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Entrada de blog por Greenpeace España - 08-08-2019


Por qué cambiar los usos del suelo es vital para frenar la crisis climática

Si queremos lo mejor para nuestra salud y la del planeta, tenemos que hacer grandes cambios en la forma en que hacemos uso del suelo.

Fomentar la agricultura ecológica y devolver más tierras a la naturaleza es imprescindible para protegernos de los peores impactos del cambio climático, asegurar alimentos suficientes para toda la población y garantizar la supervivencia de los pueblos indígenas de todo el mundo.

Por desgracia, un nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU revela cómo se están maltratando todos los tipos de ecosistemas (bosques, praderas y humedales, entre otros), dando lugar a numerosos problemas a nivel social y ambiental.

Qué irónico que la forma en que producimos nuestros alimentos sea la causa de muchos de estos problemas. La agricultura y ganadería industriales se ha expandido por todo el planeta a un ritmo frenético, destruyendo bosques y otras áreas naturales para producir carne y cultivos baratos.

Estas son las cuatro razones principales por las que debemos tener más cuidado con la tierra:

1. Combatir la crisis climática con cabeza

Los bosques cumplen una función esencial contra la crisis climática actual, y son cruciales para mantener el calentamiento global por debajo de 1.5 ºC. Pero, estamos destruyendo los bosques a un ritmo cada vez mayor, en gran parte por la agricultura y ganadería industriales. El impulso para producir carne barata ha hecho que extensísimas áreas de bosques hayan sido reemplazadas por enormes granjas de ganado y plantaciones de soja para alimentar vacas, cerdos y pollos.

Esta conversión de bosques en tierras agrícolas libera emisiones de carbono, por lo que no extraña que casi una cuarta parte de las emisiones globales provengan de la agricultura, y la producción de carne y lácteos sea responsable de una gran parte de esas emisiones.

Reducir la cantidad de carne y lácteos que producimos y comemos ayudará a reducir la cantidad de bosques que pasan a ser tierras agrícolas. Por lo tanto, reducir a la mitad el consumo de carne en todo el mundo en los próximos 30 años es crucial para reducir las emisiones y combatir la crisis climática.

2. Cuidar la tierra significa cuidar la fauna y la flora

No es ningún secreto que los bosques, los pastos y otras áreas naturales son refugios naturales para animales y plantas. Incluyen miles y miles de especies, muchas de las cuales aún no han sido estudiadas o incluso descubiertas por la ciencia.

A medida que estos paisajes naturales se convierten en tierras agrícolas industriales, esta riqueza está siendo reemplazada por la dominación de solo unas pocas especies: ganado doméstico y monocultivos como el aceite de palma y la soja. Estamos llevando a muchas especies al borde de la extinción, como advierte el informe reciente del IPBES de la ONU, que señala que un millón de especies se enfrentan a la extinción debido a la actividad humana, 1 de cada 8 especies.

Por eso tenemos que frenar la expansión imparable de la agricultura industrial. No solo eso, también adoptar prácticas agrícolas ecológicas que reduzcan el uso de productos químicos como pesticidas, una buena noticia para las abejas y otros insectos que están en grave declive.

3. Tierras sanas = suelos fértiles

El uso de la misma tierra para producir múltiples cosechas cada año y el uso masivo de agroquímicos ha causado daños considerables a la fertilidad del suelo. Según la ONU, un tercio de toda la superficie terrestre se ha degradado y estamos perdiendo 24.000 millones de toneladas de tierra fértil cada año. Claramente, esto va a tener un impacto en nuestra capacidad para producir alimentos.

Reducir el consumo de carne en la dieta y reemplazar la agricultura intensiva por una con un enfoque más ecológico reducirá la presión que ejercemos sobre la tierra y mantendrá los suelos fértiles. Y el suelo también es clave para almacenar carbono, por lo que mantenerlos en buenos condiciones nos ayudará de forma natural a hacer frente a la crisis climática.

4. Mejorar nuestra propia salud

Una de cada nueve personas pasa hambre en el mundo. ¿Tiene sentido utilizar tantos cultivos de tierra para alimentar animales? Si en lugar de eso utilizamos esa tierra para cultivar alimentos para las personas, podríamos proporcionar alimentos suficientes para todo el mundo. Pero para eso, tenemos que reducir la cantidad de carne y lácteos que producimos y consumimos.

Pasar a una dieta con más verduras, frutas, legumbres y frutos secos significa que vamos a necesitar menos superficie para la agricultura y ganadería industrial y se puede devolver más a los bosques. Reducir el consumo de carne también puede reducir el riesgo de afecciones médicas como enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2 y, en última instancia, puede aumentar hasta tres años y medio la esperanza de vida de las personas.

Hacer todos estos cambios no solo es bueno para nuestra salud, sino también para la salud del planeta.

 

Reyes Tirado
Doctora en el laboratorio de investigación de Greenpeace en la Universidad de Exeter, en Reino Unido.

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Comentarios

Juanjo
12/08/2019

Hola. En España el ganado ovino y caprino está siendo marginado en este debate y creo cumple los valores que se buscan en la ganadería. El nivel de bienestar animal es de los mayores. Se pueden aprovechar productos como la lana sin sacrificar ni maltratar al animal.
Pastoreo a campo abierto consumiendo masas vegetales que pueden ser causa de grandes incendios.
Los estiércoles son facílmente gestionables.
Están integrados en los ecosistemas, mucha fauna salvaje necesita su presencia para sobrevivir.
La leche se ha consumido durante milenios.
El consumo de agua es mínimo y su contribución al cambio climático quizá neutra o aún negativa, al fertilizar y regenerar los pastos.
Ganadería mejor con ovejas y cabras.

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