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La UE, más cerca de prohibir los tres insecticidas neonicoticoides mortales para las abejas

26-04-2018

Mañana viernes 27 de abril, los representantes de los gobiernos de la UE reunidos en Bruselas votarán una propuesta de la Comisión Europea para prohibir tres insecticidas neonicotinoides (midacloprid y clotianidina de Bayer, y tiametoxam de Syngenta). La Comisión ha basado su propuesta en una evaluación de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria ( EFSA), que recientemente concluyó que los neonicotinoides representan un riesgo para las abejas.

Franziska Achterberg, asesora de Política Alimentaria de Greenpeace UE: “La votación de mañana es impredecible, con algunos países aparentemente dispuestos a ignorar las evidencia sobre el impacto de estos neonicotinoides. Para proteger las abejas y su contribución vital en la producción de alimentos, los gobiernos deben apoyar la prohibición, pero también deben reconocer que estos tres neonicotinoides son sólo la punta del iceberg. Hay otros cuatro neonicotinoides y otros insecticidas con efectos similares sobre las abejas que se usan completamente sin restricciones en Europa. Sólo Francia se está moviendo hacia una prohibición general de todos los neonicotinoides. Un enfoque que va tóxico por tóxico ya no es una garantía de la protección del medio ambiente o la salud”.

 

¿Qué son los neonicotinoides?

Los neonicotinoides son una clase relativamente nueva de insecticidas, químicamente similares a la nicotina y que afectan al sistema nervioso central de los insectos. Los agricultores los usan como recubrimiento de semillas, aplicación foliar o gránulos. Los neonicotinoides tienen propiedades sistémicas, lo que significa que las plantas los absorben y los liberan según van creciendo, incluso a través de su polen y su néctar.

Introducidos en la década de 1990, los neonicotinoides se han convertido en la clase de insecticida más utilizado en el mundo. La familia de los neonicotinoides ahora incluye 13 compuestos, incluyendo los neonicotinoides de cuarta generación y otros nuevos derivados [1]. Siete de estos, incluyendo el imidacloprid, la clotianidina y  el tiametoxam están autorizados autorizado en la Unión Europea (UE).

 

Restricciones en la UE

En 2013, la UE impuso una prohibición parcial del imidacloprid, la clotianidina y el tiametoxam. La prohibición se aplica a cultivos como el maíz, el girasol, las semillas de aceite de colza, el trigo, la cebada y la avena, entre otros. También cubre usos en huertos antes de que los árboles frutales hayan florecido. Sin embargo, los agricultores pueden aplicar los neonicotinoides a cultivos cosechados antes de la floración o no considerados como atractivos para las abejas, como la remolacha azucarera y la patata.

Bayer y Syngenta han cuestionado la prohibición parcial de la UE en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Se espera un fallo a fines de este año.

 

Cerca de la prohibición casi total

En marzo de 2017, la Comisión Europea propuso ampliar la prohibición parcial a una prohibición casi total. La propuesta de la Comisión se basa en un análisis de la EFSA encargado por los productores de neonicotinoides. Sobre la base de estos estudios, la EFSA concluyó en 2016 que todos los usos de los tres suponían un grave riesgo para las abejas o que ese elevado riesgo no podía desestimarse. Según la Comisión, “el uso actual todavía posible al aire libre ya no puede considerarse seguro”.

La UE canceló una votación prevista para diciembre de 2017, después de que varios países pidieran retrasar la votación hasta que los resultados de la evaluación de la EFSA se hicieran públicos. 

La EFSA publicó esta evaluación el 28 de febrero de 2018. En ella, confirmaba que los tres tóxicos amenazan tanto a las abejas administradas como a las salvajes y que las restricciones impuestas en 2013 son insuficientes para controlar estos riesgos. La Comisión reconoció que el informe de la EFSA “[ha fortalecido] la base científica para la propuesta de la Comisión de prohibir el uso al aire libre de los tres neonicotinoides “.

 

Uso continuo en invernaderos

La propuesta de la Comisión seguiría permitiendo el uso de los tres neonicotinoides en invernaderos permanentes. La Comisión considera que “no hay ningún riesgo para las abejas para todos los usos donde se tratan las plantas en un invernadero permanente y permanecen allí durante todo el ciclo de vida”.

Sin embargo, la EFSA no ha evaluado el riesgo para las abejas que consumen agua superficial contaminada. Los estudios demuestran que los neonicotinoides contaminan los cursos de agua alrededor de los invernaderos, muy probablemente a través de la lixiviación en el suelo o fugas de los sistemas de riego.

En lugar de imponer una prohibición total, la propuesta de la Comisión de la UE pide a los países a “prestar especial atención a […] la exposición de las abejas a través del consumo de agua contaminada de los invernaderos permanentes”.

 

Los gobiernos de la UE, vacilantes

En diciembre de 2017, cuando la Comisión había previsto por primera vez una votación, 11 países de la UE apoyaron medidas para restringir el uso de los tres neonicotinoides. De nuevo, se espera que estos once países apoyen la propuesta de la Comisión, incluidos Alemania, Francia, el Reino Unido, los Países Bajos, Austria, Irlanda, Croacia, Eslovenia, Chipre, Luxemburgo y Malta. Sin embargo, la Comisión necesita el respaldo de al menos 16 países de la UE, que representan el 65% de la población total de la UE.

Si la Comisión no consigue el apoyo suficiente en una votación formal en la reunión del 27 de abril, programará otra votación en un comité de apelaciones. Si la votación no logra la mayoría requerida, la Comisión tiene el poder de adoptar las medidas que propone.

 

Muchos más productos químicos dañinos para las abejas

Además de estos tres neonicotinoides, muchos otros productos químicos/tóxicos representan una amenaza para las abejas y otros insectos beneficiosos. Entre estos, se incluyen otros neonicotinoides, como el tiacloprid y el sulfoxaflor, así como insecticidas más antiguos, como la cipermetrina y el clorpirifos. Si no se aborda el impacto más amplio de los insecticidas en las abejas, es probable que muchos agricultores simplemente reemplacen las sustancias químicas prohibidas por otras permitidas que pueden ser igual de dañinas. Para evitar esto, la UE debe:

 

  1. Prohibir todos los neonicotinoides 

Un enfoque sustancia por sustancia no es apropiado cuando la evidencia sugiere que todo un tipo de productos químicos son potencialmente dañina. Como ChemTrust ha manifestado: “Como principio, cuando las sustancias del mismo grupo químico probablemente actúen de manera similar y se usen en la misma situación que la de un producto químico dañino conocido en ese grupo que ha sido regulado para su uso, la regulación debería extenderse para cubrir ese y todos los demás compuestos similares “.

El Gobierno francés prohibirá todos los neonicotinoides a partir del 1 de septiembre de 2018, con ciertos usos permitidos hasta el 1 de julio de 2020. La prohibición abarca los tres productos químicos restringidos en la UE, así como el acetamiprid y el tiacloprid. También podría incluir el sulfoxaflor y la flupyradifurona, según el resultado de las discusiones en curso.

 

  1. Aplicar los mismos estándares a todos los pesticidas.

La EFSA ha aplicado un enfoque más integral en sus últimas evaluaciones sobre los riesgos que las sustancias químicas representan para las abejas. La Comisión ha propuesto utilizar este método para todas las evaluaciones de riesgo de plaguicidas, pero los gobiernos europeos todavía tienen que aceptarlo. La Comisión debería hacer de esto una prioridad en 2018 para garantizar que todos los plaguicidas se evalúen con los mismos altos estándares.

 

  1. Reducir el uso de pesticidas sintéticos.

Los gobiernos europeos y la Comisión deberían garantizar la aplicación de la legislación de la UE para reducir el uso de plaguicidas nocivos y garantizar que las subvenciones agrícolas dependan del uso de métodos ecológicos para el control de plagas.


Notas

[1] Esto incluye imidacloprid, clotianidina, tiametoxam, nitenpiram, acetamiprid, tiacloprid, dinotefuran, cicloxaprid, imidaclothiz, paichongding, sulfoxaflor, guadipir y flupyradifurona, según Gioro et al, 2017.


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