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20-10-2020

EL ÚLTIMO ESLABÓN: después del cubo amarillo

Ecoembes considera como “envase reciclado” al material clasificado vendido a las empresas recicladoras. Es decir, en cuanto se entrega, se contabiliza “mágicamente” como reciclado.

Sin embargo, es en el último eslabón de la cadena –el de los gestores o recicladores–donde se extiende la mayor niebla misteriosa que impide seguir la trazabilidad de los residuos plásticos. Saber qué porcentaje de los residuos plásticos acaban convertidos en materia prima para crear nuevos productos es prácticamente inexistente o inaccesible. No existe una cifra concreta de toneladas recicladas anualmente. 

El material del cubo amarillo separado en las plantas de clasificación es subastado por Ecoembes a las empresas recicladoras adjudicadas. Estas empresas adjudicadas deben ser, además, homologadas por el SIG de Ecoembes. La homologación es un proceso de certificación que Ecoembes considera necesario para adjudicar el material del cubo amarillo a una determinada empresa. La empresa recicladora, una vez homologada, puede optar a esta adjudicación y comprar el material de las plantas de clasificación.

Cuando el material del cubo amarillo llega a las plantas de clasificación, éste es separado en cuatro tipos de plásticos: PET, PEAD, FILM y mixto. Los dos primeros tienen salida en el mercado, son los más rentables porque se reciclan mejor. Los otros tipos; el film,  plásticos ligeros, bolsas, plástico de embalaje, etc., suelen estar mezclados o impregnados con otros residuos, por eso en la subasta suelen adjudicarse a precio negativo. Ecoembes paga para que las empresas recicladoras se lo lleven.

plásticos vertederos España

Fuente: Greenpeace

Estos plásticos normalmente acaban en el vertedero, con la excusa de ser empleado como muros de contención para sujetar la creciente montaña de basura. Sin embargo, estas toneladas pasan a formar parte en las estadísticas como toneladas de plástico reciclado.

Sin trazabilidad

En los contratos de adjudicación entre Ecoembes y las empresas adjudicadas (las que compran el material del cubo amarillo), aparece claramente la obligación de los recicladores “a acreditar las sucesivas entregas del material a los agentes integrantes de la cadena de la trazabilidad hasta su destino final de reciclado”. No obstante, este “control de trazabilidad”, con el que deberíamos saber cuántas toneladas de envases del cubo amarillo consiguen reciclarse, o a qué productos se destinan como materia prima, o no existe o Ecoembes no ofrece esta información de manera accesible. 

En este punto es donde Ecoembes y las Administraciones pierden la trazabilidad de una parte importante de los residuos de envases y donde se ponen de manifiesto los grandes fallos del sistema de reciclaje. Muchos de estos envases domésticos acaban en incineradoras, en vertederos ilegales, exportados o incluso quemados en numerosos incendios de las plantas de reciclaje.

Fuente: Web Ecoembes Descargar gráfico y/o datos