Reacción a la comparecencia del Presidente del Gobierno sobre la crisis ferroviaria

Sin un tren seguro y de calidad, no habrá cohesión social ni transición ecológica

11-02-2026

  • Greenpeace considera positivo que el Ejecutivo reconozca la gravedad de los problemas, la necesidad de elevar los estándares de calidad y la preocupación social generada en las últimas semanas
  • La organización advierte de la necesidad de recuperar la confianza en el tren con una comunicación transparente y un plan de inversión centrado en el refuerzo de la red existente que refuerce la movilidad sostenible
  • El mantenimiento preventivo, la mejora de los mecanismos de seguridad y la planificación adaptada a los riesgos climáticos son prioritarios para la organización
  • Pide a la clase política un debate responsable sobre un medio de transporte tan importante para el bienestar diario de millones de personas 

Tras la comparecencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para dar explicaciones sobre la situación del sistema ferroviario, Greenpeace valora positivamente que el Ejecutivo reconozca la gravedad de los problemas y la preocupación social generada en las últimas semanas. No obstante, advierte que las explicaciones y anuncios realizados no serán suficientes si no van acompañados de un cambio real en las prioridades y se cumplen los compromisos adquiridos en la reciente Ley de Movilidad Sostenible, así como de un aumento en la inversión y la fiscalidad verde. 

“El tren es, con diferencia, el medio de transporte terrestre más seguro [1] y es necesario alertar de un riesgo que no puede pasarse por alto: que el miedo, la polarización o los análisis apresurados acaben erosionando la confianza en un sistema ferroviario que utilizan más de 537 millones de personas al año [2] y que constituye uno de los pilares fundamentales del estado del bienestar y de una movilidad segura, justa y sostenible”, ha señalado Cristina Arjona, coordinadora de la campaña de movilidad de Greenpeace. “Desde Greenpeace pedimos una  investigación rigurosa y transparente, así como una comunicación clara y honesta para reforzar la confianza de la población, especialmente la de las personas usuarias afectadas”.

En relación con las referencias del presidente al diálogo social y a la normalización del servicio tras la huelga ferroviaria, Greenpeace considera imprescindible que los acuerdos alcanzados tras el primer día de paro no terminen aquí, sino que marquen el inicio de una mejora estructural del sistema ferroviario. El acuerdo alcanzado con los sindicatos mayoritarios, incluye compromisos relevantes en materia de refuerzo de personal, aumento de la inversión en mantenimiento, mejora de los mecanismos de seguridad, la creación de un grupo sobre alertas meteorológicas y la creación de espacios de trabajo conjunto entre Administraciones, operadores y representación sindical. Greenpeace valora positivamente estos avances, pero subraya que su credibilidad dependerá de su cumplimiento efectivo, con plazos claros y dotación presupuestaria suficiente. Cuidar a las personas trabajadoras del ferrocarril es una pieza central del interés general y del buen funcionamiento de un servicio público esencial.

Desde la organización se expone que hay que reorientar recursos hacia modos de transporte más eficientes y resilientes, mantener y reforzar lo que ya existe, especialmente en redes de cercanías y convencionales, que han estado descuidadas durante años y son esenciales para millones de personas. El modelo de llevar un AVE a cada rincón tiene un alto coste y no puede hacerse en detrimento de la necesidades de movilidad sostenible para la mayoría social. 

Por otro lado, respecto a las nuevas partidas presupuestarias previstas para el mantenimiento de la red, Greenpeace quiere subrayar que hay recursos vía fiscalidad verde – para que paguen más quienes más contaminan- que no se están implementando. La aplicación de impuestos al queroseno [3] o a vuelos VIP podría generar ingresos de miles de millones de euros que podrían fortalecer el tren y otras formas de movilidad sostenible. 

Greenpeace recuerda que el cambio climático ya impacta directamente sobre la infraestructura ferroviaria. Por ello, el refuerzo de la red existente, el mantenimiento preventivo y la planificación adaptada a los riesgos climáticos son medidas imprescindibles para garantizar la seguridad y la fiabilidad del servicio. Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes, por lo que estas medidas deben ser prioritarias. 

Efectivamente, tal y como ha señalado Pedro Sánchez, el tren es un servicio público esencial para la población y por ello debe garantizarse con igual determinación que otros pilares del estado de bienestar. “La crisis ferroviaria es también una oportunidad para avanzar hacia un sistema que pueda responder mejor ante las perturbaciones y la crisis climática. Para ello, es necesario que existan planes de contingencia robustos ante fenómenos climáticos o interrupciones del servicio así como una mejor gobernanza y coordinación entre Administraciones, operadores y usuarios”, ha declarado Arjona.

“Al mismo tiempo, es necesario que el Gobierno sea coherente en su discurso de compromiso con el clima y que sus políticas  de transporte, fiscales y de inversión no sigan favoreciendo a los modos más contaminantes como la aviación. Sin un tren cotidiano de calidad, accesible y fiable, no habrá transición ecológica ni cohesión social.”, ha concluido Arjona.


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