Casas que no nos cuesten la vida, ni el planeta
Greenpeace sale a la calle por el derecho a la vivienda digna. El próximo domingo 24 de mayo, a las 12:00 horas, las calles de Madrid y de decenas de ciudades por toda España volverán a movilizarse para defender un derecho fundamental usurpado y que nos cuesta el bolsillo y la vida: el derecho a una vivienda digna. Para Greenpeace, justicia social y climática son parte de la misma lucha por vidas dignas en un planeta vivo. ¡Y necesitamos que tú también estés allí! Busca tu ciudad y sal a la calle.

Mientras la vivienda digna no sea una realidad en este país, seguiremos saliendo a la calle
Llevamos varios años contándote por qué defender la vivienda es algo clave para defender los derechos básicos de las personas y el planeta. La crisis social de la vivienda, la crisis energética derivada de la guerra en Irán y la crisis climática están totalmente interconectadas y sus soluciones también. Por todo ello, Greenpeace se sumará este domingo 24 de mayo a las manifestaciones convocadas por toda España por el derecho a una vivienda digna y adecuada: porque garantizar el derecho a la vivienda debe ser algo que vaya más allá de tener un techo sobre nuestras cabezas. Nuestras casas son los cimientos sobre los que construimos nuestras vidas con anhelo de bienestar, estabilidad y seguridad, donde protegemos y cuidamos a nuestras familias y seres queridos, y donde formamos comunidad. Para ello debemos asegurar el acceso a precios adecuados, los servicios básicos y de proximidad, la seguridad y autonomía frente a las sacudidas en los precios de la energía y el que sean una solución fundamental frente a la emergencia climática. ¡Queremos viviendas dignas para todas: sin especuladores y sin combustibles fósiles!
Hoy en día esto te puede parecer una quimera. Pero nos estamos organizando para que sea un derecho conquistado en favor de las personas y el planeta cuanto antes.
Nos encontrarás en el bloque ecosocial, con el lema Vivienda digna Ya: por un hogar asequible, saludable y sostenible.
Cuatro razones por las que venir a la manifestación del domingo 24 de mayo
1. Fuera especuladores, contaminadores y tiranos de nuestras casas.
Nuestras casas se han convertido en un activo financiero y turístico a beneficio de multimillonarios, disparando la demanda y los precios de forma descontrolada y convirtiendo el acceso a la vivienda en un sueño imposible para millones de personas. Además, la factura energética doméstica ha subido de media un 50% en Europa tras la crisis energética de 2021. Mientras los superricos, los fondos buitre y las petroleras siguen aumentando sus beneficios multimillonarios que se reparten entre unos pocos, los gobiernos hacen la vista gorda y no son capaces de ponerle el cascabel al gato.
2. ¿Viviendas en un planeta recalentado? ¡Houston tenemos un problema!
Nuestras casas son viejas, derrochan energía a mansalva, están atrapadas en la inestabilidad fósil y suponen el 33% de las emisiones y el 40% del total del gas fósil consumido en Europa. Además, ese gas que importamos nos empobrece y nos hace vulnerables. Es urgente reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas a nuestros hogares. Esto implica dejar de derrochar energía y sacar los combustibles fósiles de nuestras casas. La buena noticia es que tenemos soluciones para mejorar la eficiencia energética de los hogares y vivir con energía limpia y mucho mejor. Solo falta voluntad política para apoyarlas.
Además, tu calefacción, aire acondicionado y agua caliente no pueden depender de lo que haga Putin en Ucrania o Donald Trump en Irán. Por ello hemos pedido al Gobierno en un Escudo Social Verde frente a la crisis energética proteger a hogares vulnerables de la codicia fósil y de los tiranos, reducir la factura energética de los hogares con más renovables, poner topes a precios en situaciones de emergencia, regular los alquileres de temporada y pisos turísticos y una fiscalidad permanente que grave a los que se forran con la vivienda y los fósiles y en favor de la electricidad y la rehabilitación.
3. Nuestras casas también son un problema de salud pública.
Hay una realidad que nos parece especialmente sensible: un 17,6 % de la población en España vive con pobreza energética. Si dedicas más del 10% de tus ingresos del hogar a sufragar la factura energética entras en esta definición. Estamos al doble que la tasa europea (un 10,6%) y esto implica que hay más de 8,5 millones de personas que no pueden calentar su casa adecuadamente en invierno (bien por los altos precios de la energía, por la mala eficiencia térmica de sus casas, o por su situación económica). Pero en verano la pobreza energética se dispara al 33%, y provoca 21.700 muertes asociadas al calor. Hablar de vivienda es hablar ya de nuestro primer y más importante refugio climático y los colectivos que sufren esta realidad deben ser los primeros en beneficiarse de la transición
4. Hay una llave verde para todas las personas: Tu-Llave.
Las administraciones públicas deben arremangarse y garantizar los derechos constitucionales a una vivienda digna liberándonos de la amenaza de especuladores y de facturas energéticas que asfixian a las familias mes a mes. Pero además, deben tomarse en serio dos cosas más:
- constituir un parque de vivienda pública accesible
- poner la rehabilitación en el centro para tener edificios cero emisiones, para ahorrar y autogenerar su propia energía limpia con renovables (como la bomba de calor y fotovoltaica compartida con tus vecinas o comunidad).
No queremos otra burbuja del ladrillo, más turistificación y más ganancias de especuladores y corporaciones fósiles. Queremos más viviendas públicas, edificios cero emisiones, oficinas de proximidad, ayudas económicas accesibles y administraciones que cooperen y se comprometan con esta revolución de la vivienda. ¡Queremos que Tu-Llave para la vivienda digna sea una realidad ya!
Y si no puedes venir a la manifestación….
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