¡¡ACCIÓN!! Con motivo de la reunión del Consejo Europeo, el 19 y 20 de marzo
Greenpeace transforma la sede de la Comisión Europea en la Torre Trump y pide a la UE que diga “NO” a la agenda de caos y codicia del presidente de EE. UU.
Activistas de Greenpeace han realizado una proyección en la fachada de la sede de la Comisión Europea en Bruselas, convirtiendo el edificio en una réplica de uno de los rascacielos del presidente Trump en Manhattan, con la frase “RESISTID A LA AGENDA DE TRUMP”. La organización acusa a los líderes de la Unión Europea (UE) reunidos hoy de ceder ante sus exigencias.
Los y las activistas de Greenpeace han protestado contra la continua dependencia de la UE de las importaciones de petróleo y gas de EE. UU., la eliminación de las protecciones para el medio ambiente, la salud pública y la privacidad; la eliminación de impuestos a las grandes corporaciones tecnológicas, y la falta de resistencia ante las violaciones del derecho internacional por parte de EE. UU.
La acción de Greenpeace ha tenido lugar en la zona donde los 27 jefes de Gobierno de la UE se reúnen para debatir la reacción de Europa ante los ataques de EE. UU. e Israel contra Irán y el consiguiente aumento de los precios de la energía, la guerra en curso en Ucrania, el próximo presupuesto de la UE, así como sus propios esfuerzos por desregular las protecciones de la UE para la salud pública y la privacidad digital.
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Ariadna Rodrigo, responsable de campañas políticas de Greenpeace UE, ha declarado: “Trump quiere dominar Europa y, hasta ahora, la mayoría de los políticos de la Unión Europea parecen dejarle hacer lo que quiera, así que les estamos ayudando a que decidan de parte de quién están. Trump es un negacionista que pisotea el derecho internacional y, en lugar de plantarle cara, la propuesta de la mayoría de los líderes de la UE es desmantelar las protecciones para nuestra salud y el medio ambiente, y atar a la UE al petróleo y al gas estadounidenses, para complacerlo a él y a sus amigos multimillonarios”.
“Exigimos a los Gobiernos de España y Portugal que protejan a la ciudadanía de la inflación fósil derivada de la guerra de Irán, con un Escudo Social Verde que priorice el derecho a una energía limpia, una alimentación sana y accesible, una vivienda digna y un transporte sostenible. Este escudo debe estar al servicio de las familias, la clase trabajadora y las personas del campo, y hacer frente a la codicia de los gigantes de la energía, la defensa, la agroindustria y las tecnológicas. Ahora más que nunca, la prioridad debe ser el bienestar ciudadano y no el lucro especulativo”, ha declarado Eva Saldaña, directora de Greenpeace España y Portugal.
El Gobierno de EE. UU. y los lobbistas empresariales han estado presionando a la UE para que elimine algunas de sus medidas de protección medioambiental y social, como la ley europea contra la deforestación, el reglamento sobre el metano y el impuesto digital a las grandes tecnológicas.
“Cuando los políticos de la UE dicen que quieren ‘simplificar las normas para mejorar la competitividad’, en realidad están permitiendo que las grandes corporaciones utilicen más productos químicos tóxicos en nuestra ropa y nuestra comida, o dejando que los magnates tecnológicos controlen nuestras vidas. Pasar a un sistema energético 100 % de energías renovables y a una agricultura ecológica rompería nuestra dependencia de los combustibles fósiles y del dominio de Trump, al tiempo que protegería las facturas de la gente de la agitación geopolítica actual. La UE debe resistirse a la agenda de caos y codicia de Trump, y empezar a defender a la gente de a pie en lugar de a las grandes corporaciones y a los superricos”, ha señalado Rodrigo.
La mayoría de líderes de la UE se han mostrado reacios a condenar, o han apoyado abiertamente, los recientes ataques a Venezuela e Irán, que violan el derecho internacional, y las amenazas contra Cuba. Además, han permanecido indiferentes frente a la falta de escrúpulos de la denominada Junta de Paz con los derechos del pueblo gazatí. Greenpeace insta a todos los Gobiernos a respetar el derecho internacional y a proteger a la población civil, y pide a la UE que presione para que se ponga fin de inmediato a las hostilidades militares y a los bloqueos de la ayuda humanitaria. También pide a los gobiernos europeos que profundicen en la transición ecológica como apuesta política central para aumentar la resiliencia y la soberanía de la UE frente a los poderes fósiles y autocráticos.
Acuerdo comercial entre la UE y EE. UU.
Como parte de un acuerdo propuesto para reducir los aranceles sobre el comercio de mercancías entre la UE y EE. UU., la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, se comprometió a que la UE importaría 750 000 millones de dólares en energía estadounidense para finales de 2028, principalmente petróleo y gas. En 2025, EE. UU. ya suministraba el 27% de las importaciones de gas de la UE, porcentaje que podría aumentar hasta el 40% en 2030.
La Comisión de Comercio del Parlamento Europeo tiene previsto votar la aprobación del acuerdo, que posteriormente se remitiría al Pleno del Parlamento para su votación, posiblemente los días 25 y 26 de marzo. Greenpeace UE advierte de que la dependencia de la UE de las importaciones de combustibles fósiles, además de acelerar la crisis climática, da ventaja a los gobiernos autoritarios sobre la UE y pone a los hogares europeos en riesgo de sufrir la volatilidad de los precios. Greenpeace UE insta a los miembros del Parlamento Europeo a rechazar el acuerdo comercial entre la UE y EE. UU.