Desde la irrupción del coronavirus en España, miles de personas han fallecido y otras decenas de miles están sufriendo las consecuencias de la pandemia; sin contar a todas aquellas que están trabajando sin descanso en hospitales, supermercados, etc. Una situación excepcional que hace que desde Greenpeace nos solidaricemos con todas las personas que de una forma u otra se están viendo afectadas por el virus.

Otra de las consecuencias de la irrupción del coronavirus ha sido la implementación del estado de alarma por parte del Gobierno. Una medida que implica el confinamiento de la mayoría de la población, y que ha provocado que el tráfico por carretera haya descendido más de un 70% en el conjunto de España. El impacto en la contaminación atmosférica es patente desde los primeros días, y desde Greenpeace ponemos a disposición los siguientes gráficos con datos que actualizamos regularmente y que muestran el descenso del NO2 en las ciudades de Madrid, Barcelona y Sevilla.
Fuente: Ayuntamiento de Madrid. Descargar gráfico y/o datos
Fuente: Generalitat de Catalunya Descargar gráfico y/o datos

 

¿Cómo funciona la contaminación en las ciudades?

Las sustancias tóxicas generadas cada día en las ciudades son disipadas por la atmósfera en función de las condiciones meteorológicas, ya sea de forma horizontal (gracias al viento) o verticalmente, mediante los movimientos de aire entre las capas de la atmósfera. Tras el decreto del estado de alarma tuvo lugar un periodo de inestabilidad meteorológica protagonizada por una DANA que ayudó a disipar la contaminación de las ciudades. Y al haber cesado las principales fuentes (principalmente el tráfico, seguido en menor medida de la industria) la contaminación no se ha vuelto a acumular, ayudando a mantener unos niveles excepcionalmente positivos para el mes de marzo.

Desde Greenpeace insistimos en que la prioridad indiscutible en este momento ha de ser la lucha contra una pandemia que afecta muy especialmente a la población más vulnerable. En esta situación tan difícil como la que estamos viviendo deberíamos extraer una lección: nunca deberíamos vacilar a la hora de tomar medidas contundentes siempre que se ponga en riesgo la salud de las personas. Por este motivo animamos a las administraciones a que, tras el estado de alarma, se analicen las consecuencias derivadas de unas circunstancias excepcionales, como es la mejora de la calidad del aire. De esta forma, podremos tomar las medidas necesarias para garantizar que no se vuelvan a incumplir los niveles máximos de contaminación fijados por la OMS una vez superada la crisis.
Fuente: Junta de Andalucía Descargar gráfico y/o datos