Dos años de la Dana en Valencia: diez voces que exigen pasar del hormigón a la justicia climática y social
Parece que fue ayer cuando aquella interminable ola marrón desdibujó una región entera. Como queriendo hacer borrón y cuenta nueva, el río se lo llevó todo dejando un panorama de dolor infinito. Dos años después, parece que no hemos aprendido gran cosa.
En lugar de reconciliarnos con el río y aprender a convivir con él, volvemos a levantar muros para canalizarlo. Pareciera que aún no entendemos de qué va lo de sobrevivir a la crisis climática. Como pasa en el cuento de aquel rey que quiso vencer a la enfermedad. No hay muros en el mundo que puedan separarnos de la naturaleza. Nosotros también somos naturaleza. Igual que al rey le acabó llegando su hora, el río volverá a subir, cada vez más alto y esas barreras prepotentes e inútiles serán rebasadas y la ola marrón volverá a arrasar vidas y sueños
Afortunadamente, hay otras maneras de salir de este destino fatuo. A dos días del segundo aniversario de la DANA, hablamos con colectivos vecinales, ambientalistas, agrícolas y del sector social. Sus testimonios y demandas convergen en una misma voz: no habrá reconstrucción efectiva ni justa si se perpetúa el modelo que nos expuso al desastre. No hay adaptación posible sin frenar la causa última: los combustibles fósiles que calientan nuestra atmósfera y nuestros mares.
Estas son diez de las muchas voces que ilustran todo lo que queda por tener una reconstrucción de verdad:
«Queremos un territorio libre de asfalto y hormigón».
Rut Moyano colabora activamente en los Comités Locales de Emergencia y Reconstrucción. “Queremos un territorio libre de asfalto y hormigón que respete los cursos de agua que desembocan en el mar. Queremos que nuestros pueblos y comarcas no sean tratados como objetos de comercio, sino como espacios en los que se pueda mantener la vida”.
Los comités son espacios horizontales ciudadanos surgidos a raíz de emergencias como la Dana para coordinar a vecinos, asociaciones y colectivos sociales. Su objetivo es ofrecer una respuesta rápida de apoyo mutuo y liderar la reconstrucción. Proponen un modelo que prioriza la protección del territorio y de la vida frente al urbanismo desmedido.

«Por dignidad campesina y climática, que las corporaciones fósiles paguen por la crisis que provocan».
«La Dana no solo arrasó el área metropolitana de Valencia; devastó comarcas rurales enteras como la Ribera, donde perdimos cosechas, tierras y el sustento de pueblos que siguen invisibilizados. Nuestra huerta no es un solar para especular, sino el escudo natural que frena las riadas y da de comer a toda la sociedad. Por dignidad campesina y climática, que las corporaciones fósiles paguen por la crisis que provocan, en lugar de condenar al campo a pagar la factura del desastre».
Ximo Herrero Boïl es un agricultor agroecológico de Guadassuar que, tras perder su casa y sus campos por la Dana, se plantó ante la junta de accionistas de Repsol para exigir que las grandes corporaciones de combustibles fósiles paguen por la crisis climática y los daños causados al campo.

«Liberar los cauces con vegetación adaptada y espacio lateral es la única vía real para frenar la velocidad del agua».
Eva Tudela Rojas es portavoz y miembro de la comisión de Territorio de Acció Ecologista-AGRÓ. Encabeza la denuncia ciudadana contra la edificación en zonas inundables y la proliferación de proyectos que impermeabilizan el suelo, defendiendo una reconstrucción basada en la renaturalización de ríos y barrancos frente al modelo de hormigón y escolleras. «Nuestros ríos y barrancos deben ser cauces vivos y no canales de evacuación: empeñarse en levantar escolleras más altas y más hormigón es una solución rígida y obsoleta que contradice a Europa y no soluciona el riesgo», dice. Liberar los cauces con vegetación adaptada y espacio lateral es la única vía real para frenar la velocidad del agua, favorecer la infiltración y protegernos de las riadas. Es urgente cambiar la mirada y renaturalizar nuestros ríos para cuidarlos como parte viva de nuestro paisaje, en lugar de vivir con miedo cada vez que llueve con intensidad».

«La reparación nunca será plena mientras no se asuman responsabilidades».
Ausiàs Orti Moreno es secretario de de la Asociación Víctimas Mortales DANA 29O y su demanda es clara: “exigimos verdad, memoria, justicia y reparación: podrán repetirse temporales extremos, pero jamás puede volver a repetirse la negligente gestión política que costó tantas vidas», sentencia. «Exigimos conocer toda la verdad de lo ocurrido y mantener viva la memoria colectiva —al igual que con Tous o la riada del 57— para aprender del dolor y no repetir errores trágicos del pasado. Justicia y reparación son inseparables, y la reparación nunca será plena mientras no se asuman responsabilidades y quienes fallaron sigan ocupando cargos en las instituciones”.

«Exigimos un nuevo plan metropolitano de movilidad».
«La catástrofe de la Dana evidenció las graves carencias del transporte público y una insostenible dependencia del vehículo privado, pero la reconstrucción se ha limitado a perpetuar este modelo destinando la mayor parte de las ayudas a sustituir coches uno a uno y volver a colapsar nuestras calles», comenta Mila García Sanjuan, Presidenta de Catarroja Renovable. «La movilidad colectiva, accesible y compartida debe garantizarse como un derecho fundamental y no como un negocio individual. Por ello, exigimos un nuevo plan metropolitano de movilidad que asegure este derecho priorizando la descarbonización, la movilidad activa y el modelo de ciudades de 15 minutos frente al monocultivo del automóvil», finaliza.

«Las comunidades energéticas son una fuerza transformadora clave: no solo reducen la huella de carbono, sino que generan cohesión social y fomentan una pedagogía viva de responsabilidad colectiva frente a la emergencia climática».
«Es imprescindible acelerar en nuestras comarcas una verdadera transición hacia las energías renovables, la electrificación, la eficiencia y el fin de los consumos innecesarios. Para lograrlo, exigimos un apoyo público decidido que impulse y multiplique las comunidades energéticas ciudadanas en cada uno de nuestros pueblos como herramienta de soberanía energética. Estas comunidades son una fuerza transformadora clave: no solo reducen la huella de carbono, sino que generan cohesión social y fomentan una pedagogía viva de responsabilidad colectiva frente a la emergencia climática». Así de claro lo tiene Salva Moncayo Granados, Vocal en el Consejo Rector de Catarroja Renovable.

«La lección [que dejó la Dana] debe ser construir mejor y con seguridad».
Mariló Gradolí preside la Associació de Víctimes de la DANA 29 d’octubre con el objetivo de reivindicar la verdad, la justicia y la reparación, para que no vuelva a gestionarse tan negligentemente una emergencia. «Después de 233 muertos, no aceptamos que la lección de la Dana sea solo construir más rápido», explica Gradolí. «La lección debe ser construir mejor, con seguridad, y sobre todo, saber también dónde no se debe construir».

«Las huertas son zonas inundables por su propia naturaleza y que nunca deberíamos seguir urbanizando».
Marc Ferri Ramírez es miembro de Per l’Horta y sabe de lo que habla. «Las huertas son zonas inundables por su propia naturaleza y que nunca deberíamos seguir urbanizando. Son llanos aluviales creados durante miles de años por ríos y barrancos. Actúan como espacios de laminación de avenidas que reducen el impacto del agua en los barrios. Tras la DANA, es inadmisible que se sigan aprobando proyectos de polígonos industriales y nuevos barrios y carreteras en l’Horta Sud como se pretende en Alfafar, Picanya, Paiporta, Xirivella, Torrent, Quart de Poblet o Mislata», dice.

«El consumo local y agroecológico debe ser parte de la reconstrucción».
«Dos años después de la DANA, el campo valenciano sigue sin recuperarse» afirma Helena. «Reconstruir no es volver al modelo intensivo. Los suelos vivos con cubierta vegetal retienen agua y frenan la erosión. Los setos, ribazos y bosques de ribera ralentizan las riadas y dan refugio a la fauna auxiliar. Pedimos apoyo técnico, formación, inversión y precios justos para las familias productoras. El consumo local y agroecológico debe ser parte de la reconstrucción». Helena Cifre es la Coordinadora de la Sociedad Española de Agricultura Ecológica y Agroecología (SEAE) con sede en Catarroja.

«La tierra no necesita que la salves, necesita que la recuerdes».
Salvador Pérez Sempere es miembro de Mans al Terra Fundación de la Comunitat Valenciana y Del Camp a la Taula. Conoce perfectamente lo que explica. «La tierra no necesita que la salves, necesita que la recuerdes. Recuperar la memoria de nuestro suelo fértil y de los ciclos del agua es la única garantía para evitar que las riadas vuelvan a cobrarse vidas y medios de sustento. Durante décadas hemos dado la espalda a la sabiduría campesina, enterrando la huerta bajo capas de asfalto y tratándola como un simple solar, en lugar de respetarla como el organismo vivo que frena las avenidas y alimenta a nuestros pueblos», termina.

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