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Entrada de blog por Raquel Montón - 05-10-2018


10 años para deshacernos de los motores de combustión o de nuestro clima

El Parlamento Europeo aprobó anteayer la reducción del 40% en las emisiones de CO2 de turismos y furgonetas para el año 2030. Es una medida ambiciosa, pero no es suficiente para frenar el calentamiento global, porque hay una línea importante en el acuerdo climático de París que dice así:

[El acuerdo climático de París] tiene como objetivo fortalecer la respuesta mundial a la amenaza de cambio climático… manteniendo el aumento de la temperatura media global por debajo de 2 °C por encima de los niveles preindustriales y esforzándose por limitar el aumento de la temperatura a 1,5 °C por encima de los niveles preindustriales .

Estas dos oraciones incluyen un gran reto: durante varios años antes de las conversaciones de París, los científicos del clima y los grupos ecologistas insistían en que si el mundo quiere evitar los peores efectos del cambio climático, tenemos que ser mucho más ambiciosos cuando se trata de limitar el calentamiento. Y específicamente que deberíamos tratar de permanecer por debajo de 1,5 °C en lugar del objetivo de 2°C previamente acordado.

La diferencia entre 1,5 °C y 2 °C puede no parecer mucho pero sí lo es. Significa que las olas de calor aumentarán de un mes a mes y medio si nos pasamos, la disminución a agua dulce pasará del 9% al 17%, los fenómenos meteorológicos extremos pasarán de aumentar un 5% a un 7%, la subida del nivel del mar no será de 40 cm sino de 50 cm, y así podríamos seguir enumerando el incremento de las catástrofes.

Convertir este número (1,5 °C) en algo más significativo no es tarea fácil, porque debemos identificar cuán rápido debemos dejar de quemar carbón y petróleo, cuántos parques eólicos y solares necesitamos construir, y saber también cómo de rápido necesitamos cambiar de coches que consumen mucho gasoil y gasolina a vehículos sin emisiones.

En un nuevo estudio, encargado por Greenpeace al Centro Aeroespacial Alemán (DLR), se ha estudiado ese detalle y hemos arrojado luz sobre la pregunta  ¿Cuándo tenemos que detener la venta de nuevos vehículos con combustibles fósiles?”  Y la respuesta corta es: muy pronto.

Greenpeace “lanza” un coche al Museo Reina Sofía para demandar que los coches diesel y gasolina sean historia en diez años

El rompecabezas del automóvil

Antes de entrar en los detalles de esta investigación, así es como la industria del automóvil aparece en la gran visión global del cambio climático:

Para que el clima permanezca por debajo de 1,5 °C de calentamiento, cada industria en la que se pueda pensar debe comenzar a hacer cambios radicales. Desde las compañías eléctricas, hasta las empresas de construcción, pasando por las corporaciones alimentarias y agrícolas, entre todas constituyen la mayor parte de la economía mundial, y todas necesitan hacer su parte en la transición desde un mundo con mucho CO2 hasta uno bajo en carbono.

Aunque lograr que cada industria en el planeta cambie sus prácticas comerciales puede parecer un poco abrumador, en algunos sectores ya está sucediendo. Tomemos el sector eléctrico, donde miles de parques eólicos y paneles solares se están instalando en la última década y están comenzando a ser muchos. Tanto es así que la energía eólica, solar y la biomasa ahora suministran más del 20% de la electricidad generada en la UE, frente a menos del 10% en 2010. En España a pesar de todos los pesares es el 25%. Sabemos que necesitamos ir mucho más rápido, pero están en el camino.

Lamentablemente, el transporte aún no está en el mismo camino. El transporte es el único sector importante en el mundo donde las emisiones de gases de efecto invernadero todavía están subiendo. Y, lo que es más grave, las ventas de automóviles está aumentando y sigue existiendo una gran demanda de vehículos más grandes como los todoterreno.

Dado que el sector del automóvil está dirigiendo su industria directamente en la dirección equivocada para abordar el cambio climático, los gobiernos deben “ayudarles” a tomar el camino correcto. Como el Reino Unido y Francia, por ejemplo, cuyos gobiernos anunciaron planes para prohibir los vehículos de gasolina y diésel para el 2040.

Pero con el año 2018 con temperaturas por encima de lo habitual y con los incendios forestales que han estallado en el hemisferio norte extendiéndose hacia el norte hasta el Círculo Polar Ártico, ¿podemos realmente esperar hasta 2040 para arreglar esto?

 

2028, fecha límite

Los investigadores alemanes comenzaron por trazar lo que creen que pasará naturalmente en la industria del automóvil, sin nuevas leyes que obliguen a las empresas automovilísticas a cambiar. Sus predicciones tienen en cuenta el hecho de que, debido a las preocupaciones del público sobre el impacto en la salud de los motores diésel, la venta de automóviles con motor diésel ya está disminuyendo drásticamente. La conclusión es que, en estas condiciones, en 2040 los motores de combustión puros dejarán de venderse.

Luego, el equipo de investigación calculó el “presupuesto de carbono” para la industria del automóvil. Por si no estás al tanto de este término, un presupuesto de carbono es lo que usan los científicos del clima para calcular la cantidad de dióxido de carbono que se puede emitir (y no sobrepasar) si queremos mantener el aumento de la temperatura bajo un cierto umbral.

Lo que descubrieron es que, sin leyes que impulsen el cambio, la velocidad a la que se introducirán vehículos eléctricos en el mercado no será suficiente para evitar que la industria consuma todo su presupuesto de carbono.

En concreto la venta de vehículos nuevos diésel, gasolina e híbridos deben reducirse a cero alrededor de 2028 si queremos tener una oportunidad decente de alcanzar el objetivo de 1,5 °C.  En resumen, tenemos alrededor de una década para prohibir completamente la venta de estos coches. Hay que recordar que la investigación solo se enfoca en la industria del automóvil en Europa, y no en Asia y América. Pero, muy aproximadamente, la fecha límite del 2028 podría aplicarse a la mayoría de los países más ricos del mundo, ya que tienen la infraestructura y la riqueza para impulsar el cambio.

Viñeta humorística sobre la industria del autimóvil

El modelo noruego

Entonces, ¿es realista este 2028?

Los analistas de la industria pronostican que para finales de este año, el 2,35% de las nuevas furgonetas vendidas en Europa serán eléctricas. Por lo tanto, un cambio en un período de tan solo diez años, en el que toda la industria pasa de ser alta a baja en carbono, podría parecer una misión imposible.

Pero esta es la buena noticia, algunos países ya están en camino.

Cuando se trata de encontrar un ejemplo a seguir, los primeros ministros y el presidente de Europa no necesitan buscar más allá de Noruega. Aquí, una combinación de incentivos fiscales y políticas gubernamentales están impulsando el asombroso crecimiento del automóvil eléctrico. Tanto es así que el país de los vikingos ha establecido 2025 como la meta para que todos los coches nuevos tengan cero emisiones.

Eso son tres años antes que el objetivo 2028 establecido en la investigación de DLR.

 

Podríamos hacer esto mucho más fácil.

Por supuesto, reducir la contaminación del transporte no es solo una elección entre los vehículos eléctricos y de combustibles fósiles.

Si realmente quisiéramos reducir las emisiones rápidamente, los gobiernos podrían facilitar las cosas construyendo infraestructuras ciclistas que faciliten a las personas realizar viajes regulares, como ir en bicicleta al trabajo o ir a la escuela, o impulsando planes para hacer que el transporte público sea más competitivo, lo que hace que las personas viajen más en tren o autobús, o podrían invertir en sistemas de coches compartidos, reduciendo la cantidad de vehículos en la carretera.

Tales políticas no solo crearían ciudades más saludables para las personas, que falta nos hace si leemos el informe presentado ayer por el Ministerio de Transición Ecológica sobre la calidad del aire en nuestras ciudades, que ha empeorado; además, nos darían un mayor margen de maniobra cuando se trata de eliminar progresivamente los vehículos propulsados ​​por combustibles fósiles. Significa una caída inmediata de las emisiones a medida que las personas realizan más viajes en transporte sostenible, lo que significa que el presupuesto de carbono podría agotarse en un lapso de tiempo mayor.

Pero sea cual sea el camino que elijan los gobiernos, está claro que deben seguir adelante mucho antes de lo que se plantea actualmente.

Raquel Montón - autor del blog.
Raquel Montón
Estudios de Agronomía en la UPM. En Greenpeace desde 2001, primero en la campañas de Biodiversidad y Cambio Climático, y actualmente Responsable de las campañas de Energía Nuclear y Movilidad. Twitter: @raquelmonton
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