Gas y papel higiénico
Ya no nos acordamos, pero hace dos años, en pleno pánico pandémico, se vaciaron los estantes de papel higiénico. Los expertos en psicología dicen que este comportamiento «irracional» fue un claro ejemplo del síndrome de FOMO (en inglés fear of missing out) o temor a perder algo vital. Evidentemente esta manera de actuar fue agravado por el “comportamiento de rebaño” que alentó las redes sociales y la sobredosis de información.
Aunque no te lo creas, en la política energética del gas, mal llamado “gas natural», ha tenido mucho que ver el miedo irracional del FOMO que en su día llenó nuestras casas de papel higiénico.
Desde los orígenes de la gasificación del país, hace ya unas décadas, Enagás, la empresa gasista privada propietaria y gestora de la red nacional de gas, ha agitado la bandera del temor al desabastecimiento para justificar la construcción de una gigantesca y redundante red de plantas gasificadoras y gasoductos.
Además, ahora con la crisis energética por la guerra en Ucrania; la vieja bandera del miedo al FOMO ha sido desempolvada. La industria del gas ha vuelto a cantar su vieja canción… más tubos y más plantas de gas para salir de esta crisis. La transición energética y el abandono de los combustibles fósiles parece haber quedado en el olvido.
Los países europeos, justificándose en el FOMO, se han lanzado a acomular “rollos de papel higiénico” en forma de inversiones públicas en infraestructura para recibir y almacenar gas.
Gas que “amablemente” nos vende desde EEUU, redirigiendo los barcos de Asia hacia Europa. En esta locura climática colectiva las energéticas españolas (sobre todo Enagás y Endesa) han sacado del armario el viejo sueño del “hub ibérico del gas“. Su discurso es el de siempre: España y sus países vecinos necesitan el gas licuado estadounidense para “desengancharse” del que viene de Rusia y las infraestructuras ibéricas que están disponibles han de ser solidarias para asegurar el suministro energético a Europa presente y futuro.
En el hub ibérico del gas es como hacer un “Bienvenido Mister Marshall” para recibir cada barco de gas de EEUU e incluye revivir proyectos zombies como la planta de regasificación de El Musel en Gijón, Asturias.
La planta, construida en 2012, nunca se había usado hasta este año; ahora ya ha recibido varios cargamentos de gas licuado estadounidense. Se trata de una de las siete plantas de regasificación que hay en España. Todas ellas infrautilizadas porque España tiene muchas más capacidad de importación de gas de la que nunca ha necesitado. El contrato de suministro de gas a la planta de El Musel recayó en Endesa, empresa que ya importaba gas licuado estadounidense a España desde 2014.
Las investigaciones de Greenpeace revelan que los argumentos utilizados para la apertura de El Musel y la expansión de las infraestructuras de gas se caen por su propio peso.
El estudio muestra que ni hay demanda de gas en Europa ni en España para tanta infraestructura, ni está contribuyendo al abandono progresivo de las importaciones de gas ruso, ni tampoco la reapertura de la planta de El Musel está ayudando al renacimiento industrial en la región asturiana.
Tampoco otros motivos que aboga la industria como la solidaridad y el servicio público son sólidos. Realmente, lo único que le interesa a Enagás es añadir más infraestructuras a su cartera pues es un negocio redondo. Los peajes y cuotas por usar el sistema gasista (gasoductos, depósitos y plantas de regasificación) corresponden al «mercado regulado» y por consiguiente el dinero procede del Estado. Es decir, la realidad es que a Enagás les sale GRA-TIS. A nadie le sorprende ahora que Enagás haya aumentado sus repartos a accionistas año tras año desde 2013.
En resumen, cuanto más construye y opera Enagás, más dinero le pagamos, dándose la paradoja que incluso las infraestructuras no utilizadas son rentables a costa de todos.
Por último, este asunto del gas no solo es un “timo de la estampita” de miles de millones de euros, además va en la dirección contraria de la transición energética y nos sitúa a todas y todos en una senda suicida. El gas licuado de EEUU procede del fracking, un proceso que tiene graves impactos:
- Emisiones de metano
- Emisiones de CO2
- Contaminación de acuíferos y suelos
- Afecciones en la salud para las comunidades que viven y trabajan junto a los yacimientos de fracking.
De hecho, debido al reconocimiento de sus devastadores impactos del fracking, el proceso se ha prohibido en España y en la Unión Europea.
La señal de alarma de la comunidad científica, las Naciones Unidas e incluso la Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha dejado claro que debemos poner fin a la dependencia de los combustibles fósiles para consolidar un futuro seguro, y que en el camino hacia el cero neto no hay ninguna necesidad de invertir en carbón, petróleo o gas.
Un aprendizaje de las crisis:
- No debemos escuchar a la industria energética que aviva los miedos y ansiedades de una sociedad enganchada al gas.
- Las soluciones que nos ofrecen pasan más por beneficiarse ellos que por mostrar salidas reales a esa adicción
Hay que mantener la mente clara y dejar de escuchar a los mercaderes del gas. Tenemos que seguir la senda de una transición justa alternativa a los combustibles fósiles. Abandonar qué procesos son innecesarios energéticamente hablando. Modernizar procesos esenciales para hacerlos más eficientes y sobre todo promover las fuentes de energía renovable.
Comentarios
La lucha contra el fracking en USA es brutal. Hay comunidades que siguen pagando factura de agua pero no pueden abrir el grifo. Todo embotellado. Eso el que puede, ¿te ducharias con agua que contiene alto contenido en metano? Pues esa desgracia de miles de personas es lo que compramos. Estos yanquis cada vez me dan más asco. ¿Sabemos acaso lo que tienen en sus bases militares en España? ¿Por qué tienen que seguir aquí?. En fin, gran articulo 👍
El problema es de los yanquis, son tan idiotas que tienen a las mayores fortunas del planeta junto a la gran masa de gente en la miseria, (el fentanilo gana a la coca). Dicen defender el mundo y no son capaces de defender su pais. Respecto al artículo de Francisco, es alucinar en colorines sin tomar un tripi, acabo de enterarme de que hay una cosa llamada FOMO, por cierto yo no tengo gas en casa, porque no tengo casa. Salud..os
De ese modo, se está haciendo fracking, a distancia, digamos. Eso sí aquí está prohibido, pero podemos comprarlo del modo que sea.
También en los productos fitosanitarios, aquí está digamos bien regulado, luego pueden venir productos de fuera que vete a saber. Valor y adelante.
Quiero compartirlo en twitter y el botón no funciona
gracias por la informacion
hay algo que me llama la atención en los momentos actuales de crisis climatica y es la escasa información que dan los medios sociales sobre la contaminación
que provocan los coches con el motor en marcha sin circular mientras los
dueños consultan el móvil
sin la más mínima noción del daño que ocasionan.
una campaña de concienciación sería necesaria.
Gracias por la info y por todo lo que haceis.
Nos podeis informar que empresas de suministro de gas y electricidad son mas verdes, menos perjudiciales?
Gracias
El gran negocio de USA ha sido el desengancharse Europa del gas ruso, que venia por tuberías y vendernos una gas de fracking que no era rentable y enviarlo en barcos a terminales para regasificar. Además de pagar mas por el gas es medioambientalmente un desastre, ya que hay que sumar al fracking las emisiones de CO2 de transporte y regasificacion, además de la quema de carbón para sustituir el gas caro. Nuestros dirigentes europeos son unos genios.