Guía para defenderte de las subidas de la luz
La economía mundial está siendo estrangulada por el flujo de petróleo y gas a través del estrecho de Ormuz debido al conflicto en Irán. Mientras la Agencia Internacional de la Energía advierte de subidas drásticas en los precios de los combustibles fósiles (que se siguen notando), la inestabilidad política que promueven figuras como Donald Trump amenaza directamente nuestro bolsillo. Sin embargo, España cuenta con un escudo: producir más del 55% de nuestra electricidad con energías renovables. La clave para no pagar las crisis globales está en la gestión de la demanda energética: la medida más sencilla para pagar menos por la luz, absolutamente legal, sin coste, extremadamente potente y con mucho potencial de ahorro. Y que nadie te cuenta.
Cómo evitar que suba tu factura de la luz
Las principales medidas para protegernos de esas subidas son decisiones políticas, como algunas de las incorporadas en el decreto RDL 7/2026, que ayudan a hacer más asequible la transición energética y a que más gente se pueda beneficiar de ella (aunque otras medidas del mismo decreto van en dirección contraria porque subvencionan el uso continuado de los combustibles fósiles).
Pero la otra medida para evitar que nos suba el precio de la factura de la luz que recae en nuestras manos es elegir CUÁNDO consumimos electricidad sin cambiar cuánta usamos. Veamos cómo hacerlo.
Cómo elegir cuándo consumimos electricidad
Primero: hay que saber que la electricidad tiene un coste variable que sale de un mercado mayorista. Como el sistema eléctrico tiene que estar en permanente equilibrio entre lo que se produce y lo que se consume, en cada momento se recurre a unas centrales o a otras para producir la electricidad que se consume. Si esas centrales (grandes o pequeñas) utilizan energía renovable, como el sol o el viento, la electricidad que producen cuesta muy poco (la energía del sol o el viento no cuesta nada, solo hay que pagar la inversión en la maquinaria que recoge esa energía y la transforma en electricidad). Es por eso que la electricidad es más barata cuando hay más viento o cuando hay sol (normalmente en las horas centrales del día). Por el contrario, cuando entran en operación las centrales de gas, la electricidad es más cara.
Segundo: tienes que saber que el precio final que ves en la factura incluye otras cosas, como el coste de los cables y la actividad de las empresas que nos llevan la electricidad desde la central a nuestra casa, tasas, impuestos, etc; que tienen un precio fijo (esto es lo que se suele llamar “término de potencia” y tiene un precio distinto en tramos “punta” o “valle”).
Tercero: las diferencias de precio por la parte variable pueden ser muy grandes. Una misma cantidad de electricidad (kilovatio-hora) puede costar de 2 a 4 veces más en las horas caras (que suelen ser las de la tarde-noche) que en las baratas (cuando hay más sol). Y esta realidad es la que muchas compañías eléctricas ocultan bajo el señuelo de “tarifas planas”, “estables” o de “precio fijo”. Las venden como chollos pero en verdad nos hacen pagar más caro porque nos impiden aprovechar las diferencias de precio de la electricidad. Recuerda que en España la electricidad es más barata cuando hay más sol y más viento gracias a la implementación de las energías renovables.
Qué puedes hacer para aprovechar las horas baratas de la electricidad
Saber qué tarifa tienes
- Tienes una tarifa plana o de precio fijo con una comercializadora “libre”. Entonces la única opción es cambiar de tarifa o de comercializadora por una que te ofrezca una tarifa horaria que refleje los costes de verdad. Debes saber que, si tu comercializadora no te ofrece precios horarios, tienes derecho a contratar la electricidad al PVPC (Precio Voluntario al Pequeño Consumidor). Es una tarifa regulada por el Gobierno que refleja lo que de verdad costó generar la electricidad en cada hora y que, por tanto, te permite decidir cuándo te conviene consumir o no. La empresa distribuidora de electricidad de tu zona tiene la obligación de tener una comercializadora regulada o de referencia (aunque se llame de otra manera) cuyos precios sean los del PVPC, o sea, precios baratos cuando la electricidad es barata. Te puedes informar aquí.
- Ya estás en una comercializadora regulada con PVPC o en una comercializadora libre con precios horarios ligados al PVPC (o sea, precio variable indexado al mercado mayorista: importante no confundir con las clásicas tarifas con discriminación horaria, cuyos horarios varían siempre de la misma manera y por tanto no necesariamente coinciden con el verdadero coste de la energía en cada hora).

Mi tarifa me permite consumir las horas con más sol. ¿Qué hago ahora?
Dejar de consumir cuando es caro y hacerlo cuando es barato. ¿Y cómo lo sabes? muy fácil: accediendo a esta web o a esta app del operador del sistema o preguntando a tu propia comercializadora. A las 20:15 de cada día ya se publican los precios para todas las horas del día siguiente.
¿Qué electrodomésticos debo usar durante las horas más baratas y de más sol?
Lo que consume mucho y que no tiene por qué ser a una hora determinada. Aquí tienes algunos consejos aunque lo más importante que debes saber es:
¿Qué más aparatos puedo programar, o simplemente esperar, para que funcionen en horas baratas? Lavadora, lavavajillas, secadora, plancha, y según los casos, horno o cocina. Todos los aparatos que calientan algo consumen mucho, aunque sea durante poco tiempo, con lo que la diferencia entre unas horas y otras se nota mucho.
- Lo que más energía consume en una vivienda, con diferencia, es la calefacción (en especial si vives en zonas frías). Cualquiera que sea tu sistema de calefacción se puede ahorrar una gran parte de la energía con un buen aislamiento de paredes y ventanas, que te protegen igual del frío que del calor. Si tu calefacción es de gas o gasoil, no te afecta la factura de la luz pero sí la del gas (que también está subiendo mucho por efecto de la inflación fósil). Pero esa calefacción es más cara y contaminante con lo que si puedes, plantéate cambiarla a un sistema basado en electricidad (el más eficiente, con diferencia, es la aerotermia o bomba de calor). Como con el aislamiento, esto supone una inversión que no todo el mundo puede asumir, aunque hay interesantes ayudas. Otra medida sin coste, que es crucial para ahorrar energía en calefacción o refrigeración es usar el termostato, que permite mantener la temperatura de confort sin tener que calentar o enfriar de más. Si la calefacción es basada en electricidad, la otra función vital del termostato es la de programar las horas de encendido y apagado (o de subir o bajar la temperatura), de manera que caliente sobre todo en las horas baratas (importante no dejar escapar el calor cuando está la calefacción apagada, para lo que el aislamiento es de gran ayuda). Y lo mismo aplica al aire acondicionado.
- Lo siguiente que más energía consume (incluso lo que más, donde no hay calefacción) es el agua caliente. Si el calentador funciona con un combustible, plantéate cambiar a un sistema de basado en electricidad (lo más eficiente también es la aerotermia y puede ser el mismo aparato que se usa para la calefacción). Y con electricidad, lo podemos programar para que caliente el agua en las horas baratas y ahorrar mucho.

Las energías renovables ayudan a ahorrar dinero en nuestra factura
De todo lo anterior ya te habrás dado cuenta si dispones de autoconsumo en tu casa o comunidad, porque ahí directamente desplazar los consumos a las horas solares no es tener energía barata, sino gratis.
Si has llegado hasta aquí y dudas si te has equivocado y en vez de un blog de Greenpeace estás leyendo uno de una organización de consumidores, ten en cuenta que, hablando de energía, lo mejor para tu bolsillo es lo mejor para el medio ambiente. Todo combustible fósil ahorrado es CO2 que dejamos de emitir.
Así que ya sabes, si quieres pagar menos y contaminar menos sin tener que comprar nada a cambio, simplemente elige qué consumos puedes cambiar de hora.
Y todo esto es lo que se conoce como gestión de la demanda.
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