Previa al Día Mundial de los Humedales, el 2 de febrero
Humedales en España 2026: el espejismo de las lluvias no oculta el colapso estructural de nuestra mayor reserva de vida
- En el Día Mundial de los Humedales, Greenpeace denuncia que el 75% de estas zonas sigue en estado de conservación "desfavorable", a pesar del alivio hídrico de 2025
- La organización señala la persistencia del "robo del agua" en Doñana y el bloqueo administrativo que impide recuperar lagunas históricas como La Janda, La Nava y Antela
- España debe implementar el Reglamento de Restauración de la Naturaleza de la UE en un Plan Nacional para evitar que los humedales se conviertan en sumideros de nitratos y desiertos de biodiversidad
Con motivo del Día Mundial de los Humedales, el 2 de febrero, Greenpeace advierte que no podemos permitir que las lluvias de los últimos meses desvíen el foco de la degradación que sufren estos ecosistemas. Aunque el año hidrológico 2025 ha permitido ver imágenes de lagunas llenas que no se contemplaban en una década, la realidad ambiental y ecológica es que los humedales españoles se enfrentan a un colapso estructural sin precedentes.
Según el último informe de seguimiento de la Directiva Hábitats remitido por España a la Comisión Europea, tres de cada cuatro (el 75%) hábitats de agua dulce de nuestro país (que engloban lagunas, turberas, lagos y marismas) presentan un estado de conservación desfavorable (inadecuado o malo), siendo la sobreexplotación de los recursos hídricos y la contaminación las causas principales de su deterioro.
En palabras de Julio Barea, responsable de Aguas de Greenpeace: “El problema ya no es solo la falta de lluvia, sino un modelo de gestión que prioriza el saqueo de los acuíferos para la agroindustria y permite el vertido masivo de contaminantes,convirtiendo ecosistemas vitales en alcantarillas del regadío intensivo”.
Andalucía: epicentro de la resistencia y el olvido
Andalucía encarna la mayor contradicción de la gestión hídrica en España. Por un lado, Doñana ha experimentado una recuperación superficial gracias a las lluvias, permitiendo el retorno de especies que habían abandonado el Parque Nacional. Sin embargo, Greenpeace advierte que los niveles del acuífero siguen en estado de «alerta roja». La inacción en el cierre definitivo de pozos ilegales, que aún operan bajo la sombra de la impunidad, y la lentitud en la reconversión agrícola mantienen al Espacio Natural al borde del precipicio. A esto se le suman nuevas amenazas como el vertido de aguas con alto contenido en metales pesados que prevé la reapertura de las minas de Cobre las Cruces y Los Frailes en el Estuario del Guadalquivir. Doñana está sitiada. Las presiones vienen de muchos flancos y necesita que se actúe urgentemente sobre ellas.
Por otro lado, la Laguna de La Janda (Cádiz) sigue siendo la gran asignatura pendiente. Este antiguo humedal, el mayor de la Península hasta su desecación artificial, permanece hoy bajo una ocupación agrícola que Greenpeace tilda de «usurpación de dominio público», llegando inclusive a cobrar subvenciones de la PAC por unos terrenos ocupados ilegalmente. La organización exige que el Gobierno central y la Junta de Andalucía abandonen el intercambio de exenciones de responsabilidad que vienen realizando desde hace décadas y procedan a la recuperación de sus 6.000 hectáreas, una acción que sería el mayor hito de restauración ecológica de la década en Europa.
Humedales «fantasma»
Para Greenpeace, el Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza es una oportunidad: Es fundamental disponer disponer de un listado nacional de humedales a recuperar que permita priorizar actuaciones, completar el Inventario Nacional de Zonas Húmedas y reforzar la protección del dominio público hidráulico, cerrando los vacíos legales que permiten su desecación. Greenpeace ha denunciado en varias ocasiones la necesidad de recuperar ecosistemas que fueron borrados del mapa y que hoy son esenciales para combatir la crisis climática:
- La Nava (Palencia): El antiguo «Mar de Campos» es el ejemplo de la fragilidad. A pesar de ser un punto estratégico para las aves migratorias, su gestión sigue sujeta a vaivenes políticos y falta de fondos estables. Greenpeace demanda un plan de inundación natural que no dependa de la voluntad política anual, sino de un derecho al agua blindado por ley.
- Antela (Ourense): La comarca de A Limia es hoy el epicentro de la crisis por nitratos en el noroeste peninsular. La restauración de la antigua laguna de Antela no es un capricho conservacionista, sino una necesidad de salud pública para filtrar de forma natural la contaminación de la ganadería industrial y proteger el suministro de agua de la población.
Un modelo agroindustrial contra la naturaleza
Otros casos repartidos por la geografía, como el del Mar Menor o el Delta del Ebro, no son incidentes aislados, sino síntomas de un modelo que ha sobrepasado los límites planetarios. En 2025, el Mar Menor volvió a dar señales de amenaza de eutrofización, demostrando que sin una reducción drástica de la superficie de regadío y del uso de fertilizantes químicos, cualquier inversión en ingeniería será inútil.
«Estamos celebrando el Día de los Humedales con unos ecosistemas al borde del colapso. La Unión Europea ha marcado el camino con la Ley de Restauración de la Naturaleza, pero en España seguimos viendo cómo las administraciones celebran el aumento de las reservas hídricas gracias a las lluvias, pero mientras permiten que se siga robando el agua de nuestro subsuelo«, subraya Julio Barea.
Demandas de Greenpeace
Para revertir la degradación de los humedales, Greenpeace exige a las administraciones competentes un compromiso firme que incluya:
- Tolerancia cero con el robo del agua: Ejecución inmediata de todas las sentencias de cierre de pozos ilegales en las cuencas del Guadalquivir, Guadiana y Segura.
- Financiación real para la restauración: Destinar el 20% de los fondos de transición ecológica a la recuperación física de humedales desecados, priorizando La Janda, Antela y la Albufera de Valencia.
- Reforma del modelo agrícola: Una moratoria inmediata a nuevas macrogranjas y la reducción obligatoria del consumo de agua para el regadío intensivo e industrial en zonas de acuíferos sobreexplotados.
- Transparencia de datos: La creación de un inventario nacional de humedales actualizado en tiempo real, accesible al público, que muestre tanto el estado hídrico como la calidad química del agua.
- El Plan Nacional de Restauración de la Naturaleza, cuyo borrador tiene que presentarse en agosto 2026, es una oportunidad. Es fundamental disponer de un listado nacional de humedales a recuperar que permita priorizar actuaciones, completar el Inventario Nacional de Zonas Húmedas y reforzar la protección del dominio público hidráulico, cerrando los vacíos legales que permiten su desecación.
Los humedales son ecosistemas esenciales en la crisis ambiental porque regulan el agua, filtran contaminantes, albergan una gran biodiversidad y almacenan carbono, ayudando a mitigar el cambio climático y a reducir riesgos como inundaciones y sequías; su degradación incrementa la vulnerabilidad ecológica y social, por lo que su conservación y restauración son claves para la resiliencia del territorio.
