Respuesta de Greenpeace a los ataques contra Irán por parte de Estados Unidos e Israel

28-02-2026

Greenpeace Internacional está profundamente preocupado por el ataque militar conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán.

“Expresamos nuestra más profunda solidaridad con todas las personas afectadas por la violencia, independientemente de donde vivan, e instamos a que se haga todo lo posible para proteger a la población civil, los hogares y las infraestructuras críticas”, afirma Mads Christensen, director ejecutivo de Greenpeace Internacional.

Los ataques militares infligen aún más daño al pueblo iraní, que ya ha soportado una brutal represión en la que han muerto miles de manifestantes y transeúntes, y se teme que haya muchas más víctimas mortales.

Esta acción no aportará estabilidad ni seguridad, sino que corre el riesgo de agravar el sufrimiento, alimentar las represalias y desestabilizar una región ya de por sí frágil.

El ataque de hoy contra Irán suscita serias preocupaciones en virtud del derecho internacional y socava aún más los mecanismos de legalidad internacional fundamentales diseñados para prevenir la guerra y proteger la vida humana.

Todas las partes deben detener inmediatamente cualquier nueva acción militar y volver a las negociaciones estructuradas y de buena fe bajo una supervisión internacional creíble.

En este momento crítico, los derechos, la seguridad y la dignidad del pueblo iraní deben ser lo primero. La población civil nunca debe pagar el precio de las tensiones políticas, los intereses contrapuestos por los recursos o las luchas de poder geopolíticas. El pueblo de Irán, como todos los pueblos del mundo, tiene derecho a vivir libre de violencia, miedo y coacción, y a decidir su propio futuro.

La comunidad internacional debe actuar con urgencia para evitar una escalada mayor, dar prioridad a la diplomacia y garantizar la rendición de cuentas por las acciones que contravienen el derecho internacional y ponen en grave peligro la vida de la población civil, los ecosistemas y el equilibrio climático mundial.

La guerra provoca sufrimiento humano inmediato, pero también daños medioambientales a largo plazo. Los conflictos militares contaminan la tierra y el agua, destruyen los ecosistemas, aceleran el colapso climático y dejan cicatrices duraderas en las comunidades durante generaciones. En un momento en el que el mundo debe unirse urgentemente para hacer frente a la crisis climática, una mayor militarización nos empuja en la dirección equivocada.

Greenpeace hace un llamamiento a todas las partes para que reduzcan las tensiones y busquen soluciones pacíficas y diplomáticas.


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