Si hay un accidente, ¿cómo se cubren las responsabilidades?

Según los principios sobre la responsabilidad nuclear, determinados en los Convenios de París y de Viena, y por ejemplo en el caso de la central nuclear de Cofrentes, el único responsable sería Iberdrola, que es el operador. Los proveedores nucleares, que se beneficiaron de la construcción y el mantenimiento de la planta, no tienen que pagar nada. Es obligatorio que haya un seguro, sin embargo la cobertura de responsabilidad civil por accidente nuclear grave es muy baja. La cobertura depende de cada país y supone entre una centésima a una milésima de los costes probables del accidente. La cantidad máxima en España es de 1.200 millones de euros, pero estos costes no reflejan el verdadero coste de un accidente nuclear. Según la Comisión Europea, se han estimado hasta 187.000 millones de euros para el accidente de Fukushima. Las definiciones de los daños nucleares no cubren todos los daños causados por un desastre nuclear. Las víctimas potenciales de otros países sólo pueden demandar por indemnización en el país donde ocurrió el accidente nuclear, no en sus propios tribunales.

En Japón, los contribuyentes, incluyendo a los evacuados, pagarán la mayor parte de los costes de la catástrofe. Cientos de miles de víctimas a las que todavía el sistema de regulación les niega la compensación, están pagando con sus impuestos, la quiebra de la compañía eléctrica. Los convenios y reglamentaciones protegen a la industria del pago de los costes frente a las catástrofes nucleares, y no es justo que la industria nuclear obtenga beneficios, mientras que las personas pagan un alto precio por sus fracasos.

Greenpeace pide a los gobiernos que reformen el sistema de responsabilidad civil para que los operadores, los fabricantes y los proveedores de la industria nuclear sean plenamente responsables de todas las consecuencias que genera su actividad.