¿En qué sociedad queremos vivir? El 29N nuestro voto decide
La convocatoria de elecciones generales anunciada para el próximo 29 de noviembre nos sitúa ante una encrucijada determinante y una pregunta tan sencilla como decisiva: ¿en qué tipo de sociedad nos gustaría vivir? Frente al aumento de la polarización, la narrativa negacionista y el avance de discursos autoritarios de las minorías poderosas, en Greenpeace estamos convencidas de la importancia de movilizarse para fortalecer la democracia y garantizar un futuro justo, verde y en paz para todas las personas.
Como bien sabéis, Greenpeace es una organización completamente independiente en lo político y económico, gracias a las aportaciones de los más de 156.000 socias y socios que compartís el propósito de la organización y apoyáis nuestro trabajo.
Gran parte de lo que hacemos incide directamente en el ámbito político, porque la política es, al fin y al cabo, la herramienta colectiva que decide cómo nos organizamos y cómo cuidamos lo común. No nos casamos con ningún partido: somos independientes y apartidistas. Pero eso no significa ser neutrales. Exigimos compromisos reales a quienes gobiernan o aspiran a hacerlo. Por eso, ante cada cita electoral, vemos una oportunidad clave para empujar medidas valientes que garanticen más derechos, instituciones democráticas más sólidas y, sobre todo, un planeta vivo para las próximas generaciones.
Esta independencia política es precisamente la que nos permite señalar con total libertad qué medidas y qué políticas están verdaderamente alineadas con la defensa de la vida, la justicia social y los límites del planeta.
Por eso, como señalaba nuestra directora ejecutiva, Eva Saldaña, al convocarse los comicios, el próximo ciclo político no tolera medias tintas: o seguimos atrapados en un modelo socio-económico destructor y opresor con una dependencia fósil que precariza, encarece nuestras vidas, ahonda la desigualdad, concentra el poder y riqueza y genera conflictos devastadores , o impulsamos un nuevo Contrato Social Verde capaz de conectar la transición ecológica con la realidad cotidiana de llegar a fin de mes.
Democracia de calidad
No defendemos una utopía abstracta, sino soluciones que bajan directamente a las preocupaciones de las personas, a los barrios y al mundo rural: proteger el derecho a una vivienda digna y eficiente frente a la especulación, cuestionar cuánta energía precisamos y para qué, y asegurar que la que necesitemos sea renovable, accesible y barata, facilitar el acceso a una alimentación saludable y reforzar el transporte público y la movilidad sostenible, bajo las premisas indiscutibles de que quien contamina debe pagar y reparar el daño causado, y de que la ciudadanía debe ser partícipe de las decisiones que le afectan, garantizando transparencia y solidez a nuestra democracia.
La verdadera soberanía y resiliencia de un país no se mide por cifras abstractas de PIB, sino por la salud de sus ecosistemas y la calidad de su democracia. De las plazas a las urnas, el 29N nos toca volver a utilizar esa fuerza colectiva para frenar el derrotismo y exigir una agenda política valiente que ponga en el centro el bienestar de la mayoría y no el interés de unos pocos. En Greenpeace estamos convencidas de que el futuro no está escrito y de que el voto sigue siendo una valiosa herramienta de conquista, cambio y transformación democrática.
Comentarios
Es muy difícil progresar en verde si no se implanta esta filosofía desde la escuela. Hay que educar en la cultura del esfuerzo y en el conocimiento del entorno, la sociedad y la política, y eso me parece que no se está aplicando. Los jóvenes se están educando en la cultura de la inmediatez , en tenerlo todo sin esforzarse y no se molestan en entender al entorno, prefieren que otros piensen por ellos. De ahí lo fácil que lo tiene el negacionismo
Totalmente de acuerdo contigo, Rosa María.
La base está en las escuelas, por eso también hay que defender a ultranza la escuela y la educación pública y de calidad. Para empezar, los profesores y profesoras tienen un papel fundamental en sus manos y en transmitir no solo a los chicos esos valores, sino en pedir la ayuda de los padres y su colaboración, YA QUE ALGUNO DELEGAN MUCHO EN LOS EDUCADORES Y OLVIDAN QUE EL MOUNSTRO LO TIENE EN CASA CON TANTO CHAT GPT O PANTALLAS A TODAS HORAS... LO FÁCIL
Y quién propone o presenta estás maravillosas ideas? La política es un tablero de parchís: a ver quién come más fichas y llega primero.
Qué políticos hay fuera de ese tablero?
Difícil solución para todos
Hace falta más pedagogía y exigir que la historia forme parte fundamental de la educación.
Sin lugar a dudas, las políticas verdes deben acorazarse y no ser simplemente un cebo para atraer votos. Deben llegar a un fin con prioridad sobre otras muchas para alcanzar un desarrollo saludable y eficiente. Si no partimos desde un respeto firme con el medio ambiente y un compromiso serio y duradero, no conseguiremos un estado de bienestar óptimo para nosotros y para los aún están por llegar.
Naci y me crié en Suiza, país donde se respeta y se cuida la naturaleza y el medio ambiente al 100%, ya que desde pequeños nos enseñan en las escuelas al respeto por nuestro entorno. El problema de España, es que este respeto por el medio ambiente, no se implanta en la sociedad y donde tampoco se cumplen las leyes, por lo que la sociedad española no sw conciencia en ese respeto y mucho menos se implica.