Negacionismo climático para enriquecer a las petroleras: Greenpeace exige a la UE que rompa su dependencia energética de Trump ante un socio cada vez más imprevisible
- El ataque de Trump a la ciencia y su apuesta por los combustibles fósiles pone en riesgo la salud y el bolsillo de la ciudadanía, profundiza la dependencia energética por parte de la UE y ralentiza la transición hacia un sistema 100% renovable
- Desde 2022, la UE ha firmado contratos de gas estadounidense por entre 190.000 y 210.000 millones de euros mucho más allá de 2035, fecha en la que la Bruselas debe eliminar por completo el gas fósil
- Durante la Conferencia de Seguridad de Múnich, Greenpeace ha desplegado un inflable gigante de Trump y Putin sobre un buque de gas para denunciar la dependencia europea de dirigentes autoritarios e imprevisibles
En respuesta al anuncio de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) de revocar la Declaración de Peligro de la Ley de Aire Limpio sobre los gases de efecto invernadero, Greenpeace denuncia el ataque frontal de Trump a la ciencia climática y a la salud pública. Asimismo, la organización exige a la Unión Europea que ponga fin a su dependencia energética de un socio cada vez más imprevisible.
La decisión de Donald Trump de quemar más combustibles fósiles no solo favorece a las grandes petroleras a costa del clima, sino que tendrá impactos directos muy negativos para la ciudadanía: “Nos hará enfermar más, aumentará nuestras facturas de energía, profundizará nuestra dependencia de combustibles peligrosos y caros, ralentizará la transición hacia una economía más saludable y empujará al planeta a temperaturas cada vez más altas”, ha declarado Tim Donaghy, director de investigación de Greenpeace USA. “Las leyes de la física no se preocupan por Trump. No les importan sus mentiras ni sus informes manipulados. Quemar más combustibles fósiles nos pone en mayor peligro; eso es irrefutable”, ha añadido.
Mientras Trump desmantela las salvaguardas climáticas de Estados Unidos, Europa corre el riesgo de profundizar su dependencia energética de una administración que demuestra abiertamente su desprecio por la ciencia y por la estabilidad climática global. Coincidiendo con la celebración hoy de la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde se espera que acudan líderes internacionales como el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, activistas de Greenpeace han desplegado un inflable gigante de Trump y Putin sobre un buque cisterna de gas para simbolizar la peligrosa dependencia europea de combustibles fósiles procedentes de dirigentes autoritarios e imprevisibles.
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Desde 2022, las empresas con sede en la UE han firmado contratos de gas licuado estadounidense por un valor estimado de entre 190.000 y 210.000 millones de euros, según los cálculos de Greenpeace International. Muchos de estos contratos tienen una duración muy superior a 2035, fecha en la que la UE debe eliminar por completo el gas fósil para evitar los peores efectos de la crisis climática.
En España la situación es igual de grave. Las importaciones de gas estadounidense en los últimos 12 meses están batiendo récords (31,4%) y se acercan ya a las procedentes de Argelia (34,6% ), el principal proveedor gasístico del país. Se estima que unos 116 buques con gas de Trump llegaron a España durante el último año, con Naturgy encabezando la mayor parte de ellas. A finales de 2025, la energética española cerró un nuevo acuerdo de importación a 20 años con la estadounidense Venture Global equivalente a unos 1,5 bcm y valorados en torno a 4.000 millones de dólares. En total, las empresas españolas Naturgy, Endesa, Repsol e Iberdrola acumulan unos 13,7 bcm en contratosque supondrían importar hasta 130 buques al año de EE.UU.
“Las energéticas españolas, con Naturgy a la cabeza, siguen firmando contratos de importación de gas estadounidense a largo plazo. Aunque resultan altamente lucrativos para las compañías, son extremadamente difíciles de rescindir y suponen una pesada losa para la transición energética. Mientras la Unión Europea ha asumido el compromiso de descarbonizar su economía y reducir de forma drástica la demanda de gas en las próximas dos décadas, Naturgy parece actuar al margen de esta realidad. Mantener e incluso ampliar nuestra dependencia del gas, al igual que del petróleo, incrementa la vulnerabilidad frente al chantaje geopolítico, encarece las facturas de hogares y empresas y perpetúa las emisiones de gases de efecto invernadero que agravan la crisis climática”, ha advertido Francisco del Pozo Campos, responsable de la campaña contra los combustibles fósiles de Greenpeace España.
Frente al colonialismo fósil y a los ataques a la ciencia, la única forma de que Europa proteja su independencia política y logre una verdadera seguridad energética y climática es eliminar gradual y rápidamente el gas fósil y acelerar la transición hacia un sistema energético 100% renovable.