Usamos cookies para mejorar tu experiencia.
Entendemos que estás de acuerdo si sigues navegando.

Entrada de blog por Javi Raboso - 22-06-2020


Por una Europa libre de “demandas mordaza”

Las Demandas Estratégicas contra la Participación Pública (SLAPP, por sus siglas en inglés) son demandas presentadas por actores poderosos, tales como grandes empresas o despachos, para acosar y silenciar a quienes denuncian alguna irregularidad en favor del interés público. Las víctimas más habituales de estas demandas son las que desempeñan una función de vigilancia imprescindible en sistemas democráticos: periodistas, activistas, asociaciones, académicos, sindicatos, organizaciones de medios de comunicación y organizaciones de sociedad civil. 

Europa libre de mordazas
© Nicolas Chauveau / Greenpeace

Estas “demandas mordaza” son el Goliat contra David de los tribunales, ya que utilizan sus cuantiosos medios para asfixiar a través complejos y costosísimos procesos judiciales a colectivos de activistas, periodistas independientes o investigadores, que en ocasiones se ven obligados a abandonar su labor para centrarse durante años en la defensa de un proceso que les podría arruinar. El resultado final es lo menos importante para estos demandantes, porque su objetivo principal es la amenaza y la anulación de la capacidad de reacción de quienes exponen sus críticas. Al fin y al cabo, estas demandas suponen un empleo indebido del sistema judicial con el que estas empresas o despachos amenazan y tratan de silenciar las voces críticas con sus actividades, en muchas ocasiones poco éticas, cuando no relacionadas directamente con la corrupción.

El caso europeo más conocido es el de la periodista y bloguera maltesa Daphne Caurana Galizia, asesinada en 2017 con una bomba lapa bajo su coche. Conocida por su análisis crítico de la realidad sociopolítica de su país, dedicó gran parte de su carrera a denunciar la corrupción institucional y su trabajo fue clave en la investigación sobre los Papeles de Panamá en Malta, que salpicaban al gobierno del primer ministro. Precisamente por este empeño, fue objeto de multitud de demandas por parte de figuras con gran poder en Malta, y en el momento de su asesinato tenía pendientes 47 SLAPP en su contra.

Otros ejemplos recientes de este tipo de “demandas mordaza” en Europa son la difamación de Paypal contra la organización SumOfUs por una protesta pacífica frente a su sede en Alemania, o los veinte juicios del Grupo Bollore contra las ONG Sherpa y ReAct en Francia para que dejen de informar sobre las violaciones de derechos humanos en Camerún relacionados con su actividad de extracción de aceite de palma.

Nuestra voz es esencial
Acción de apoyo a las oficinas de Greenpeace que fueron demandadas por Resolute Forests por su defensa del Bosque Boreal. © Fred Dott / Greenpeace

En Greenpeace conocemos por experiencia propia este tipo de hostigamiento, ya que nuestra propia organización y muchos de nuestros activistas ha sido demandados por muchas empresas de todo el mundo. Un reciente caso conocido es el de las sucesivas demandas que el gigante maderero canadiense Resolute Forest Products ha interpuesto en los últimos años contra varias oficinas y activistas de Greenpeace, en relación con su trabajo de protección de los bosques boreales. En 2019, gracias a las leyes de prevención de SLAPP del Estado de California, la última demanda que quedaba por resolver fue desestimada. Finalmente, este mismo año la empresa ha sido condenada a pagar cerca de 1 millón de dólares en concepto de costas judiciales.

Las SLAPP son una amenaza para la libertad de expresión y la democracia en los países en los que operan. Por ello, necesitamos una legislación que evite que los grandes poderes o corporaciones utilicen los tribunales para silenciar a periodistas, activistas o científicos. En este momento crucial para reconstruir una Europa verde, justa y solidaria, necesitamos reforzar todos los sistemas democráticos que impiden que algunos gigantes sin escrúpulos puedan silenciar a las personas y organizaciones que trabajan para el interés común.

Para conseguirlo, desde Greenpeace hemos promovido una coalición europea de organizaciones de sociedad civil muy diversas. Fruto de esta alianza, hace unos días lanzamos este documento de posicionamiento (en inglés) firmado por más de 100 organizaciones, en la que describimos los peligros que suponen este tipo de demandas y solicitamos a las instituciones europeas una directiva que les ponga coto. Ya en enero, junto a otro grupo de organizaciones, enviamos una carta a la vicepresidenta de la Comisión Europea, Věra Jourová, mostrando nuestro interés de que esta futura legislación proteja también a activistas. 

Este camino acaba de comenzar, y no pararemos hasta lograr que la Unión Europea sea un espacio libre de “demandas mordaza”.

*Ilustración de portada de Electronic Frontier Foundation

Javi Raboso - autor del blog.
Javi Raboso
Sociólogo por la Universidad Complutense de Madrid y activista de derechos humanos. Responsable de la campaña de Democracia y Cultura de Paz en Greenpeace España. Twitter: @javi_raboso
10 posts

¡ Comparte !


Comentarios

9 comentarios
Manuel Ricardo 23/06/2020

Simple igualdad social y
Bienestar

Responder
Greenpeace España 01/07/2020

:)

María José 26/06/2020

Es un insulto a la inteligencia de todos . S.XXI sabemos lo que es es correcto y lo que no.Formamos parte de este mundo y decidimos luchar.Es cierto que nada nos pertenece aún habiéndolo pagado, pero nuestra mente nos pertenece y está está ligada a nuestra alma y no quedarse callado y protestar contra lo que sabemos que nos hace daño de forma directa e indirecta a nosotros y al resto de seres que vivimos y vivirán en este mundo es un derecho defenderlo y es algo que si que nos pertenece y no nos pueden quitar.Nuestra mente y alma enferman y se muere lentamente cuando nos quedamos callados e impotentes.Las compañías que contaminan con los productos que se enriquecen deben pagar más por contaminar o pueden invertir en nuevas formas que no dañen a nada ni nadie.Si tus productos contaminantes nos enferman,matan a nosotros y resto de especies,es lógico que se penalicen o se busquen otras formas no dañinas....si quieren pueden.Si no invierten en prevención se lo gastan en sus lujosas vidas y encima quieren que estemos calladitos.....eso no tiene ni pies ni cabeza.Por esa regla de tres,si enfermamos su negocio se acaba.Para ellos solo somos números que llenan sus abultadas cuentas bancarias y que tienen licencia para contaminar sin ser penalizados...

Responder
Greenpeace España 01/07/2020

El derecho a la protesta es un derecho humano y, como tal, es absolutamente imposible que se pueda arrebatar.

Carmen del Campo 26/06/2020

como socia de greenpeace y estudiante de derecho me uno a esta carta para una Unión Europea libre de " demandas mordazas" y una Legislación que proteja tambien a los activistas Que eso sería una legislación " verde"

Responder
anthony 26/06/2020

El problema es que los partidos políticos progresistas , como los periodistas, han renunciado a su función, a su deontología, y se acomodan a la voluntad de los poderosos, bajo la amenaza de perder el empleo o las subvenciones; asi se erosiona la democracia. La carta es muy buena demostrando los atropellos de las multinacionales , tenemos que amparar a los Ecologistas en accion y a Greempeace

Greenpeace España 01/07/2020

💪

Juan Serra Coll 27/06/2020

Greenpeace es una de les poques esperançes que ens queden per la supervivencia de l'espècie humana en l'única patria que tenim que es el Planeta Terra,però com deia Einsten l'estupidesa humana es infinita i el sistema capitalista descontrolat que patim ha deixat el món en poder de pasicòpates i delincuents. Ho teniu dificil però no esteu sols. Ànim

Responder
Greenpeace España 01/07/2020

Gràcies pel recolzament, Juan! L'important és que som molts en la causa 💪

¡ Comparte !