Entrada de blog por Francisco del Pozo Campos - 02-04-2024


La Primavera según Repsol

El 22 de febrero Repsol presentó sus resultados de 2023. Pero también actualizó su estrategia hasta 2027 y su hoja de ruta para un “futuro verde en 2050”. Pongámonos nuestras gafas de bucear a prueba de petróleo y lavado verde, y veamos los trucos que se esconden tras la “Primavera” según Repsol.

Plan Repsol 2024- 2027: perforar hasta sacar flores

Repsol presentó su plan estratégico hasta 2027. ⚠Spoiler: drill baby drill! o en castellano ¡perfora, cariño, perfora!. Y es que planea inversiones en nuevos pozos en EE.UU., México, Brasil y Libia. 

En un ejercicio de cinismo afirma que las emisiones asociadas a sacar el petróleo y el gas van a ir disminuyendo. Aumentar la extracción de petróleo y gas y disminuir las emisiones parece imposible. Pero en la Primavera según Repsol todo es posible, el truco es no hablar de emisiones absolutas sino de Intensidad de Carbono (gCO2e/barril e) de producción. Esta  “contabilidad creativa” de carbono les permite mantener o aumentar la extracción fósil cada año mientras consiguen que las emisiones por barril sean menores. En su plan dice que pretende disminuir un 33% la intensidad de carbono de sus activos en los cuatro próximos años gracias a las medidas de eficiencia. 

Esta creatividad contable es particularmente sorprendente cuando aumenta la apuesta de Repsol por el petróleo y gas no convencional (mayoritariamente fracking) en EE.UU., una técnica particularmente sucia, cargada de emisiones y consumo de agua. Repsol planea invertir unos 2.200 millones de euros en sus pozos en Eagle Ford y Marcellu (EE.UU.) entre 2024-2027. Por comparar: las emisiones de extracción de petróleo y gas no convencional (fracking) son más del doble que las convencionales. Si incluimos las emisiones fugitivas de metano el potencial es aún mayor. 

Hoja de Ruta 2050 Repsol: la primavera infinita  

Por último el 22 de febrero Repsol aprovechó para describirnos su “primavera soñada” en 2050, un horizonte futuro donde la demanda energética sigue subiendo y el petróleo y gas aún juegan un rol fundamental. Al mismo tiempo la compañía apuesta por alcanzar las cero emisiones netas en 2050. Todo en la hoja de ruta es contradictorio y con más trucos como un show de magia.

La hoja de ruta de Repsol es inviable con un clima seguro pues contradice el ABC de la acción climática. Es decir, a la hora de establecer una senda de descarbonización no solo importa el objetivo final (cero neto en 2050, que es el objetivo mínimo que nos exige la ciencia) sino cómo llegues a él. Cuanto más tardemos en reducir las emisiones de CO2, antes consumes tu presupuesto de carbono y más abrupta has de hacer la transición; e incluso, implica que aunque llegues al objetivo en tiempo y forma, has vertido demasiado CO2 en el camino y el planeta se ha calentado más de lo seguro. Resumiendo: freímos el planeta.

Además la disonancia entre el futuro cercano a años vista y el futuro a medio plazo es bochornosa.  Sus objetivos de reducción de emisiones a corto plazo son decepcionantes, sólo un 15% en 2025 y un 28% en 2030. Los objetivos más “duros” de reducción los deja para 2040 (55 %) y 2050 (100 %). Entendemos que la actual dirección de Repsol deja el “marrón” de cambiar de modelo de negocio al futuro y posiblemente a otro consejo de administración, pues estas reducciones ambiciosas de emisiones afectarían realmente a su cuenta de resultados y a las retribuciones a sus accionistas, dado que su actual modelo de negocio basado en los combustibles fósiles es muy rentable.

Además, en la hoja de ruta, Repsol emplea el mismo truco de no hablar de emisiones sino de Intensidad de Carbono como en su estrategia a 2027. Empleando su Indicador estrella de Intensidad de Carbono Global (IIC, gCO2e/MJ) en lugar de emisiones absolutas para su senda de descarbonización. Por si fuera poco, cuando en algún rincón de su informe de gestión hablan de emisiones, solo incluye el alcance 1 y 2 (las emisiones producidas durante su extracción, procesado y venta), es decir no incluyen el alcance 3, que es el producido por la quema del combustible en sí.  Este juego de manos con el carbono les permite seguir sacando gas y petróleo hasta el 2050 mientras consigan que las emisiones por la extracción transporte y refino de cada barril sean cada vez menores. Esto es tramposo y les permite integrar falsas soluciones en la captura y almacenamiento de carbono o CAC ya sea en bosques o en el subsuelo. 

En resumen, tras hacer malabares con las emisiones que plantea Repsol en sus resultados y planes estratégicos se esconde una cruda realidad. Repsol no tiene ninguna intención de priorizar la descarbonización y el bien de la sociedad frente a sus beneficios fósiles, la retribución a sus accionistas.

Conclusiones de la primavera según Repsol 
  • Un plan de verdad. El plan de descarbonización de Repsol es tramposo y deja a las décadas siguientes los cambios relevantes y en ningún caso pretende abandonar totalmente los fósiles. Repsol necesita una auditoría de su plan estratégico y se ve obligada a presentar un plan de descarbonización alineado con el Acuerdo de París asumiendo la responsabilidad completa de las emisiones del combustible que vende (Alcance 1+2+3).
  • Un plan vinculante. Repsol no va a cambiar sola, es necesario que el Gobierno, sus accionistas, sus clientes y la sociedad en general la hagan cambiar acorde a su nuevo plan, reduciendo su inversión en sus proyectos de extracción de hidrocarburos y la extracción diaria en sí de hidrocarburos.
  • Un plan de transición justa. La transición a soluciones eléctricas renovables que provean servicios energéticos esenciales, que ahora proveen los fósiles, requiere grandes inversiones cuyo coste no tiene por qué recaer sobre los usuarios y la sociedad. Dado que Repsol y sus accionistas tienen una deuda histórica con la sociedad por todas las emisiones desde hace décadas, es Repsol quien ha de arrimar el hombro, y en línea con la actual ley 38/2022 sobre los beneficios extraordinarios, pagar a través de impuestos parte de esta transición.
Francisco del Pozo Campos - autor del blog.
Francisco del Pozo Campos
Ingeniero Técnico Industrial especializado en mecánica, Graduado en Ingeniería Energética, Responsable de gas fósil en Greenpeace @fpozo28
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Comentarios

3 comentarios
guaje 02/04/2024

Repsol nos lo pone crudo .
NO A LAS GUERRAS .

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ELISENDA 02/04/2024

Esto deberia saberlo todo el mundo y deberíamos actuar a título individual, no dando nuestro dinero a quienes persisten en un modelo de negocio destructivo y lejos de rectificar, lo disfrazan para persistir.

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revelación 04/04/2024

Tambores de guerra se escuchan cada vez con mayor frecuencia . Las armas bélicas se cotizan al alza , prolongadoras de calamidades inhumanas . Hay quienes se preparan para una guerra global , haciendo valer su supuesta fortaleza armamentística , en sus delirios por perpetuarse como dominadores del planeta .
No olvidemos que las guerras nos inhumanizan por completo . Nos convierten en esclav@s de la bestia .

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