punto verde no se reciclan (bien porque no se echan al contenedor amarillo o bien porque escapan del sistema de recuperación: por su color, tamaño, composición, etc. …). Y a la ciudadanía, porque Ecoembes calcula, normalmente a la baja, lo que costará a los ayuntamientos la recogida de envases plásticos, del contenedor y de la calle, y genera así sobrecostes a las administraciones.

Demandas
Es evidente que el sistema de gestión de Ecoembes no funciona, por lo que Greeenpeace demanda, entre otras cosas:

A Ecoembes: que destine la tasa obtenida por el punto verde a pagar los costes de gestión en su totalidad y deje de fomentar las falsas soluciones. El dinero recaudado por el punto verde debe ser gestionado por las administraciones locales que son las que recogen y transportan los envases y no por Ecoembes.

Al Gobierno y las CCAA: que establezcan una legislación que fomente la reutilización y un sistema de gestión de residuos integral.

A los Ayuntamientos: que fomenten medidas para la reducción del plástico de un solo uso.

A los consumidores/as: que reduzcan en lo posible su consumo de plástico de un solo uso y que sigan separando residuos hasta que tengamos un sistema eficaz de gestión.


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