Entrada de blog por Francisco del Pozo Campos - 25-02-2022


Sin Energía (IV): Calor seguro y asequible para tu casa

Cuando sales de la cama y notas que de tu respiración o la de tus hijos sale vapor y el pomo de la puerta o el grifo del baño está gélido significa que en tu casa esa noche la temperatura bajó de 15 grados. Puede que te dé por pensar (con el abrigo puesto) mientras enciendes la caldera de gas para caldear el ambiente, que podías haberla dejado toda la noche al mínimo para no encontrarte un día un “pingüino” al levantarte, pero claro… ¡con la que está cayendo con los precios de la energía no te lo puedes permitir! También ayudaría tener mejor aislamiento en las paredes o las ventanas… pero claro, tampoco crees que tu casero se emocione al pedirle que se gaste el dinero en eso sin subiros el alquiler. Murmuras contrariada mientras reflexionas sobre la paradoja de que quien no tiene casa propia, gasta (y paga) más energía y sufre mayor precariedad, y encima fastidia al planeta!… y es un círculo vicioso del que ¡es difícil salir!

Situaciones como estas las viven cada vez más personas que no pueden mantener las condiciones dignas en sus hogares en invierno (en torno a 21 ºC en la sala de estar y  18 ºC en el resto) y, si lo hacen, se dejan más del 10% de sus ingresos familiares en ello. El año pasado ha subido a 5,2 millones el número de personas en esta situación de vulnerabilidad energética, y con subidas dramáticas en luz y gas , los datos de 2022 se esperan peores. 

Durante décadas, gobiernos y empresas energéticas nos han inculcado la idea de que la manera más barata y limpia de huir de la precariedad energética era mediante el mal llamado “Gas Natural”. Ese combustible fósil, que depende de mercados especulativos y de acuerdos geopolíticos, era nuestra “tabla de salvación” frente a la pobreza energética.  Por ello, en las últimas décadas las redes se han extendido por ciudades y pueblos llegando a más de 7,5 millones de hogares. También gracias a unas ayudas públicas cuantiosas para la infraestructura gasista y para renovar viejas calderas por unas de gas. 

Un reciente estudio de la Universidad de Stanford (EEUU) ha demostrado que las calderas y cocinas domésticas de gas filtran metano incluso cuando están apagadas. El estudio concluye que estos aparatos liberan alrededor del 1,3 % del metano que usan (el metano es el principal componente del gas natural), un potente gas de efecto invernadero, a través de fugas y combustión incompleta. Además, estos aparatos liberan en nuestras hogares altos niveles de óxidos de nitrógeno  y otros contaminantes, exponiéndose a enfermedades respiratorias.

Para intentar cambiar esta situación, numerosas organizaciones como CAN Europe, Ecologistas En Acción o Greenpeace hemos lanzado un manifiesto para exigir un  futuro limpio, seguro, saludable y asequible para la calefacción en Europa. Pedimos a la Comisión Europea, al Parlamento Europeo y al Estado español legislación valiente y ayudas para poder mejorar el aislamiento y reemplazar la calefacción de combustibles fósiles por alternativas renovables en nuestros hogares, independientemente de que los tengamos en propiedad o vivimos de alquiler, y con especial atención a las personas en situación de pobreza energética.

 

Si te perdiste los anteriores blogs de Sin Energía:

Francisco del Pozo Campos - autor del blog.
Francisco del Pozo Campos
Ingeniero Técnico Industrial especializado en mecánica, Graduado en Ingeniería Energética, Responsable de gas fósil en Greenpeace @fpozo28
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Comentarios

4 comentarios
hermafrodita 25/02/2022

UNA VEZ MÁS LA BESTIA DE TODAS LAS BESTIAS , CONTINUA SIENDO ALIMENTADA POR LA LOCURA INSANA ( ODIÓ , RENCORES , PODER , Y DINERO ) , NO CAEGAMOS EN LAS GARRAS DE LA GUERRA ,
i NO ! , i NO ! , i NO ! , i NO ! , i NO ! A LA GUERRA .

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Greenpeace España 01/03/2022

¡NO!

LEYRE 01/03/2022

Sí, criticais ,y me parece perfecto, el uso del Gas Natural, pero cual es la alternativa? real, no me vale decir energias renovables

Responder
Greenpeace España 01/03/2022

Buenas Leyre! La transición energética es la hoja de ruta que conduce a la transformación completa del sistema energético actual hacia un sistema sostenible, democrático, inteligente y eficiente en el que toda la energía utilizada sea 100% renovable. T e dejamos este artículo por aquí que quizás te interese: https://es.greenpeace.org/es/en-profundidad/cambia-la-energia-no-el-clima/por-que-hay-que-cambiar-la-energia-para-salvar-el-clima/ Un saludo y gracias por tu comentario.

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