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Entrada de blog por Greenpeace España - 16-10-2019


Papel vs plástico: la solución es el cambio de sistema

Vivimos en la locura del usar y tirar envases desechables que se transforman en residuos tan solo unos minutos después.

La buena noticia es que la población está despertando ante la crisis mundial por la contaminación por plásticos, avalada por la evidencia científica sobre su impacto ecológico y social. Eso es estupendo. El siguiente paso necesario es cambiar el sistema, el modus operandi del “usar y tirar” por la reducción, reutilización y rellenado. No puede ser de otra manera. De lo contrario, esto se convertiría en una búsqueda infinita de materiales alternativos (también desechables) que seguirán provocando el aumento de residuos, emisiones de gases de efecto invernadero y problemas de gestión a nivel planetario.

Para mostrar que la solución radica en reutilizar y no en buscar materiales alternativos desechables, presentamos hace unos días el informe “Tirando el futuro”. Este informe pone el foco en que las verdaderas soluciones van dirigidas a un cambio del paradigma del derroche y despilfarro frente a las verdaderas soluciones de reducción y reutilización, y nunca a envases de cualquier otro material que sigan siendo de un solo uso.

Y entre esas alternativas es indudable que no todos los materiales son iguales. El papel podría proceder de fuentes renovables si la gestión forestal en origen es responsable. El ciclo de vida del papel es, en principio, mucho menos impactante que el del plástico. Pero la realidad es que el sector papelero tampoco ha hecho los deberes. El mercado internacional de productos papeleros está contaminado por la degradación de los bosques, la deforestación, la tala ilegal y la expansión de plantaciones forestales en espacios de valor ambiental. Decir que el papel es un producto sostenible solo por el hecho de estar fabricado de madera es un disparate.

Es cierto que en países como el nuestro, el aprovechamiento de los recursos es fundamental para dinamizar el medio rural, y que el que sector forestal juega y deberá jugar un rol importante dentro de nuevos paradigmas de sostenibilidad (bioeconomía, economía circular, etc.). En España este sector es clave para la recuperación de paisajes tradicionales resilientes a los grandes incendios forestales y aportando soluciones a la “España Vaciada”. Pero esto no es un cheque en blanco al sector papelero.

El sector forestal debe ser un sector estratégico para dinamizar el medio rural y para la protección de nuestros bosques frente a la crisis climática y de biodiversidad y evitar que el planeta supere el 1,5 ºC. Esto es indudable. Sin embargo, no puede ser excusa para continuar la cultura del usar y tirar a través del papel promoviendo el aumento de su consumo en el mundo, ya que las previsiones de crecimiento que se hacen se sustentan en modelos económicos insostenibles, enormemente derrochadores y contrarios a las verdaderas soluciones.

En muchos lugares del planeta, los bosques (incluso bosque primario) y otros ecosistemas naturales han sido y son todavía sustituidos por plantaciones de árboles de crecimiento rápido para la industria del papel.

Sustituir los envases de plástico de un solo uso por papel, también desechable, no es la solución. Para acabar con la contaminación por plásticos necesitamos alejarnos de la cultura del usar y tirar, acabar con el sobreconsumo, el sobreembalaje, el transporte de grandes distancias, y la creciente cantidad de residuos que seguimos generando.

Por tanto, sí a la gestión forestal de nuestros bosques, sí a las fuentes de ingresos que den valor económico a nuestros bosques, sí al uso del papel de forma responsable, pero NO a la cultura del usar y tirar y a la justificación del derroche y el sobreembalaje, cultura que nos está llevando a la actual situación de emergencia climática.

Post escrito por Mónica Parrilla, responsable de la campaña de incendios, Nanqui Soto, responsable de la campaña de bosques y Alba García, responsable de la campaña de plásticos.

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Comentarios

1 comentario
Elizabeth Cervantes Chavarría 27/10/2019

Antes de que se empezara el uso plástico, lo que se utilizaba botellas, frascos, platos y una cantidad de cosas de vidrio. No sé cómo funcionaba en las grandes ciudades. En mi pueblo en la década 50-60, la primera vez pagaba el valor de las botellas que se usaban para la leche, luego se reutilizaba hasta reponer alguna rota. Lo mismo se hacía con las botellas de cerveza, sodas etc. La basura que se recogía eran de tipo orgánico, que se ponía a secar para abonar la tierra. En ese entonces la contaminación era muy escasa. El agua de los ríos era muy limpia. Se hervía y se dejaba enfriar. No existían las bolsas para recoger basura. Se utilizaba el papel con responsabilidad y se reutilizaba en otra cosa, no se tiraba. Se me enseñó que los recursos naturales, en este caso, los árboles no se debían talar en exceso, era un recurso agotable. Siempre se sembraban árboles. Creo que quizás va ser difícil reeducar a los seres humanos con las cinco erres: Reemplazar, Reducir, Reciclar, Reutilizar y Recuperar-Reparar. Podemos tener muy buenas ideas para ayudar al planeta. Creo que si la gente no está educada al respecto; sería echar basura en una bolsa rota.

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