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Entrada de blog por Cecilia Carballo - 01-10-2019


Llega Lorenzo: cómo influye el cambio climático en los huracanes

En estos días seguimos viendo las consecuencias de una gota fría histórica. Y junto a imágenes de inundaciones, llegamos al final del año hidrológico con sequía (nuestra reserva de agua superficial está en el 41,70%). Ahora presenciamos la formación y desarrollo en el Atlántico de un huracán histórico por su intensidad: Lorenzo.

Nunca un huracán tan al este del Atlántico había alcanzado la magnitud de Lorenzo. Con vientos sostenidos de hasta 250 kilómetros por hora, este fin de semana ha llegado a categoría 5 —la máxima en la escala Saffir-Simpson— y, aunque ya ha perdido fuerza, avanza hacia las Azores como un ciclón de categoría 4, según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos.

Los huracanes son un fenómeno meteorológico aparentemente lejano pero cada vez más cercano. Ya lo vivimos también en 2017, cuando el huracán Ophelia agravó la propagación y dificultó la extinción de la oleada de incendios forestales que sufrieron Galicia y Portugal.

Barry, Dorian, Humberto, Jerry y Lorenzo… 2019 es uno de los siete años con récord de huracanes atlánticos de categoría 5 desde 1851 (Katrina tuvo una categoría de 4).

Huracán Lorenzo. ©National Hurricane Center

¿Qué son los huracanes?

Los huracanes se forman en zonas de océanos de agua templada. El aire caliente del océano sube y se generan cambios de presión, creándose grandes sistemas cerrados de circulación de aire en la atmósfera, fuertes vientos que rotan en el sentido opuesto de las agujas del reloj en el hemisferio norte y en el sentido de las agujas del reloj en el hemisferio sur.

Este fenómeno se denomina “ciclón” en el Océano Índico y el Océano Pacífico sur, “huracán” en el Océano Atlántico occidental y el Océano Pacífico oriental, y “tifón” en el Océano Pacífico occidental.

¿Cómo afecta el cambio climático a los huracanes?

La comunidad científica trabaja para comprender las formas en que el calentamiento global afecta a los huracanes y las tormentas tropicales, incluida su influencia en los patrones del viento. No hay un consenso científico sobre el incremento de huracanes debido al cambio climático. Sin embargo, sí que hay una relación entre el calentamiento global y la intensidad y comportamiento de los huracanes. Los huracanes no existen por el cambio climático, pero este sí que explica los cambios en sus patrones (frecuencia, intensidad, recurrencia).

Las aguas oceánicas donde se forman los huracanes están sufriendo un incremento de temperatura, de manera que intensifican las tormentas, generando huracanes más virulentos. Además, investigaciones recientes muestran que cada vez más huracanes en el Atlántico Norte se estancan como lo hizo Dorian, lo que provoca lluvias más extremas. En esta situación, el huracán no pasa de largo, sino que se mantiene más tiempo en la zona causando más destrozos.

No tiene sentido esperar de brazos cruzados hasta que el próximo huracán nos alcance. No tiene sentido seguir emitiendo gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento del océano, que a su vez carga de energía los huracanes.

Tenemos que dejar de alimentar la emergencia climática, para que no vaya a más, antes de que sea tarde. Por eso es fundamental acelerar la transición energética y ecológica para llegar a cero emisiones en 2040 en todos los países europeos, sin dejar a nadie atrás.

Cecilia Carballo - autor del blog.
Cecilia Carballo
Politóloga. Postgrados en Relaciones Internacionales y Evaluación de Políticas Públicas por la Universidad Complutense de Madrid. Dirijo el Departamento de Programas de Greenpeace España. Twitter: @CarballoCecilia
7 posts

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Comentarios

Heike
01/10/2019

Este huracán, aunque esté lejos de las islas Canarias, parece tener un efecto secundario sobre ellas. Nos hemos quedado temporalmente sin los vientos alisios, según dicen, por el paso del huracán Lorenzo en el Atlántico, y esto hace que las temperaturas han subido de un día al otro a 35°.
Sin los vientos alisios la vida en las islas Canarias sería difícil, muy difícil.

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