Los principales productores de soja en Brasil abandonan su compromiso con la moratoria de soja en la Amazonia, lo que augura un nuevo ciclo de deforestación
- ABIOVE, la principal asociación de productores y exportadores de soja de Brasil, anuncia su abandono de la Moratoria de Soja y de su compromiso con la cero deforestación
- Brasil es actualmente el tercer mayor productor de soja del mundo y el mayor exportador mundial de granos de soja
- La expansión del cultivo de soja está fuertemente vinculada a la deforestación, especialmente en Sudamérica (Amazonía, Cerrado, Gran Chaco)
- Después de China, la Unión Europea es el segundo importador mundial de soja. Al menos el 85% de esta soja se utiliza para fabricar piensos y alimentar a la ganadería
Greenpeace considera un retroceso en la lucha contra la deforestación la entrada en vigor, el pasado jueves día 1 de enero, del artículo 2º de la Ley nº 12.709/2024 del Estado de Mato Grosso (Brasil), que supone la suspensión de una ley que, en la práctica, impedía el acceso a beneficios fiscales en dicho estado (el de mayor tasas de deforestación de Brasil) a las empresas signatarias de la Moratoria de la Soja, la Asociación Brasileña de las Industrias de Aceites Vegetales (ABIOVE). Dicha asociación ha informado a las organizaciones de la sociedad civil de su retirada del acuerdo y la eliminación de su logotipo y sus miembros del sitio web oficial de la Moratoria de la Soja.
La disposición, que entró en vigor el 1 de enero de 2026, no extingue ni invalida la Moratoria de la Soja, reconocida por el Tribunal Supremo Federal como una iniciativa legal que generó beneficios ambientales y económicos para el país. Además, la ley es objeto de una Acción Directa de Inconstitucionalidad (ADI) y aún no ha sido juzgada en cuanto al fondo por el Tribunal Supremo.
ABIOVE y sus miembros han optado por renunciar a un compromiso que contribuía a reducir la deforestación en la Amazonia a cambio de preservar sus beneficios fiscales. Es una decisión empresarial, no un requisito legal. Ninguna norma, determinación legal ni imposición judicial obliga a las empresas a abandonar la Moratoria de la Soja.
“Mantener la Moratoria implicaría ser coherente con las promesas hechas a los inversores y a los mercados internacionales. Abandonar este compromiso implica asumir riesgos ambientales y de reputación, y entregar a sus consumidores la soja vinculada a la deforestación posterior a 2008”, ha señalado el coordinador de campaña de Greenpeace Brasil, Rômulo Batista.
La entrada en vigor del Artículo 2 de la Ley 12.709/2024 se deriva de una decisión preliminar. El STF seguirá analizando los méritos de la ADI y la constitucionalidad de la ley con la profundidad que requiere el asunto. Greenpeace Brasil actúa como parte interesada en esta acción (ADI 7774) y ha presentado argumentos jurídicos sobre la inconstitucionalidad de la ley, así como argumentos técnicos sobre los riesgos de poner fin a la Moratoria de la Soja. Para la organización, esta disposición legal termina premiando a quienes solo cumplen con lo mínimo requerido y penalizando a quienes van más allá de la protección ambiental, lo cual es inconstitucional.
La moratoria de la soja ha demostrado servir para reducir la deforestación en la Amazonía
En vigor desde 2006, la Moratoria de la Soja es un acuerdo entre la industria, la sociedad civil y el gobierno para preservar la Amazonia impidiendo la compra de soja producida en zonas deforestadas después de julio de 2008. Entre 2009 y 2022, los municipios monitoreados por la Moratoria redujeron la deforestación en un 69%, mientras que la superficie sembrada con soja en la Amazonia creció un 344% (1). Solo el 3,4% de la soja que se produce actualmente en el bioma está fuera de las normas del acuerdo, un factor clave para el acceso a mercados exigentes como la Unión Europea.
Sin embargo, la Moratoria de la Soja ha sido blanco de ataques coordinados en Brasil, con propuestas legislativas como la Ley 12.709/2024 de Mato Grosso, así como solicitudes de investigación destinadas a socavar el acuerdo de Deforestación Cero más exitoso del mundo. Si los comerciantes optan por beneficios fiscales, es probable que se produzca una expansión descontrolada del cultivo de soja en el bioma amazónico, lo que incrementará las tasas de deforestación y las emisiones de gases de efecto invernadero en Brasil.
Un estudio preliminar del IPAM indica que el fin de la Moratoria podría aumentar la deforestación en el bioma amazónico hasta en un 30% hasta 2045, con un impacto directo en las metas climáticas de Brasil (NDC) y las metas de deforestación.
Destruir bosques para alimentar la ganadería industrial
Desde el establecimiento de la firma de moratoria de la soja en 2006, Greenpeace ha denunciado reiteradamente los vínculos entre la deforestación, la producción de soja, las importaciones europeas de esta materia prima y los fabricantes de piensos europeos. La conclusión es clara: la soja que alimenta la ganadería industrial de la UE destruye la naturaleza.
Después de China, la Unión Europea es el segundo importador mundial de soja, con unos 33 millones de toneladas anuales de productos de soja procedentes del extranjero. Al menos el 85% de esta soja se utiliza para alimentar a los animales. Esta adicción provoca que la ganadería industrial en Europa sea la responsable directa del uso de tierras de cultivo para producción de piensos en el resto del mundo. La mayor parte de nuestra soja procede de Sudamérica, y especialmente de Brasil. Allí, la producción no sólo conduce a la deforestación y a la destrucción masiva de la naturaleza, sino también a conflictos sociales e incluso a la violencia, como ha revelado Greenpeace.
“Todos los días, productos y materias primas relacionadas con la destrucción de la naturaleza y la vulneración de los derechos humanos entran por nuestras fronteras y terminan en las estanterías de nuestros comercios y en nuestra mesa, ya que no existe una normativa que lo impida o que obligue a las empresas a demostrar la correcta procedencia de esas materias primas, explicando dónde se han cultivado o cómo se han producido”, ha recordado Miguel Ángel Soto, portavoz de Greenpeace España. “La Unión Europea, que había aprobado en 2023 una Ley para evitar la entrada de este tipo de productos vinculados a la destrucción ambiental, decidió el pasado mes de diciembre aplazar un año más su entrada en vigor y abrir la puerta para simplificar sus procedimientos”.
- Una explicación posible al incremento del cultivo de soja al tiempo que disminuye la deforestación podría ser que las tierras de ranchos ganaderos u otros cultivos como el maíz se han utilizado para la producción de soja. Por lo tanto, este incremento del cultivo de soja no se ha producido a costa de los bosques vía deforestación directa.