Entrada de blog por Adrián Fernández Carrasco - 07-07-2020


Así consiguen los fabricantes vender coches más contaminantes

El pasado viernes, el Consejo de Ministros aprobó el Plan Renove 2020 para fomentar la compra de vehículos. Aunque la crisis de la Covid-19 todavía nos deja zonas confinadas, empresas en ERTE y personas en situación muy precaria, el Gobierno ha cedido a las presiones de la industria automovilística con un objetivo: que lo primero que hagamos tras salir a la calle sea comprar un coche nuevo.

Los 3.750 millones de euros que se destinarán a este plan engloban varios paquetes: ayudas a la compra de vehículos 100% eléctricos, créditos ICO para profesionales y financiación para modernizar la industria. Pero entre estas inversiones razonables se coló un polémico programa de 250 millones para subvencionar coches diésel y gasolina. Nada más anunciarse el plan, desde Greenpeace fuimos al Congreso para dejar claro que dar dinero público a industrias contaminantes es incompatible con la emergencia climática.

La posición de España con los vehículos de combustión interna es paradójica. El Gobierno concede ayudas a su compra mientras que en los planes que manda a Bruselas se compromete a prohibir su venta en el futuro. Tanto el Ministerio de Industria como las marcas insisten en que es un ‘plan verde’, ya que la renovación del parque ayudará a reducir las emisiones. Un dato que, por cierto, la Agencia Europea del Medio Ambiente ya ha puesto en duda por el auge de modelos cada vez menos eficientes, como los SUV.

Pero detrás de esta fachada de ‘greenwashing’ los fabricantes han aprovechado para meternos un gol al medio ambiente y a España, utilizando dinero público para quitarse de encima unos coches cuya salida al mercado cada vez es más difícil. ¿Cómo lo hacen?

Las reglas del ‘Dieselgate’

Una de las condiciones para recibir las ayudas es que el modelo adquirido sea eficiente. El IDAE clasifica los coches con una etiqueta energética (como los electrodomésticos) y sólo se subvencionan los que tengan clasificación A o B, es decir, al menos un 15% más eficientes que la media dentro de su segmento. ¡Ojo! No confundir con el distintivo ambiental de la DGT, el del parabrisas, que en este caso deberá ser tipo C. Tenemos dos clasificaciones ambientales… ¡y encima son contradictorias! No sería mal momento para revisarlas y proponer un modelo más fiable e intuitivo para quien va a adquirir un vehículo.

En la web del IDAE puedes consultar la ficha energética de la mayoría de vehículos del mercado y saber su clasificación.

Para lograr la clasificación A o B y recibir la ayuda correspondiente, los turismos deben acreditar una emisión de CO2 inferior a 120 gramos por kilómetro. Unas emisiones que, de forma incomprensible, se van a acreditar mediante la prueba NEDC tal y como recoge el BOE donde detallan las ayudas.

El estándar NEDC ha sido muy criticado porque sus resultados obtenidos en laboratorio resultan muy inferiores que las emisiones en la vida real. Entre otros, el NEDC fue el procedimiento que las marcas aprovecharon para hacer trampas con el ‘Diéselgate. Un fraude masivo que sirvió para homologar unos coches mucho más contaminantes, poniendo en riesgo la salud de las personas y el medio ambiente.

Para evitar más fraudes, en 2018 la Comisión Europea implantó el WLTP. Este nuevo procedimiento simula las condiciones reales de conducción y ofrece resultados más fieles a la realidad. Quizás recuerdes como hace dos años las marcas hicieron fuertes promociones para agotar su stock antes de la entrada en vigor del WLTP, que suponía más del 20% de diferencia en las emisiones homologadas. Ahora, el Plan Renove 2020 incluirá vehículos con emisiones de 120 gr/km NEDC, que pueden equivaler a 150 gr/km reales. Muy por encima del objetivo que nos exige Europa.

España: fabricante de coches obsoletos

Es urgente reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que en España tienen al transporte por carretera como su principal fuente. Para cumplir con los objetivos del Acuerdo de París, desde este año la Comisión Europea exige a los fabricantes que la media de sus ventas no supere los 95 gr/km reales (WLTP). Por cada gramo que se pasen tendrán que pagar 95€ por cada coche vendido, lo que puede resultar en multas millonarias.

Las marcas se enfrentan a un doble problema: tienen que vender más vehículos eléctricos para rebajar su media europea, mientras que su stock de coches diésel y gasolina se acumula por la caída de ventas durante la Covid-19. Los países con fabricantes propios (como Alemania) no han dudado en concentrar sus planes de ayuda a vehículos 100% eléctricos, buscando así modernizar su propia industria, garantizar el empleo y la actividad en el futuro.

Los fabricantes de coches, todos ellos de matriz extranjera, han visto en España su gran oportunidad: mientras venden vehículos eléctricos en otros países para rebajar su media de emisiones, nosotros les vamos a subvencionar sus vehículos contaminantes para rebajar el stock que les sobra. La elección del obsoleto estándar NEDC demuestra que el Plan Renove tiene muy poco de sostenible y solo responde a inyectar dinero público a empresas que, como ya hemos visto con Nissan, no dudarán en echar el cierre sin devolver esas ayudas.

El futuro de la movilidad no puede seguir basándose en comprar un coche por persona, ni en cambiarlo cada pocos años. Ni siquiera con modelos eléctricos.

Desde Greenpeace demandamos un modelo de transporte sostenible para todas las personas basado en la proximidad, el transporte público y la propulsión eléctrica producida con energías renovables, con empleos de calidad y (a diferencia de la automoción) no deslocalizables. El Plan Renove 2020 se ha hecho al dictado de las marcas y de espaldas a los objetivos climáticos, como demuestran las condiciones aprobadas y que ni siquiera consideran las emisiones reales de los coches.

 

 

El New European Driving Cycle (NEDC) es una prueba diseñada para evaluar el impacto medioambiental de los automóviles. El vehículo se somete bajo unas condiciones fijadas (p.ej. sin aire acondicionado) a cuatro ciclos de conducción urbana más un ciclo interurbano, midiendo sus emisiones sobre un dinamómetro de rodillos.
Adrián Fernández Carrasco - autor del blog.
Adrián Fernández Carrasco
Ingeniero de Obras Públicas, especializado en Transporte, y Máster en Movilidad y Seguridad Vial por la Universidad Politécnica de Madrid. Responsable de la campaña de Movilidad en Greenpeace España. Twitter: @adri_fc
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Comentarios

9 comentarios
Catherine Liegeois 07/07/2020

Muy interesante artículo, muchas gracias por darnos estas informaciones. Desde luego, a mi me llama la atención como durante el COVID y poco después, se hablaba del necesario cambio, de la contaminación... y al mismo tiempo, los programas estaban interrumpidos por publicidades de coches, de aires acondicionados y de todo lo que hace que el humano siga excluyéndose de la naturaleza, creando así las mejores condiciones para su propia extinción. Patético! A nosotros, nos llaman alarmistas, ecologistas idealistas, fuera de la realidad.... ¿De qué realidad estamos hablando?

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Greenpeace España 09/07/2020

:(

jorge 07/07/2020

el problema de todo esto es que siempre están las artimañas de las multinacionales, por mi parte intento gastar lo menos posible el vehículo con el fin de no contaminar voy a pie dentro de la población y nunca cojo mi vehículo excepto cuando tengo que salir de la población en la que resido. también quería comentar que no creo que los coches eléctricos sean la solución.Si de verdad quisieran solucionar el problema, se optaría por coches que no contaminen, como por ejemplo de hidrogeno

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Greenpeace España 09/07/2020

Hola Jorge,
de eso se trata, que todos y todas hagamos lo que podamos para contaminar lo menos posible.

Juan Carlos Otazu Pipaòn 07/07/2020

Entiendo que hay millones de personas que dependemos del transporte rodado , lo que no resta a que estos vehículos con combustibles fósiles una contaminación que pende como una guillotina sobre nuestras cabezas , el consumo desmesurado nos sigue condenando , que vamos a ir todas-os al otro barrio es cierto , otra cosa es como atravesemos la puerta , vehículos que contaminan iiiii NO !!!!! .

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Greenpeace España 09/07/2020

Exacto Juan Carlos, ¡las alternativas son posibles!

Gracias

Teresa Villaescusa 07/07/2020

Es indignante ver como nos estamos cargando el planeta. Al parecer el cobid19 no ha servido ni siquiera para hacer reflexionar a nuestros politicos de la importancia de cuidar el medio ambiente. Hay que hacer mas campañas contra la utilización desmesurada de los vehiculos a motor y tambien de los plásticos. Hemos vuelto hacia atras 10 años con la pandemia.

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Greenpeace España 09/07/2020

Hola Teresa,

efectivamente como dices, hay que hacer campaña en favor del medio ambiente. ¡Gracias por tus palabras!

jose manuel 08/07/2020

Coches electricos ? ecologicos ? '' te venden la moto'' . que tonto somos .Si realmente se preocuparan por el ecosistema esta no seria la alternativa .Este es otro negocio como otro cualquiera ''disfrasado de caperucita'' ,CON UNA PUTA CONDICION , TE TIENES QUE APUNTAR ,QUIERAS O NO QUIERAS ,ES LO QUE TE VAN A VENDER ,POR GUEV....
ILUSOS

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