Científicos y científicas de reconocido prestigio publican una carta en defensa de la ciencia y en apoyo a las alegaciones al proyecto de Underwater Gardens
- Una declaración científica firmada por especialistas en ecología marina, biología de la conservación y ciencias sociales de siete instituciones y grupos de investigación respalda las alegaciones presentadas por la Plataforma Salvar Punta Blanca, de la que Greenpeace forma parte, ante la Dirección General de Costas
Más de veinte investigadoras e investigadores de diversas instituciones académicas y grupos científicos —entre ellas la Universidad de La Laguna, la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, el Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC y el CONICET— han firmado una declaración pública en la que respaldan las alegaciones presentadas ante Costas y cuestionan la integridad del proyecto Ocean Citizen y de Underwater Gardens.
El posicionamiento de científicos y científicas de reconocido prestigio evidencia que el supuesto respaldo científico del proyecto no es unánime y que existe un apoyo sólido de esta comunidad a las preocupaciones expresadas por los colectivos ciudadanos.
Entre los firmantes figuran catedráticos, profesores titulares, investigadores postdoctorales y doctores en activo en ecología marina, biología de la conservación, botánica marina, sociología ambiental y ciencias del mar bien conocedoras del ecosistema que el proyecto pretende intervenir.
En su declaración, los científicos firmantes denuncian lo que denominan «greenwashing científico»: el uso de la apariencia de rigor académico —logotipos universitarios, acrónimos europeos, referencias bibliográficas— para conferir legitimidad técnica a una iniciativa que no supera un escrutinio independiente. Señalan que este fenómeno es más grave que el greenwashingcorporativo convencional precisamente porque instrumentaliza la credibilidad de la propia ciencia, dañando su reputación social.
Las señales de alerta que identifican son concretas y están documentadas:
- El proyecto promete restauración sin diagnosticar las causas reales de la degradación en la zona concreta de intervención.
- Se presenta como temporal, pero incluye una cláusula explícita que permite que las estructuras de hormigón instaladas en el fondo marino no sean retiradas.
- El método de trasplante propuesto para las especies marinas no tiene precedente científico validado en condiciones canarias.
- La financiación pública europea “en la práctica sostiene estructuras de negocio privadas” de una empresa que es simultáneamente socia del consorcio y solicitante de la concesión.
- El proceso de participación comunitaria es superficial y ha excluido premeditada y sistemáticamente a los colectivos y ciudadanía.
«Si el diagnóstico no es honesto, si las causas de la degradación no se abordan, y si los beneficiarios reales no son el ecosistema y la comunidad local, entonces no es restauración. Es otra forma de extractivismo con mejor imagen», concluye la declaración.
Las alegaciones de Salvar Punta Blanca acreditan documentalmente que Ocean Citizen y el Proyecto de Interés Insular Parque Temático Underwater Gardens Park Tenerife son las dos patas de una misma iniciativa empresarial, promovida por la misma persona física y articulada a través de dos sociedades mercantiles vinculadas. La parte marina se tramita ante el Ministerio de Transición Ecológica y Reto Demográfico (MITERD) como investigación científica; la parte terrestre, ante el Cabildo como establecimiento turístico recreativo. El propio promotor compara este último, en su documentación oficial, con Loro Parque y Siam Park, con expectativas de facturación superiores a 25 millones de euros anuales.
La fragmentación del proyecto en dos procedimientos independientes ante dos administraciones distintas tiene como efecto —y previsiblemente como propósito— eludir una evaluación ambiental conjunta de su impacto real, simplificando su trámite administrativo.
«Este territorio no es un recurso esperando ser explotado. Es patrimonio natural colectivo que merece ser protegido, no transformado en atracción turística. Punta Blanca no se toca», sostiene la plataforma.
