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Ranking de Movilidad Urbana en España 2019

Sevilla debe extender su modelo peatonal y ciclista al resto de la ciudad para desarrollar una buena política de movilidad sostenible

20-05-2019

  • La facilidad para caminar por el centro y la red ciclista de Sevilla deben completarse con un transporte público eficaz y no esperar a la construcción de una red de metro que tardaría décadas en terminarse
  • La organización ecologista ha analizado el grado de compromiso con la movilidad sostenible de doce ciudades evaluando el grado de cumplimiento de sus propios Planes de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS)
  • En esta semana de elecciones municipales, Greenpeace recuerda la importancia de la movilidad sostenible que prioriza a las personas frente al transporte privado

Sevilla, 20 de mayo de 2019.- Sevilla ofrece buenas condiciones para la movilidad sostenible, pero con importantes desigualdades entre el centro y la periferia. Esta es una de las conclusiones del análisis encargado por Greenpeace sobre doce ciudades españolas (Albacete, Barcelona, Bilbao, Madrid, Málaga, Murcia, Palma, Pamplona, Santiago de Compostela, Sevilla, Valencia y Zaragoza) con el objetivo de evaluar el grado de compromiso de sus ayuntamientos con respecto a sus propios Planes de Movilidad, comparando varios indicadores relacionados con su oferta de transporte público, su red de vías ciclistas y calles peatonales o su nivel de contaminación y ruido, entre otros.

Sevilla es la cuarta ciudad en este ranking con una puntuación de 5,9 sobre 10, empatada con Madrid. Ambas están por detrás de Barcelona (6,5) Valencia (6,6) y Bilbao (6,9); tres ciudades que lideran gracias a su decidida apuesta por los modos sostenibles, con medidas que están permitiendo reducir el uso del coche y mejorar la calidad de vida de su ciudadanía.

En Sevilla, especialmente en su centro histórico, caminar es siempre la mejor opción. Un protagonismo que las personas que caminan comparten con la bicicleta gracias a las políticas que, desde hace más de 10 años, propiciaron el crecimiento de la bici de forma nunca antes vista en España. A pesar de que el Plan de Movilidad se limitaba a unas propuestas generales, éstas han sido llevadas a cabo casi en su totalidad en lo referente a itinerarios peatonales y red ciclista.

Sin embargo, Sevilla está en cuarta posición porque estas condiciones que permiten una movilidad ejemplar no se dan en todos los puntos de la ciudad, con importantes carencias en la periferia y una excesiva dependencia del coche en su área metropolitana. Sevilla requiere de forma urgente un transporte de gran capacidad prioritario respecto al coche y no puede estar esperando décadas a la ejecución de una red de metro inviable en tiempo y coste. Por este motivo, es preciso dotar, a las vías de acceso, de plataformas reservadas para el autobús, mientras se completa su red de cercanías, muy por detrás de ciudades similares como Valencia o Bilbao.

La redacción del nuevo PMUS, el cual se está retrasando más allá de lo previsto, debe sentar las bases para extender las buenas prácticas de Sevilla al conjunto de la ciudad y a su área de influencia. Recientemente Greenpeace ha criticado que el Ayuntamiento no ha asumido ninguno de los retos planteados en movilidad y contaminación, como la creación de zonas de bajas emisiones o la reactivación del Plan Centro, una medida exitosa revocada por el Partido Popular y que el nuevo Consistorio no ha vuelto a ponerlo en marcha, a pesar de que que toda la infraestructura sigue instalada.

En el otro extremo del ranking, las peores posiciones son para Albacete (3,7) y Santiago (4,4), que pese a ser ciudades pequeñas se detecta un abuso del coche para trayectos cortos, fácilmente realizables andando o en bicicleta. También suspenden Pamplona (4,6) Palma (4,6) y Murcia (4,8) mientras que Málaga (5,2) y Zaragoza (5,5) aprueban.

Ciudades para las personas: el reto de la movilidad sostenible

Hace un año Greenpeace lanzó a diez ciudades (Albacete, Barcelona, Madrid, Palma, Pamplona, Santiago de Compostela, Sevilla, Soria, Valencia y Zaragoza) el reto de convertirse en “Ciudad Neopolitan” y ser así pioneras de una revolución urbana que hiciera sus municipios más sostenibles y mejorase la calidad de vida de sus habitantes, como una herramienta para luchar contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Para ello, se les retó a llevar a cabo cambios sustanciales en sus ciudades en aspectos tan críticos como la gestión de residuos, la eliminación de plásticos de un solo uso, la contaminación, la movilidad sostenible o la alimentación.

“Las ciudades deben ser pioneras en materia de movilidad sostenible a través medidas valientes que pongan a los peatones -y no a los coches- en el centro de sus políticas, tal y como describen en sus propios Planes de Movilidad Urbana.” ha declarado Adrián Fernández, Responsable de Movilidad de Greenpeace.

Resumen ejecutivo

Informe completo


Notas

Sevilla, 20 de mayo de 2019.- Sevilla ofrece buenas condiciones para la movilidad sostenible, pero con importantes desigualdades entre el centro y la periferia. Esta es una de las conclusiones del análisis encargado por Greenpeace sobre doce ciudades españolas (Albacete, Barcelona, Bilbao, Madrid, Málaga, Murcia, Palma, Pamplona, Santiago de Compostela, Sevilla, Valencia y Zaragoza) con el objetivo de evaluar el grado de compromiso de sus ayuntamientos con respecto a sus propios Planes de Movilidad, comparando varios indicadores relacionados con su oferta de transporte público, su red de vías ciclistas y calles peatonales o su nivel de contaminación y ruido, entre otros.

Sevilla es la cuarta ciudad en este ranking con una puntuación de 5,9 sobre 10, empatada con Madrid. Ambas están por detrás de Barcelona (6,5) Valencia (6,6) y Bilbao (6,9); tres ciudades que lideran gracias a su decidida apuesta por los modos sostenibles, con medidas que están permitiendo reducir el uso del coche y mejorar la calidad de vida de su ciudadanía.

En Sevilla, especialmente en su centro histórico, caminar es siempre la mejor opción. Un protagonismo que las personas que caminan comparten con la bicicleta gracias a las políticas que, desde hace más de 10 años, propiciaron el crecimiento de la bici de forma nunca antes vista en España. A pesar de que el Plan de Movilidad se limitaba a unas propuestas generales, éstas han sido llevadas a cabo casi en su totalidad en lo referente a itinerarios peatonales y red ciclista.

Sin embargo, Sevilla está en cuarta posición porque estas condiciones que permiten una movilidad ejemplar no se dan en todos los puntos de la ciudad, con importantes carencias en la periferia y una excesiva dependencia del coche en su área metropolitana. Sevilla requiere de forma urgente un transporte de gran capacidad prioritario respecto al coche y no puede estar esperando décadas a la ejecución de una red de metro inviable en tiempo y coste. Por este motivo, es preciso dotar, a las vías de acceso, de plataformas reservadas para el autobús, mientras se completa su red de cercanías, muy por detrás de ciudades similares como Valencia o Bilbao.

La redacción del nuevo PMUS, el cual se está retrasando más allá de lo previsto, debe sentar las bases para extender las buenas prácticas de Sevilla al conjunto de la ciudad y a su área de influencia. Recientemente Greenpeace ha criticado que el Ayuntamiento no ha asumido ninguno de los retos planteados en movilidad y contaminación, como la creación de zonas de bajas emisiones o la reactivación del Plan Centro, una medida exitosa revocada por el Partido Popular y que el nuevo Consistorio no ha vuelto a ponerlo en marcha, a pesar de que que toda la infraestructura sigue instalada.

En el otro extremo del ranking, las peores posiciones son para Albacete (3,7) y Santiago (4,4), que pese a ser ciudades pequeñas se detecta un abuso del coche para trayectos cortos, fácilmente realizables andando o en bicicleta. También suspenden Pamplona (4,6) Palma (4,6) y Murcia (4,8) mientras que Málaga (5,2) y Zaragoza (5,5) aprueban.

Ciudades para las personas: el reto de la movilidad sostenible

Hace un año Greenpeace lanzó a diez ciudades (Albacete, Barcelona, Madrid, Palma, Pamplona, Santiago de Compostela, Sevilla, Soria, Valencia y Zaragoza) el reto de convertirse en “Ciudad Neopolitan” y ser así pioneras de una revolución urbana que hiciera sus municipios más sostenibles y mejorase la calidad de vida de sus habitantes, como una herramienta para luchar contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Para ello, se les retó a llevar a cabo cambios sustanciales en sus ciudades en aspectos tan críticos como la gestión de residuos, la eliminación de plásticos de un solo uso, la contaminación, la movilidad sostenible o la alimentación.

“Las ciudades deben ser pioneras en materia de movilidad sostenible a través medidas valientes que pongan a los peatones -y no a los coches- en el centro de sus políticas, tal y como describen en sus propios Planes de Movilidad Urbana.” ha declarado Adrián Fernández, Responsable de Movilidad de Greenpeace.

Resumen ejecutivo

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