Presentación del informe ‘Cierre nuclear y transición energética: el caso de Almaraz’
El informe de Greenpeace cifra en más de 3.800 millones de euros el «impuesto» a los consumidores por mantener abierta la nuclear de Almaraz
- El estudio califica a la planta extremeña como un “dinosaurio energético” que lastra el futuro de las renovables
- Mantener operativa la central solo tres años más allá de su cierre programado supondría un sobrecoste de más de 3.800 millones de euros para los bolsillos de la sociedad española
- Además, alargar Almaraz aumentaría las emisiones de CO2 hasta 12,3 MtCO₂eq más en el periodo 2026-2033, el equivalente a las emisiones de todos los hogares de Extremadura durante seis años
Ecologistas en Acción, Adenex y Greenpeace han celebrado un acto dentro de su campaña conjunta ¿Alargar las nucleares? No, gracias, en el que se han abordado las consecuencias de no cumplir con el calendario de cierre de la central nuclear de Almaraz acordado entre el Gobierno y las compañías eléctricas. En el acto, presentado por Óscar Manuel Alonso, se contó con la presencia telemática de Eloy Sanz, director de la Cátedra de Transición Energética de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), y presencialmente con Carmen Ibarlucea, representante del Foro Extremeño Antinuclear, escritora y activista; Julia Galván, de Ecologistas en Acción, y Luis Berraquero, coordinador territorial de Greenpeace en Extremadura.
En este evento se ha presentado el reciente informe de Greenpeace Cierre nuclear y transición energética: el caso de Almaraz, que ha sido elaborado por los investigadores Eloy Sanz, de la URJC, y Víctor García, de la Universitat Politècnica de Catalunya. En dicho informe se hace un exhaustivo análisis del impacto de una eventual prórroga frente al cierre programado de la planta. Los resultados que arroja son demoledores: mantener operativa la central nuclear de Almaraz tres años más no solo es un riesgo innecesario, sino un lastre económico y ambiental que costaría a la ciudadanía más de 3.800 millones de euros. Un coste que será mayor si continúa la crisis energética a causa de la guerra en Irán.
Las entidades organizadoras han advertido durante sus intervenciones quela central de Almaraz es la más antigua del parque nuclear españoly el debate sobre la ampliación de su vida útil se ha convertido en una metáfora de un sistema energético caduco. Al igual que los dinosaurios en su fase final, la energía nuclear de Almaraz es rígida e incapaz de adaptarse a un sistema moderno que necesita flexibilidad para complementar la energía del sol, el viento y el agua.
«Insistir en la prórroga de Almaraz es como intentar mantener vivo a un dinosaurio cuyo tiempo ya pasó y que se resiste a marcharse: es una tecnología cara, peligrosa y que no se adapta al presente y al futuro renovable, flexible y democrático», ha declarado Francisco del Pozo, responsable de la campaña nuclear de Greenpeace, y ha añadido: «Las energías renovables necesitan espacio para crecer y desarrollarse hacia su verdadero potencial. Alargar Almaraz es gripar el motor de la transición energética: se estima que se dejaría de instalar un 5% y se dejarían de invertir 26.129 M$ en renovables entre 2026 y 2033 si la planta continua solo tres años más de lo programado».
Impacto en el sistema eléctrico y las emisiones
El informe desglosa además cómo la presencia de Almaraz en el sistema eléctrico peninsular distorsiona el mercado. Al ser una energía de «carga base» inflexible, obliga a menudo a detener la producción de fuentes renovables (viento y sol), que son mucho más baratas y limpias. Esta ineficiencia no solo impide que bajen los precios de la electricidad, sino que sabotea el proceso de descarbonización.
En términos de emisiones, alargar Almaraz aumentaría las emisiones de CO2 hasta 12,3 MtCO₂eq más en el periodo 2026-2033, el equivalente a las emisiones de todos los hogares de Extremadura durante seis años. El estudio concluye que, aunque en el año del cierre el CO2 aumenta sensiblemente en el cómputo global, el sistema eléctrico libera capacidad para que entren nuevas instalaciones de almacenamiento y energías limpias. En definitiva, el cierre nuclear es beneficioso para combatir la crisis climática.
El mito de la rentabilidad nuclear
Frente al discurso del lobby nuclear que defiende la planta como una fuente de ahorro, los datos de Sanz y García demuestran lo contrario: el coste económico para la sociedad española derivado de no beneficiarse de tecnologías de transición más baratas y limpias.
«Los resultados de este informe desmontan el relato de que la nuclear es barata. Es una energía que solo sobrevive mediante el apoyo político y el dinero de los consumidores. Almaraz es hoy un obstáculo para la soberanía energética de Extremadura y de toda España», añaden desde la organización ecologista.
Informe completo Cierre nuclear y transición energética: el caso de Almaraz.