40 aniversario de Chernóbil: Greenpeace advierte que la guerra agrava los riesgos persistentes de la energía nuclear
- En un contexto donde la vulnerabilidad de este tipo de energía es más evidente que nunca, la organización recuerda al Gobierno que cumpla el calendario de cierre nuclear y apueste por un sistema 100% renovable
- Un nuevo estudio de Greenpeace Ucrania revela los riesgos persistentes de la central de Chernóbil, especialmente tras el ataque de un dron ruso en 2025 al sarcófago del reactor dañado
Cuarenta años después de que la catástrofe de Chernóbil extendiera contaminación radiactiva por toda Europa, los riesgos que entonces quedaron al descubierto han evolucionado en un mundo marcado por la guerra, las tensiones geopolíticas y los fenómenos meteorológicos extremos cada vez más frecuentes. En un contexto donde la vulnerabilidad de la energía nuclear es más evidente que nunca, Greenpeace ha aprovechado en España este aniversario para recordar al Gobierno que cumpla el calendario de cierre nuclear y apueste por un sistema energético 100% renovable.
IMÁGENES DE CHERNÓBIL Y SU IMPACTO ACTUAL, AQUÍ
La invasión rusa de Ucrania ha situado los riesgos de la energía nuclear en el punto de mira, con centrales operando en zonas de guerra donde las infraestructuras críticas son blanco de ataques. Esta situación pone de manifiesto el peligro que supone depender de grandes sistemas energéticos centralizados en un entorno cada vez más inestable.
“Las centrales nucleares conllevan riesgos inherentes, y esos riesgos se están agravando. Rusia, por primera vez en la historia de la guerra, las ha atacado y ocupado sistemáticamente , demostrando cómo pueden utilizarse como herramientas militares y políticas. En un mundo en guerra, con tensiones geopolíticas masivas y fenómenos climáticos extremos, esos riesgos van en aumento”, ha señalado Polina Kolodiazhna, responsable de campañas de Greenpeace Ucrania.
España vive hoy un momento clave para dejar atrás los riesgos de la energía nuclear: en 2027, comienza en Almaraz, Cáceres, el primero de los siete cierres programados de estas centrales. Si se cumple el calendario de cierre pactado entre el Gobierno y las compañías eléctricas, el país podría contar en 2035 con un sistema eléctrico libre de generación nuclear.
“Hoy existen alternativas renovables más seguras y resilientes, y los gobiernos, incluido el español, no deberían ceder ante las presiones de una industria que intenta prolongar su vida útil mediante prórrogas trampa. Priorizar un modelo energético renovable y descentralizado es clave para reforzar la seguridad, reducir la vulnerabilidad y avanzar hacia un futuro energético más estable. El aniversario de Chernóbil nos recuerda que alargar la vida de los viejos reactores es una distracción cara, peligrosa y lenta que nos resta tiempo y recursos esenciales”, ha destacado Francisco del Pozo.
Nuevo estudio de Greenpeace sobre Chernóbil
Lejos de desaparecer, los riesgos asociados a las grandes infraestructuras nucleares como la de Chernóbil siguen más presentes que nunca. Greenpeace Ucrania acaba de publicar un nuevo informe para analizar el impacto del dron lanzado en febrero de 2025 por el ejército ruso sobre el Nuevo Confinamiento Seguro de la central nuclear (NSC, por sus siglas en inglés), un sarcófago que, entre otras funciones, sirve para confinar el polvo radiactivo.
Como indica el estudio, el dron perforó un agujero del sarcófago que permite la salida de aire radiactivo sin filtrar. El ataque también provocó un incendio que dañó la membrana aislante, el sistema de grúas de mantenimiento y el control de humedad. Las reparaciones se estiman en 412 millones de euros y son imposibles de llevar a cabo en el actual contexto de guerra activa. Lo más preocupante es la amenaza de desplome del NSC sobre el sarcófago original, de por sí inestable, debido a que causaría una nueva dispersión masiva de partículas radiactivas.“El ataque con drones contra el NSC fue un crimen de guerra perpetrado por Rusia. Tras 40 años, el sarcófago interior de Chernóbil es vulnerable y ha superado en décadas su vida útil prevista. Los daños sufridos por el NSC supondrán años de reparaciones y más retrasos antes de que el sarcófago pueda desmantelar de forma segura”, ha afirmado Shaun Burnie, experto nuclear de Greenpeace Ucrania.
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