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10-07-2019

¿Ahora qué? El momento de actuar

En noviembre de 2016, la Comisión Europea presentó varias medidas con las que legislar la adaptación a la transición energética y el cumplimiento de los objetivos climáticos. De todos esos paquetes negociados entre el Parlamento, la Comisión y el Consejo Europeo, falta por cerrar, de aquí a final de este año, el conocido como “Diseño del mercado eléctrico” que regulará estos pagos por capacidad a partir de 2021. Así que estamos en un momento importante para poner cordura a este despropósito.

El Parlamento Europeo ya votó el pasado febrero limitar estas controvertidas subvenciones a las térmicas de carbón, gas, fuel y nucleares. También se mostró a favor de priorizar las renovables producidas a pequeña escala y facilitar que las personas generen y compartan la electricidad en sus comunidades, de acuerdo a lo establecido en la nueva directiva de energías renovables. De las propuestas de la Comisión Europea, apoyó exigir una evaluación sobre la oferta y la demanda eléctrica en toda la UE.

Una puerta a la esperanza para que las subvenciones a las energías sucias desaparezcan, o al menos que los pagos por capacidad se regulen de manera más estricta y transparente. Debemos caminar hacia un futuro en el que se invierta en nuevas fuentes de energía renovables, en eficiencia energética, en almacenamiento y acumulación o en la gestión de la demanda.

Notas:

Greenpeace comienza una investigación sobre los ‘pagos por capacidad’ en España en marzo de 2018. Realizamos solicitudes de información a los portales de transparencia de la Comisión Europea, la REE, la CNMC, el Ministerio de Transición Ecológica y el Ministerio de Industria. El objetivo: conocer el total de los pagos asignados y qué empresas eléctricas y centrales son las beneficiarias. A día de hoy, no hemos obtenido la información detallada que solicitamos. La CE y la REE nos han facilitado en todo momento la información pública disponible.
En diferentes comunicaciones, nos han indicado que son datos confidenciales. Las cifras que Greenpeace ha ido recopilando se han obtenido de REE y OMIE, analizando muchos pdf con datos ilegibles en un formato que dificulta su análisis. A pesar de ser un dinero que pagamos a través de la factura, existe una falta de transparencia y una traba en el acceso a los datos. Lamentablemente todavía no hemos conseguido acceder a las cantidades anuales segregadas por tipo de instalación y empresa.