Entrada de blog por Mónica Parrilla de Diego - 27-02-2026


¿Por qué hay incendios en invierno en el Norte de España?

Cuando pensamos en incendios forestales, solemos asociarlos al verano, el calor extremo y la sequía. Sin embargo, en regiones del norte de España, como Asturias, Cantabria o Galicia, los incendios en invierno son relativamente frecuentes y responden a una combinación compleja de factores sociales, climáticos y ecológicos. Si no se mencionan y abordan estos factores, los mensajes serán simplistas y generarán ruido y desinformación relacionada con terrorismo, pirómanos, delicuentes del mechero, etc, que difícilmente están enfocados en las verdaderas soluciones.

Ingrediente 1. El uso tradicional del fuego en la ganadería

Una de las principales causas históricas de los incendios invernales en la cornisa cantábrica es el uso del fuego para la gestión del territorio. Tradicionalmente, agricultores y ganaderos han utilizado quemas para eliminar matorral y helechos y ampliar zonas de pasto para el ganado antes de la primavera. La estadística, las memorias de la Fiscalía, y los datos del SEPRONA son claras: una parte importante de los incendios en el noroeste peninsular tiene origen humano.

El invierno coincide con un determinando momento en los trabajos rurales. Se prepara el terreno antes de la subida del ganado al monte, cuando se cree (erróneamente) que el fuego será más controlable. Por eso, muchos incendios se concentran entre el invierno y la primavera temprana. ¡Todos los años hay incendios a finales de febrero y principios de marzo! Algunos de los municipios que arden hoy ya han ardido hasta 1000 veces en años anteriores.

Municipio…………………………………….Número de incendios 2006-2015
Llanes (Asturias)……………………………….1.244
Cangas del narcea (Asturias)……………..1.015
Vega del Pas (Cantabria)……………………570
Cabuérniga (Cantabria)……………………..439

En esas mismas estadísticas que mencionaba, se habla de “intencionado” y esa palabra se confunde con lo que se considera un acto criminal. Realmente, de lo que se trata es de personas que no han pedido autorización para las quemas. Y si se han pedido, no se han autorizado y la quema se ha ido de madre. ¿Y por qué no han autorizado las quemas?

Ingrediente 2. Condiciones meteorológicas agravadas por el cambio climático

No se autorizan quemas porque el riesgo de incendio llega a ser extremo. Mira la pinta de los mapas de riesgo de incendio del martes 24 de febrero día anterior a los incendios (Fuente Aemet)

En el Norte, aunque es húmedo, existen situaciones meteorológicas que favorecen el fuego incluso en invierno: episodios de viento sur (efecto Foehn o “suradas”), baja humedad relativa, temperaturas anormalmente altas. Estos vientos pueden llegar secos y cálidos tras cruzar la Cordillera Cantábrica, aumentando rápidamente la inflamabilidad de la vegetación.

Ante esta situación no se autorizan quemas. La ventana (espacio temporal de quemas) cada vez es más estrecha. El cambio climático está alterando los patrones clásicos de incendios, con inviernos más secos y templados, con mayor frecuencia de episodios de viento y sequedad y por tanto, alargamiento de la temporada de riesgo que ya no está limitado al verano.

Pero si esto se hace de siempre, ¿por qué se lía tanto ahora?

En las últimas décadas, el paisaje cantábrico ha experimentado una transformación profunda marcada por el abandono de usos tradicionales, la reducción de la gestión forestal y la progresiva desaparición del mosaico agroganadero que antes fragmentaba el territorio. La menor presencia de pastoreo extensivo y de labores de mantenimiento ha favorecido la expansión de matorral continuo y la acumulación de biomasa fina. Esta homogeneización del paisaje genera amplias superficies con alta carga de biomasa y gran continuidad horizontal, condiciones que facilitan la rápida propagación del fuego cuando se dan episodios de viento y baja humedad.

Ingrediente 3. Reducción de un problema complejo

Los incendios invernales en el Norte no son una paradoja climática, sino el resultado de la interacción entre:

  • usos tradicionales del fuego,
  • cambios socioeconómicos en el medio rural que han incidido en un paisaje con alta carga de biomasa y gran continuidad, que sufre el efecto creciente del
  • cambio climático.

Comprender estas causas es clave para diseñar políticas eficaces: no basta con prohibir el fuego y estigmatizar la actividad rural, se hace necesario abordar las causas.

Causas que originan incendios

Hay que reducir la siniestralidad. El paisaje ha cambiado en un contexto de cambio climático, pero el uso cultural del fuego pervive. No se puede quemar como se quemaba antes. Si queremos ricos sobaos y quesos, es necesario entablar debates en el medio rural para buscar alternativas al uso del fuego, dar apoyo al sector rural.

Se hace importante cambiar el concepto de “intencionado” de las estadísticas y comunicar las “motivaciones” ya que el análisis estadístico de los incendios forestales puede inducir a interpretaciones erróneas cuando se simplifica o se mezclan realidades territoriales distintas. Cuando se afirma que los incendios son intencionados y, por tanto, evitables, entramos en educación y sanción, y esto va más allá.

Incluir las causas de estos incendios dentro de la categoría de intencionalidad criminal distorsiona la percepción social del problema y sobredimensiona la idea de que existe una voluntad generalizada de quemar el monte, cuando las motivaciones reales son en muchos casos de carácter agrario y requieren una gestión específica más que una mera criminalización.

Se hace imprescindible reducir la siniestralidad con debates en el medio rural, alternativas al uso del fuego y, por supuesto, perseguir el delito de incendio forestal.

Causas que propagan las llamas

Es crucial reducir las causas que originan incendios, pero además, debemos minimizar su propagación cuando ya hay ignición. Esto requiere gestión del paisaje, cumplimiento de planes preventivos y de emergencia local y por supuesto reducir las emisiones que agravan el cambio climático y las condiciones más favorables para que haya incendios forestales de mayor gravedad.

Conclusión: Uso cultural del fuego + paisaje más inflamable + condiciones meteorológicas extremas + cambio climático = mayor siniestralidad y propagación.

Y pasa todos los años. Algo habrá que hacer, ¿o nos cruzamos de brazos? No se trata sólo de educación, vigilancia y persecución, sino de mucho más. Como escuché a Serafín González, presidente de la Sociedade Galega de Historia Natural y edafólogo del CSIC: “Es una irresponsabilidad reducir al intencionado un problema con unas dimensiones complejas. Es lo mismo que decir que los robos son intencionados y cruzarse de brazos”.

Demanda clave: en un contexto de cambio climático, NO se puede quemar como se quemaba antes. Es urgente entablar debates en el medio rural para abordar el uso cultural del fuego, así como comunicar mejor a la sociedad cuáles son las motivaciones frente a la simplificación del “incendio intencionado”.

Mónica Parrilla de Diego - autor del blog.
Mónica Parrilla de Diego
Ingeniera Técnica Forestal por la Universidad de Valladolid. Máster en Gestión de Residuos (Instituto de Investigaciones Ecológicas). Diploma universitario como Experta en Igualdad por la UNED. Responsable de campañas del Área de Biodiversidad de Greenpeace España Bluesky: @monicaparrill.bsky.social
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Comentarios

1 comentario
M José Gomez 27/02/2026

Ni el rico sobao ni los quesos son el problema... condiciones meteorológicas extremas + cambio climático... este es el problema..
Saludos verdes

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