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22 de mayo - Día Mundial de la Biodiversidad

La biodiversidad mundial seguirá en peligro hasta que no se atajen las causas

21-05-2019

Con motivo del Día Mundial de la Biodiversidad, Greenpeace recuerda que el planeta se enfrenta a una crisis sin precedentes que solo se podrá revertir atajando las causas que la han provocado. Una de cada ocho especies se encuentra al borde de la extinción, según advirtió recientemente el informe del Panel Internacional de Expertos en Biodiversidad (IPBES) de Naciones Unidas, el peor dato de la historia de la humanidad, por lo que la comunidad científica ya habla de la sexta extinción de la Tierra.

La organización ecologista exige acciones urgentes y ambiciosas. Para la ciencia, son cinco las causas que han provocado esta crisis de pérdida de biodiversidad:

  • Cambios en los usos del suelo: La expansión de las superficies artificiales para infraestructuras, núcleos urbanos, ganadería o agricultura intensiva, entre otros, destruye los ecosistemas naturales que albergan la diversidad de especies (biodiversidad).
  • Explotación directa de especies: El caso más evidente es el de la sobrepesca, que amenaza gravemente la vida marina. El 66% de los océanos muestra una alteración severa por el impacto humano, lo que está provocando el declive en la cantidad y diversidad de vida marina.
  • Cambio climático: El aumento de la temperatura, la acidificación de los océanos o las sequías agravan la situación de vulnerabilidad de numerosas especies, que en el caso de no poder migrar o adaptarse al nuevo contexto acabarían por extinguirse.
  • Contaminación: La contaminación del aire, el agua y el suelo se ha incrementado con el aumento de las actividades humanas y se ha extendido miles de kilómetros hasta llegar a algunos de los lugares más remotos del planeta. La invasión de los mares por el plástico es su cara más visible, pero la Tierra se encuentra plagada de sustancias químicas tóxicas que suponen una amenaza para numerosas especies animales, que no son capaces de sobrevivir en esas condiciones, e incluso para la propia especie humana.
  • Especies invasoras: La globalización ha provocado un desplazamiento masivo de personas y mercancías. Con ellos viajan también otras especies capaces en muchos casos de instalarse en nuevos ecosistemas desplazando a las especies nativas y generando un gravísimo problema ecológico.

España no escapa a esta apocalíptica tendencia global. La urbanización masiva de la costa, la desastrosa gestión de los grandes incendios forestales, los contaminantes proyectos de macrogranjas, el uso desmedido de pesticidas, la pésima gestión del agua y las peores previsiones de cambio climático que anuncian olas de calor, sequías y desertificación son las principales causas que merman la biodiversidad en nuestro país, amenazando además nuestra propia supervivencia”, asegura Paloma Nuche, doctora en Ecología y responsable de la campaña de Costas de Greenpeace.

La organización reitera que solo la puesta en valor de los ecosistemas naturales podrá frenar su destrucción. La protección de los ecosistemas que aún no se han destruído y la restauración de los degradados ayudarían a revertir la pérdida de biodiversidad y evitar la extinción de más especies. Así mismo, un cambio radical en el modelo de producción hacia prácticas ecológicas y socialmente justas, y una reducción del consumo son caminos imprescindibles.


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