Entrada de blog por carmen - 24-07-2026


¿Otro apocalipsis ? No, gracias

Durante los últimos años parece que nos hemos especializado en entrenar la imaginación para sobrevivir al desastre. Sabemos cómo sería una Tierra abrasada por el calor, una crisis provocada por la mutación de un hongo  o una sociedad enfrentada por los últimos recursos del planeta. El cine, las series, los videojuegos y la literatura llevan décadas perfeccionando ese relato. Tanto, que incluso ha acabado teniendo nombre propio: cli-fi (abreviatura de climate fiction), el género que convierte la crisis climática en el motor de la ficción.

No es casualidad que estas historias vivan un momento de esplendor. Mientras la ciencia confirma que el calentamiento global avanza y los fenómenos extremos se multiplican, la cultura ha encontrado en ese miedo una fuente inagotable de historias. Distopías, futuros posapocalípticos y sociedades al borde del colapso llenan nuestras pantallas y librerías.

El problema no es que existan esas historias. El problema es que apenas existen otras. Y eso acaba haciendo mella especialmente entre las generaciones más jóvenes. Ellas han crecido rodeadas de incendios, pandemias, sequías y catástrofes tanto en las noticias como en la ficción, y les cuesta visualizar un porvenir en el que hayamos logrado frenar el deterioro del planeta.

No es de extrañar que, además del daño causado en los ecosistemas, la crisis climática esté moldeando nuestro estado de ánimo. La ecoansiedad —ese sentimiento de angustia e impotencia ante el deterioro ambiental— forma ya parte del vocabulario cotidiano. Cuando el único horizonte imaginable es el colapso, resulta fácil caer en la resignación.

Quizá por eso empiezan a abrirse paso corrientes culturales que buscan cambiar el foco. Movimientos como el solarpunk imaginan ciudades cubiertas de vegetación, energías renovables integradas en el paisaje y comunidades donde la tecnología sirve para regenerar en lugar de destruir. El hopepunk, por su parte, reivindica la esperanza como una forma de resistencia frente al cinismo. Ambas corrientes comparten una intuición: imaginar futuros mejores no es una evasión, sino una herramienta para construirlos.

En ese mismo territorio se sitúan las ecotopías. El término juega con las palabras ecología y utopía, pero su planteamiento no describe mundos perfectos ni promete soluciones mágicas. Se trata de futuros deseables, socialmente justos y ecológicamente viables construidos a partir de iniciativas que ya existen hoy: comunidades energéticas, agricultura regenerativa, ciudades pensadas para las personas, economías más cooperativas o formas de vida donde el bienestar no dependa de consumir cada vez más. En otras palabras, no imaginan un planeta imposible, sino un presente que ha sabido tomar mejores decisiones.

Esa es la idea que Greenpeace lleva varios años impulsando, al estar convencida de que, aunque los datos son imprescindibles, resultan insuficientes para provocar cambios profundos y generar esperanza. También hacen falta los relatos.  De ahí que las ecotopías hayan encontrado espacio en ámbitos tan diversos como el cine, el teatro o el cómic. 

Esa apuesta se ha traducido en una presencia cada vez mayor en espacios donde se crean esas historias. Greenpeace forma parte del jurado del Another Way Film Festival, que reconoce a nuevos cineastas comprometidos con la sostenibilidad; y también del Premio Tanta, dentro del programa Ikusmira Berriak del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, destinado a impulsar proyectos de nuevos creadores. 

Este año, Greenpeace ha creado el Premio Ecotopías, dentro de Notodofilmfest*, para reconocer cortometrajes capaces de imaginar futuros donde la defensa de la naturaleza vaya acompañada de esperanza. 

*¡No te pierdas aquí el maravilloso corto de Javier Fesser de la primera edición del Premio Ecotopías! La iniciativa se suma al Premio Lurra del Festival Internacional de Cine de San Sebastiány a colaboraciones con compañías teatrales como La Fura dels Baus o La Rueda para incorporar estos imaginarios a nuevos escenarios.

La literatura tampoco se ha quedado al margen. En 2024, Greenpeace y Astiberri publicaron Ecotopías, una novela gráfica en la que nueve referentes del cómic español —Darío Adanti, Flavita Banana, Miguel Brieva, Harkaitz Cano, Iñaki Landa, Miguel Ángel Giner Bou, Cristina Durán, Núria Tamarit y Josune Urrutia— imaginaron futuros posibles inspirados en soluciones que ya están en marcha. Cada historia aborda un aspecto distinto —la alimentación, la salud, la energía, la tecnología o la convivencia—, pero todas comparten una misma idea: el cambio no llega tras un milagro ni después de un apocalipsis, sino gracias a un gran giro colectivo, un cambio profundo en nuestra forma de relacionarnos con la naturaleza y entre nosotros.

A todo esto se suma la exposición de viñetas de Flavita Banana, que imagina, con el humor y la mirada afilada que caracterizan a la ilustradora, escenas cotidianas en un futuro más sostenible: desde la movilidad o la alimentación hasta la forma de producir energía. 

Ese quizá sea el verdadero valor de las ecotopías, que no pretenden hacernos olvidar la gravedad de la crisis ecológica ni endulzar el presente. Al contrario, reconocen las incertidumbres  y las dificultades, pero con la convicción de que si no somos capaces de imaginar cómo solucionar este problema, acabaremos creyendo que es inevitable.

Porque aunque la ficción no sustituya a la acción política ni a la ciencia, puede contribuir a que una sociedad deje de resignarse y se decida a actuar. Al fin y al cabo, antes de construir cualquier futuro, alguien tiene que imaginarlo primero.

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Comentarios

2 comentarios
Assumpció 08/08/2026

Si Completamente de ACUERDO. Hay que poner una MENTE POSITIVA.
Muy bién toda la información, solarpunk -hopepunc- ecotopías-.. La imaginación ya crea. Aunque importante recordar el mundo exterior que creamos esta en el interior nuestro. Imaginemos un jardin de flores, mientras voy tirando encima la basura con todo lo que desperdício diariamente. ¿Como saldrán las flores? ¿De todos los jardines juntos?
Séria necesario, mientras potenciamos la imaginación, conjuntarlo con acciones positivas nuestras que ayuden a cuidar a sanar el planeta, com menos desperdicio, invertir menos, en tecnologias compras, desplazamientos...
Así Nuestra imaginación guiada con la fuérza en acción buscando recuparar la sanación de cada lugar, serà vigorosa, victoriosa y fuerte, será una realidad potenciada de la verdad y se materializarà, en bien de la humanidad. Personalizada en lo cotidiano segun necesidades de cada cual, però cada vez más concienciados, Juntos puede haber la salvación del planeta o sanarse todo lo que se pueda. Imaginando dias de paz. Creandolo en mi dia a dia con acciones de buena voluntat.
Gracias Greenpace. Como a todas las personas que trabajan en bien de la naturaleza, del planeta. En bién de la humanidad.
Assumpció.

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Wolfgang Ricardo Nünke 11/08/2026

El tema no tiene fácil solución. Todos queremos salvar el medio ambiente, pero no se hace lo suficiente para ello. En las últimas semanas he visto frecuentemente cierto tipo de muebles en la basura. Dos veces me he servido de ellos, restaurándolos y me dan un servicio estupendo (aunque los uso en un trastero). Pero he visto muchos en la basura, encima destrozados voluntariamente, para que no se pueden reutilizar. En vez de llevarlos a un punto "R", se tiran destrozados; no es solo una lastima sino una vergüenza.
Cada vez mas no se arreglan las cosas, se tiran. La actual generación que esta llevando la economía y la generación Z, enseñadas a la comodidad, no han aprendido que esta forma de comportamiento daña a largo plazo el medio ambiente, amen de que es mas importante ganar dinero, como sea.
Con eso no quiero criticar a ellos solo, porque se les han enseñado a esto; hay otras razones, como la excesiva producción industrial a nivel global, negación al cambio climático, etc. Pero ellos no ven, que sean cada vez mas pendientes de terceros (globalización y financiación) y sobre todo de un tipo de información que no corresponde siempre con la realidad. Debían luchar más. Y como la supervivencia económica es cada vez mas importante, acompañados con problemas sociales, los problemas medioambientales se quedan atrás. Corremos realmente el peligro de quedarnos atrapados por las olas de calor, mirad las sequías que han afectado este año al norte de Europa (con el rio Rin y Danubio a mínimos con el caudal de aguas), y las temperaturas desorbitados en estos latitudes. La cosa esta muy serio, sin lugar a dudas. Que se hacen ahora películas, tipo comics o dibujos animados, me parece bien. Es otra forma de informar a la gente, pero corre el inconveniente que se toman como una diversión y el tema es demasiado serio en tomarse el medio ambiente a la ligera.

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